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En el presente trabajo se intentará dar cuenta de la situación general de un contexto histórico, cultural y mediático que abarca desde l940 a 1950 donde se corresponde con una época fundamental para nuestro país y en donde en suerte le tocó desarrollar sus primeros años adolescentes al respectivo testimoniante. Por eso es importante destacar que sólo nos limitaremos a describir rasgos fundamentales para entender aquellos años no sólo a nivel social sino también personal y mediante los cuales se comprenderá el porqué de ciertas respuestas emotivas del entrevistado; en donde anulando la explicación contextual sería imposible entenderlo. Sólo se dará cuenta de períodos anteriores para poder desarrollar los orígenes de los medios analizados.
TESTIMONIO
Yo me la pasaba gran parte del tiempo oyendo programas radiales; los había policiales, de música. Oía uno que se llamaba “El Santo”, que era de música. A mí desde chiquito siempre me gustó el tango; en esa época el tango era “prioridad” de toda la juventud. Estaba el “Glostora Tango Club” que pasaba orquestas en vivo por la radio los sábados por la tarde y duraba como dos, tres horas de duración; porque desfilaban muchas orquestas. Los demás programas duraban así como una media hora, una hora como máximo. Había otro programa que se llamaba “Tango y Bolero”. De esto tengo una anécdota bastante curiosa porque mi hermana, que tiene tres años menos que yo, ella era partidaria del bolero y yo del tango entonces; todo se volvía una especie de competencia entre el tango y el bolero, ¿no? Yo siempre sabía que el programa terminaba con una pieza de tango; entonces yo la tenía engrupida a mi hermana de que alguno de los dos ganaría de acuerdo según la canción con que terminara la audición... es que todo el programa era como una competencia. Sin embargo, a mis padres no los tengo vistos escuchando la radio... mi hermana y yo sí. Había un periodista que defendía el bolero y otro que defendía el tango: pero yo siempre ganaba porque el programa siempre terminaba igual con un tango y por eso yo la engrupía porque yo lo sabía y ella no... disfrutábamos mucho de eso...
Había también los domingos un programa, no me acuerdo bien, ¡Ah! “ Gran pensión del campeonato”; era un programa deportivo donde cada club tenía un representante, era cómico y deportivo, donde cada club tenía un personaje, yo ya no me acuerdo los nombres de cada uno, pero Boca tenía uno que era “ el pizzero” qué sé yo, San Lorenzo tenía el suyo; River
“el millonario”. El programa era cómico y era una pensión donde vivían todos, cada uno con su cuadro, y bueno, donde cada uno defendía lo suyo.
Lo único que recuerdo de la radio, como acontecimiento que haya cambiado la forma en que se transmitía, era el tema de las “inhibiciones”. Es decir, como ser cuando queríamos escuchar alguna noticia política o de trascendencia nacional, escuchábamos Radio Colonia, porque ninguna transmitía nada... voy a decir cuando había un golpe de Estado que era bastante seguido o algo que quebraba la normalidad del país: estaba Radio Colonia, acá no había información. Si era verdad, no sé pero decían cosas que acá no se escuchaban. En otras radios te pasaban música sacra, música clásica ¿entendés? ; no había ningún tipo de actividad. Eso lo recuerdo como algo que alteraba el normal funcionamiento de la radio. Radio Colonia tenía un sonido alarmante, como el canal de crónica hoy, ¡esa voz estridente y alarmante!
La radio se escuchaba en familia, la gente se reunía para eso. La radio era todo para nosotros... comíamos con la radio después de cenar la gente se reunía para escuchar sus programas... era como es la televisión en estos momentos, ¿no? Y las mujeres escuchaban radioteatros. Había un actor que se llamaba Oscar Casco, que tenía locas a todas las mujeres por la voz que tenía, cada uno escuchaba lo suyo, esto sería hacia mis diez o doce años, mi mamá escuchaba a ese actor, las telenovelas. Pero ese chabón las tenía locas a las mujeres con el bozarrón que tenía ¿Vos sabías que en la mesa no se escuchaba radio?, Se escuchaba antes de comer y se escuchaba después de comer.
No tengo ninguna imagen de que algo haya cambiado en esos medios con la llegada de la guerra. Yo tenía seis años y estaba en esa de tocar el timbre y salir corriendo, jugábamos a la noche debajo del farol a la pelota, el tema era ese...
