Magnolia

Paul Thomas Anderson

Estados Unidos

1999

180 minutos

En Magnolia, Paul Thomas Anderson explora la culpa y el perdón de la mano de nueve personajes, que cargan sobre sus espaldas los conflictos no resueltos de sus pasados, sus presentes y la incertidumbre de sus futuros.

En esta pieza cinematográfica, las personas y las situaciones son complejas. Tenemos, por ejemplo a Frank T.J. Mackey, quien es un “mentor” de hombres que enseña a “respetar al pene y dominar la vagina”, y del cual descubrimos una triste historia familiar, su padre Earl Partridge quien se encuentra agonizando a causa de un cáncer, lo abandonó a él y a su madre, dejando en Frank un rencor - casi - imperdonable.

El director también nos presenta a la esposa de Earl, quien se autodestruye consumida por la culpa de haber engañado en muchas ocasiones del pasado a su marido.

Entre otros personajes también se encuentra Donnie Smith un hombre adulto que solía ser la estrella de un programa de preguntas y respuestas para niños prodigios. Donnie recuerda siempre con nostalgia su pasado de gloria y vive estancado en una vida sin sentido, fantasea con que la felicidad llegará de la mano de un joven cantinero de quien se enamora platónicamente, por lo que tomará decisiones extremas con tal de conquistarlo.

Anderson declara que el film es un conjunto de “cosas que pasan”, nada más, ni nada menos. Aún la alucinante lluvia de ranas es algo que realmente pasa, sin ser un mensaje bíblico - el director no conoció este pasaje de la Biblia sino hasta después de escribir el guión - la misma lleva a una redención, una aceptación de los propios errores y limitaciones, una esperanza de poder perdonar y perdonarse, una pequeña luz que ayudará a los personajes a tratar de sanar las culpas y los rencores.

Película repleta de situaciones y personajes interesantes, con mucho ritmo a pesar de sus 180 minutos de duración no cansa al espectador y lo mantiene expectante de una resolución de los conflictos, que nunca se terminan de desenmarañar completamente pero tampoco quedan truncados, brindándole al público una bocanada de aire fresco en medio de tanto drama. Para los amantes del buen cine.