El arte dramático tiene sus orígenes en Grecia, cuando, Thespis inició sus giras teatrales y convirtió las dionisíacas rurales en ciudadanas. Se le denomina arte dramático al don o cualidad que posee una persona para que la movilización de sus sentimientos sea creible a partir de una clara evidencia de su desdoblamiento o transporte místico, es decir, que la materialización de ese don se convierta en una verdadera obra de arte que cause impacto en el nivel emotivo del espectador, porque no habrá nunca hecho escénico si llegase a faltar cualquiera de estos tres elementos básicos: la idea/texto, el público y el actor.

Antes de Thespis, en Grecia, se celebraron actividades teatralizadas en honor al dios Dionisios, conocido también como Baco y Bromio. Dionisios o Dionisos, es el hijo de la infidelidad, porque Zeus copuló con Semele, una mortal, a escondidas de Era, su esposa y hermana, de allí surge este ser que más tarde se convertiría en motivo de adoración debido a que él representa las festividades, al vino, a la fertilidad, a la atracción masculina, a las cosechas, a las estaciones, al erotismo, a la embriaguez, a la belleza masculina, en fin a todo aquello que es cíclico y que nace, se reproduce y muere. El culto a Dionisos consistía en una ceremonia cantada que rememoraba el nacimiento del dios, su vida y su muerte. Se solía celebrar una bacanal en donde tenía lugar el komos, es decir las nupcias, y de donde se desprende el origen de la comedia teatral, y posteriormente, al finalizar el ritual, se hacía el sacrificio holocáustico de un macho cabrío para representar la muerte del dios, allí, claro está, surge para los entendidos, la tragedia teatral. Estos coros dionisíacos eran llamados ditirambos y se hacían acompanar de una damas llamadas bacantes, quienes eran las que ejecutaban la ceremonia danzando y cantando.

Puede decirse que el arte dramático es una empresa de la modernidad, con sus antecedentes en el teatro griego y romano que fue organizado por los primeros con intenciones cívico/político/didácticas y por los segundos, con propósitos cívicos/políticos. El teatro romano de la antigüedad fue, evidentemente, la degradación del griego, porque se dedicaron, luego de fallidos intentos de ejecutar un teatro cultural, a mostrar escenas sangrientas para el gusto de un pueblo masoquista, por eso se dice que la sociedad actual heredó de Roma, el gusto por el dolor ajeno, por las distracciones vanas y por los excesos, y del pueblo griego el amor por arte, las obras de arte, la belleza y la sabiduría. Pero, realmente, el arte dramático, comenzó a difundirse como una empresa al alcance de las masas durante el Renacimiento. Unos de los personajes de la dramaturgia que más se destaca por su aportes al teatro organizado es Sir William Shakespeare, quien, luego de haber ganado la confianza en la Reina Isabel I, obtuvo permisos para vender las entredas a sus representaciones y , de esta manera, logró construir el Teatro The Globe, hoy día, un icono de la cultura teatral y patrimonio histórico de la humanidad.

No puede entenderse el arte dramático sin aclarar que sólo aparecieron los directores de teatro durante el renacimiento y que volvieron con mayor representatividad hacia finales del siglo XIX, cuando el Duque Jorge Saxo de Meiningen, se destacó con los maravillosos montajes teatrales con los que recorrió el mundo entero. Meiningen es el gran estratega de los montajes teatrales, porque no solo se convirtió en el director, aspecto que usualmente cumplía el actor más destacado, sino que fue , también, el productor general, el que tuvo bajo sus dominios la posibilidad de controlar de principio a fin todo el espectáculo, por esa razón, el número promdedio de representaciones de sus obras oscilaba entre las 250 y 300, en temporadas casi interminables que podían durar hasta veinticuatro meses. Meiningen o Meininger, es para la historia un ejemplo seguido por directores que,durante el siglo veinte, contuaron experimentando en la escena tando desde adentro como desde afuera, es decir, desde el desarrollo impecable de la actuación como los detalles de producción que esta implica.

Es, entonces, el arte dramático , una habilidad que sólo pocos pueden desarrollar con habilidad desde la perspectiva del actor/actriz y desde la visión periférica de quien dirige tanto al actor como al espectáculo.