También concurría al cine. Por mi barrio -en caballito límite con el barrio de Boedo- había dos: uno en Asamblea y Centenera y otro en Asamblea y Senillosa. A los jóvenes nos gustaban mucho las series, daban muchas series que duraban tres o cuatro horas. Te decía, los cines se llenaban mucho. Los martes era el día de las damas, se veían tres películas por $20 cvos. , eran películas románticas y las transmitían a eso de las dos de la tarde. Románticas, era sólo eso... un beso y hasta ahí, creo que no se tenía curiosidad por ir más allá de eso. Cuando era chiquito mi mamá me llevaba con mi hermana al cine, se llevaba en la cartera sandwiches, comíamos en el cine. Después ya íbamos solos con los amigos e íbamos a ver todas esa películas de aventuras, de acción, las series. Las series eran norteamericanas, eran lindas, muy lindas. Los martes generalmente, en el día de las damas, sí daban películas nacionales, iban muchas mujeres. Pero los cines se llenaban terriblemente y cines grandes, muy grandes... También fui al “Cine del Pueblo”en San Juan y Boedo... había un cine que se llamaba “ Moderno”, un cien atorrante, muy atorrante... generalmente iban todos hombres, no iban mujeres; no porque dieran películas porno ni nada por el estilo sino porque era atorrante el cine... el acomodador tenía una pata de palo, y los “atorrantes estos”, le ponían el pie en el pasillo cuando bajaba y subía el tipo se iba a la m...¡Era una cosa de locos! Y¡ después se cortaba la película porque la gente gritaba, silbaba, tiraba cosas, terrible era el cine ese!.
Yo era un loco del cine. Iba a la escuela, hacía la tarea y me iba al cine. ¿A que no saben cuántos días por mes iba al cine?. 30 días. Una barbaridad. ¿Y a qué no saben cuánto valía la entrada?. 10 centavos. También podías juntar los envases de cierto tipo de mercaderías del almacén y te regalaban entradas para el cine. Por ejemplo, tenías que juntar papeles de yerba o de manteca de equis marca. Estoy hablando de cuando yo tenía 10 años. En Boedo estaba el Cine "Moderno", "Alegría", el "Nilo", "Los Andes" y el "Cuyo". Los buenos eran: "Los Andes", el "Nilo" y "El Cuyo". Los baratos, que eran de medio pelo para abajo, donde se hacía mucho barullo y no te costaba nada la entrada eran el "Moderno" y el "Alegría". Pasaban películas de cowboys y de pistoleros.
A mi mama y a mí nos encantaba el cine. Ella era loca del cine. Había uno a 60 metros de mi casa cuando vivía cerca de San Juan y Boedo. Entonces la invitaba a mi mamá a ver películas habladas en castellano porque no sabía leer y ya se quedaba contenta.
El cine funcionaba matineé, vermout y noche. Se pasaba tres veces la misma película, generalmente de cowboys Argentinas no había o muy pocas. Se daban tres películas por 10 centavos. Te pasabas en el cine tres horas como nada. Entre película y película se hacía un intervalo, te vendían helados y caramelos y pasaban "Sucesos Argentinos", que era un noticioso del momento de acá y de Europa. También cuando terminaba una película podía venir un dúo que se llamaba "número vivo". Era para generar fuentes de trabajo. Había dos tipos que tocaban la guitarra y uno que cantaba o un malabarista.
Yo veía muchas películas del far west. Estas películas me acuerdo que se daban en 10 o 12 episodios: lunes, miércoles y viernes. Valían poco pero te enganchaban. Tres veces por semana tenías que ir de cajón. Eso movía mucho a la gente y si te perdías algún capítulo le pedías a alguien que te lo contara.
Las películas eran más cortas que ahora, duraban una hora más o menos. Por ejemplo, cuando vi "Lo que el viento se llevó" ese día dieron una sola película porque era muy larga. Esa la vi como tres veces.
También vi muchas películas mudas, películas de Carlitos Chaplin y Los Tres Chiflados. Pasaban escritura pero si no sabías leer, mirando los gestos y los movimientos entendías todo.
