En virtud del presente y breve trabajo es evidente que se dejan de lado infinidad de aspectos de forma intencional y,sobre todo, funcional. La Pieza teatral dada su verosimilud es el género de aplicación más adecuado.

El arte dramático, su texto, es mero diálogo. Para los teatreros es un hecho incuestionable, una verdad, que se pueda partir de ésta forma literaria y culminar en el acto casi mágico de la puesta en escena. Seriamente cuáles son las bases para llevar a cabo semejante acto. Porque la parte informativa es la que menos comunica.

Visto en su totalidad y cómo producto comunicativo una obra de teatro se separa elementalmente en dramaturgo o productor o grupo o director o etc. (emisor); la obra en tanto texto (mensaje); la obra en tanto montaje (medio); y el espectador en tanto público (receptor).

Todo proceso de comunicación conlleva inconmensurables, por exagerar, factores que intervienen y que son de importancia dónde los principales elementos son inseparables para el sentido real. Sin embargo, la articulación de medio-mensaje reviste un carácter de especial atención en ese juego de forma y contenido que siempre se haya indisoluble.

Dejemos de lado el resto de los elementos y concentrémonos por tanto en el texto y el montaje. Del papel al escenario. La actividad teatral propiamente.

La dinámica de la representación se coloca en el plano de la comunicación interpersonal. En el arte dramático, ésta interacción persona a persona (personaje a personaje) se establece como en la vida misma, a través del habla.

Una conversación implica los aspectos verbal y no verbal. En el plano verbal nos encontramos así con el texto hablado, es decir: qué se dice y cómo se dice. Lo cuál nos lleva a lo que no se dice. Lo no verbal se entiende mejor como lo corporal.

Un texto dramático debe de ser funcional. Omitiendo la génesis artística, una obra de teatro necesita una lógica comunicativa para poder ser representada.

Múltiples lecturas pueden darse a un drama, que constituye el elemento fundamental del llamado teatro. Pesé a esa polisemia, existen interpretaciones fuera de contexto.

Empecemos con el hecho de que las letras nos llevan al habla. Varias inflexiones pueden darse a una frase, a una palabra. Pero la siguiente línea, la siguiente frase, el siguiente personaje con su respuesta, pueden orientarnos sobre si dicha lectura es o no aceptable. Por supuesto que éste ejercicio de aislado no tiene nada. Se lleva a cabo con diversas influencias, circunstancias, modificaciones, etc. Todo lo cuál enriquece, o debería, el producto final siempre en evolución.

La expresión corporal de cada personaje se da también en función de lo aceptable o no en cada acción que realiza. Básicamente se trata de ensayo-error en forma constante. Un actor en escena siempre está activo, la misma inmovilidad es lenguaje corporal, aspecto que comunica cerca de la mitad del sentido verdadero, lo que sea que esto signifique.

Si un texto no consigue la armonía, la lógica comunicativa, no es funcional. Si una puesta carece de funcionalidad es, a lo sumo, un trabajo en proceso. Así que el arte dramático, más allá y siempre dentro de lo estético,cuesta bastante trabajo, en un sentido profundo porque claro todo debiera de fluir.