De las argentinas una que me acuerdo es "La guerra gaucha". Otra: "Todo un hombre" con Amelia Bence. También las de Niní Marshall como "Catita" y "Puertas cerradas" con Libertad Lamarque, y entre los artistas estaban Luis Sandrini, Hugo del Carril, Zuly Moreno y Carlos Gardel. Nunca había escenas de obscenidad ni desnudos. Tampoco existía como ahora que ponen si es prohibida para 18 o para 13. Todos podían verlas. Eran buenísimas. Yo no sé por qué no pasan esas películas ahora.
En realidad, uno esperaba ir el cine, uno quería ir al cine. Incluso ya de más grande, cuando iba al Nacional y uno se hacía la rata y, ¿dónde iba a ir? Iba al cien no podía andar por la calle tampoco... tenía que meterse en algún lado. Recuerdo una película de terror que, de chico me asustó y fue “ La Momia” que ahora la dan –y uno se ríe-. ¡Pero en esa época era verdaderamente de terror!. ( ¡ Toda la noche uno se la pasaba pensando en la momia!). Además, recuerdo ver a mujeres levantarse del cine en una película en contra de los alemanes, creo que era la película “Arco Iris” y donde se podía llegar a tomar un partido más político con respecto a otros países... Películas buenas sí las había, especialmente. las que trabajaba este artista John Garfield... Ibamos al cien a la tarde, a la salida era infaltable la porción de pizza en la pizzería, un par de porciones...
El pasado fue mejor es para mí solo un dicho. Decir que era mejor, lo tomo yo como un dicho. Era mejor en el sentido de que se vivía distinto... por ejemplo no había edificios con departamentos, eran todas casas bajas... era barrio uno salía o se ponía a jugar a la pelota o nos reuníamos en la esquina con unos cuantos chicos. Se hablaba de fútbol, de tango incluso en la esquina misma se bailaba, se enseñaban pasos entre los muchachos y la gente era más solidaria. Es decir, convivíamos más con los vecinos, todos los vecinos eran mis amigos y los padres de ellos eran amigos de mis padres, ahora uno no sabe quién vive al lado de su departamento... ni sé qué le está pasando... era otra la solidaridad... ¡las sillas en la vereda... las fiestas de fin de año... era una convivencia más humana! ¡Eso fue imborrable!
MARCO HISTÓRICO-MEDIATICO
En realidad es casi imposible partir de un análisis contextual-histórico de nuestro país hacia los años 40´ omitiendo el aspecto político. La complejidad del tema requiere a recurrir a la temática de que los gobiernos instituidos para aquel entonces devenían en sistemas en donde la participación popular era extremadamente escasa; en donde el radicalismo –creado varias décadas antes- había anhelado la creación de un país más "medioclasista", o mejor dicho, más participativo en el ámbito popular; o al menos como forma de contrarrestar, aunque más no fuera, a la tan temerosa “oligarquía” Si esto se ha logrado o no, realmente queda a criterio de quien lo juzgue, pero sí es notorio que logró la participación de diferentes sectores que no compartían las ideas radicales: de aquí que concluyó en la formación de un nuevo fenómeno como lo fue el peronismo para la década del 40´.
El peronismo fue netamente un nuevo modelo, fue una lucha constante por imponer una fuerza diferente dentro del país en donde se respetasen las libertades del pueblo, en donde el sufragio sea verdaderamente efectivo y en donde las ideas generales de llevar adelante al país sean encabezadas no por una minoría sino más bien por un conjunto de ideas respetadas y compartidas por el pueblo en general y no sólo por los dirigente de entonces. Decir que el peronismo implicaba ser diferente, implica decir que tenía una orientación a los sectores más desposeídos, a los sectores más bajos de la población y de aquí se deduce la gran oposición que tuvo por parte de la clase dirigente, con intereses distintos al programa general peronista. Pero es notoria la vuelta de tuerca acontecida a nivel del país en cuanto a la participación ciudadana y la creación de nuevas organizaciones e instituciones que fueron creadas por el partido y por quienes lo encabezaban.
Durante bastantes años y hasta 1943 se extendería un período conocido como la Década Infame. Es decir, luego de una etapa tímidamente populista como fue la radical comienza la restauración conservadora. Durante esa larga década se van a suceder tanto gobiernos militares como pseudo democráticos, que accedieron al poder mediante el fraude patriótico.Tampoco se debe olvidar que a fines de 1929 estalla la bolsa de Wall Street en Estados Unidos y con ella una crisis financiera que se extiende hasta la Argentina. Para aquel entonces, se percibe en el país un avance del fascismo europeo entre militares y civiles nacionalistas. También, una aguda desocupación, recesión y empobrecimiento de los sectores populares; freno de la inmigración; una política caracterizada por el fraude, la corrupción y la acentuación de la dependencia económica con Gran Bretaña. Todos estos procesos repercuten con marcada tendencia en la cultura de masas.
Lo que se notaba en el país era un halo de progresiva modernización. Esto se puede expresar en el surgimiento de nuevos empleos como el de secretaria, manicura, telefonista, empleada de tienda mientras que las mujeres de los sectores más favorecidos continuaron con su ocupación de damas de beneficencia. Muchos avances se incorporaron a la vida cotidiana como el automóvil, los artefactos eléctricos y muebles para el baño y la cocina.
La actividad cultural se intensificó y por ejemplo, los medios gráficos y la industria editorial experimentaron los beneficios del aumento del consumo cultural. Para esta época, los diarios alcanzaron tiradas excepcionales, aparecieron nuevas revistas populares y las editoriales argentinas consiguieron dominar el mercado hispanohablante.
Desarrollo de la cinematografía
Teniendo en cuenta el desarrollo de los medios analizados, es necesario considerar así como lo considera Domingo Di Núbila que “no se puede tener una visión viva de lo que fue el país sin ver las películas argentinas.” Desde sus inicios (el mercado) fue libre, democrático y competitivo, al menos hasta 1945. Considera que cualquier análisis sobre le desarrollo de los medios de comunicación permite reconstruir aspectos esenciales del pasado nacional. (ver anexo)
El cine, por ejemplo, se remonta a 1896 cuando se efectuaron en el país las primeras proyecciones cinematográficas. Para 1900 aparecen las primeras salas específicamente dedicadas al cine y los primeros noticieros. Hacia 1907 se realizaron los primeros ensayos de cine sonoro pero recién en 1933 logra afianzarse el sonido, momento en el cual nace una verdadera una industria nacional. Por ejemplo, entre otros puede citarse a Enrique Santos Discépolo que escribe los tangos "Yira, Yira" y "Cambalache"; y Roberto Arlt detalla los deseos y las pasiones de los sectores populares de Buenos Aires en sus "Aguafuertes porteñas". También la radio amplió su éxito ( ver aparte desarrollo de la radiofonía ) y el cine alcanzó un verdadero crecimiento, ya que hacia 1930 existían en el país más de 1.000 salas y a partir de 1933 con la introducción de las primeras películas sonoras ("Tango" y "Los tres berretines") se abrieron alrededor de 600 salas preparadas para este nuevo adelanto tecnológico.
En las primeras épocas de la cinematografía argentina se produjo un gran número de películas con relación al tango, las cuales se instalaron exitosamente en el mercado nacional y extranjero gracias al auge de este género musical. Su éxito, según Claudio España en "Reportaje al cine argentino", dependió de su lenguaje coloquial, la imagen porteña que se paseó mitificada por todo el interior del país, la presencia de los grandes artistas del teatro, el cabaret y la revista en la intimidad de la sala de proyección y las figuras de orquestas y cantantes populares que se escuchaban por la radio. Así surgieron actores como Carlos Gardel, Libertad Lamarque y Hugo del Carril, entre otros.Por su parte, el periodista y crítico cinematográfico Domingo Di Núbila señala que con las primeras películas sonoras comenzó la difusión masiva de mensajes sociales y políticos, que a veces caían en la demagogia y el dramatismo.
El cine apuntó, entonces, al público masivo y los filmes intentaron reflejar la realidad desarrollando ciertos imaginarios sociales cuyos ejes temáticos eran la vida cotidiana, el costumbrismo, la modernidad, lo popular, lo nacional, el humor, la hipocresía, la familia, el trabajo, la actualidad política y lo criollo. Por ejemplo, el tango, el fútbol, las carreras, la medicina, la educación, la pobreza, el fraude electoral fueron tópicos de películas como "Los tres berretines" (1933), "Maestro Levita" (1938) y "Puerto Nuevo" con Pepe Arias, "El viejo doctor" (1939) con Enrique Muiño y "Ya tiene comisario el pueblo" (1936). Otros filmes como "Los muchachos de antes no usaban gomina" (1937), "Fuera de la ley" (1937) o "Tres anclados en París" (1938) constituyeron un testimonio muy fresco y sagaz de la Argentina en la década del '30, con su política liberal y conservadora y su pueblo trabajador y escéptico.
Claudio España dice asimismo que "en sólo tres años (1933 a 1936), los realizadores han aprendido una técnica y también han encontrado un estilo personal y fórmulas generales para adaptar el modo de cada uno al gusto colectivo. Todos los realizadores tienden a incorporar todos los estratos sociales, y especialmente a la clase media, que ya ha ido adquiriendo formas y movilidad propias, heredera de la inmigración, consumidora incansable".
En los últimos años de la década del '30 - período en donde se centra la historia de vida de nuestro testimoniante-, se empezaron a abrir paso películas con un enfoque más serio y consciente de la realidad y más alejadas de las imitaciones de los productos de los países desarrollados. Las películas adquirieron entonces identidad nacional en la medida que mostraban problemas concretos de la vida diaria y lograban captar el modo de vida las clases medias y los sectores humildes. Es importante recordar la movilidad social que existía en aquella época y la confianza que existía en el país y en las posibilidades colectivas de ascenso social. El trabajo y el estudio se habían convertido en vehículos para acceder a un mejor nivel de vida, sobre todo por parte de los hijos de inmigrantes y aquellos que se habían desplazado del campo a la ciudad.
Asimismo, en 1938, se estrenó "Mujeres que trabajan", de Manuel Romero, donde Niní Marshall interpretó el papel de Catita y ahí se expuso otro fenómeno social: la incorporación masiva de la mujer al estudio y al mercado de trabajo en la Argentina. Generalmente, las realizaciones de Romero causaban un gran impacto en el público porque denotaban preocupación por la modernidad y todos los cambios que producía como la movilidad social, las reivindicaciones laborales, la migración interna, la inserción cultural de los inmigrantes y hasta el divorcio. También,en el '38, salió "Kilómetro 111", inspirada en el drama de los agricultores explotados por los intermediarios; y en el '39, "Prisioneros de la Tierra", basada en el trato inhumano que se producía en los yerbatales. "Aquel era un cine libre, competitivo, arriesgado. Contrasta con un cine que debe contemplar intereses", manifiesta Di Núbila, ya que hacia en 1940, esta industria comienza a utilizarse como medio del sistema imperante para difundir y fijar las pautas de una sociedad burguesa, acrítica y ordenada.
El auge cinematográfico posibilitó la consolidación de un grupo de directores formado por José Ferreyra, Mario Sofficci, Manuel Romero, Leopoldo Torres Ríos, Lucas Demare y Hugo del Carril que produjeron algunos de los títulos ya mencionados y otros como "La muchacha de a bordo", "Pelota de trapo", "La vuelta al nido" "Viento norte" y "El hincha".
Los cines en la ciudad: ubicación geográfica, temáticas, etc.
Es evidente que el cine ejerció un papel socializador importante en la Argentina de los años '30 en adelante. Por aquel entonces existían, solamente en la Capital Federal, alrededor de 200 salas que se dividían entre las del centro y las de los barrios.
Los grandes complejos ubicados cerca del Obelisco eran los más formales y contaban con las mejores carteleras, ya que en ellos se lanzaban los títulos más importantes para la taquilla. En cambio, los cines barriales se especializaban en determinados géneros y ofrecían las películas de moda varias semanas más tarde que en los grandes cines y casi siempre acompañadas de un nuevo serial de cowboys o un film romántico. Además, según señala el texto "Luz, Cámara, Memoria..." de Fernando Ferreyra, se habían establecido para las mujeres días especiales con descuentos – como después lo confirmará el testimoniante- y los chicos podían repartir volantes entre los vecinos, lo que les permitía adquirir una entrada gratis para la función del sábado. El autor expresa que en las primeras épocas las invitaciones al cine constituían una salida de gala ya que iban acompañadas de las orquestas típicas de tango. Cuando surgieron las matinés de larga duración, que llegaron a proyectar cuatro películas seguidas, pronto fueron ocupadas por muchachos que hicieron del cine un punto de encuentro y parejas que las utilizaban como "zaguán de moda".
Un barrio que merece una distinción especial es Almagro, ya que en el cruce de las avenidas San Juan y Boedo llegaron a coexistir 8 cines. "Los Andes" y el "Select Boedo" tenían una construcción similar y estaban en la misma vereda. A pocos metros funcionaba el "Nilo", "El Bristol" (Independencia entre Boedo y Colombres), el "Cuyo" (Boedo 858), el "Cine Teatro Boedo" y el "Follies Boedo". En el "Moderno" (Boedo 937)-conocido como "La Piojera" por su público poco recomendable- se proyectaban tres películas y la entrada valía 10 centavos los días de semana y 20 los domingos, según cuenta el historiador Vicente Cutolo. También existía el pequeño cine "Alegría" (Boedo 785), el "San Juan Select" (San Juan entre Loria y 24 de noviembre)y el "Del Plata" (Av. La Plata y Carlos Calvo). El único que continúa en la actualidad es el "Gran San Juan" (San Juan 3246) pero proyecta solamente material condicionado.
La radio de la década del 40 en adelante
Es importante destacar que en la década especificada ( con relación al testimonio expuesto), cobró un rol fundamental la actitud tomada por el Peronismo con relación a los medios de comunicación Debido a la política implementada, orientada a la ayuda de clases populares - como ya se mencionó anteriormente –también se ejerció una actitud de tipo “sindicalista” hacia los mismos.
Pero es durante estos años que tienen vigencia medios tales como Radio Belgrano - inicialmente inaugurada bajo el nombre LOY, Radio Nacional, en 1924 - que luego de tres años pasaría a manos de Jaime Yankelevich. También Radio Splendid, Excelsior, El Mundo, Rivadavia, Argentina, Del Pueblo, Municipal, Fénix, Mitre y otras tantas, formaban parte de los medios presentes entre 1930 y hasta más allá de 1950, incluso hasta nuestros días.
Los ´40 comienzan con una gran cantidad de impactos radiales: la mayor parte de la programación estaba conformada por programas humorísticos, radioteatros, audiciones musicales (básicamente aquellas dedicadas al tango, bolero y folclore) ,transmisiones deportivas y servicios informativos. Esta particularidad, se mantuvo vigente desde mediados de los años 30´ hasta fines de la década de 50´.
El primer triunfo se le atribuye a Niní Marshall con sus personajes de Cándida y Catita, junto a Juan Carlos Thorry en Radio El Mundo; “esta clase de programas se basaba en la capacidad del actor protagónico y en los pies que le brindaba el animador y que le servían como nexo de continuidad de la trama”. En la misma radio el éxito de Gladiela, con interpretaciones de Tita Merello. En Radio Belgrano, otro éxito lleva el nombre de Ceferino.
Hacia 1942, Niní Marshall no sólo se ha convertido en una estrella radial indiscutible, sino que también triunfa en cine.
En 1943, Lindoro Peruva, un personaje escrito por Billy Kerosene (Luis Alberto Reilly), es éxito en Radio El Mundo, con el patrocinio del jabón “El Gaucho”. Un Ejemplar de la Revista Radiolandia describía a ese personaje como “un santiagueño bueno y sensible como un algarrobo”. Avanzado ese año, Coronatto Paz estrena en Radio Splendid, Academia El Buen Oído, con Tita Merello, Alberto Anchart y Carlos Ginés; el programa dura diez años. A mediados de año, la Dirección Nacional de Radiodifusión prohibió el programa de Niní Marshall, al considerar que sus personajes y en especial Catita “tergiversaban el correcto idioma e influían en le pueblo que no tiene capacidad de discernir”. El personaje volverá a la radio en agosto de 1954.
Faltando un año para que culminase la Segunda Guerra Mundial, La cruzada del Buen Humor se transmitió por Radio El Mundo con la animación de Juan Carlos Thorry y un elenco integrado por Mangacha Gutiérrez, Gustavo Cavero, Tita Aguilar, Juan Laborde y Tincho Zabala cuya dirección estaba a cargo del maestro Armando Discépolo. Personajes como Felipe – el típico hombre ingenuo, inocente y algo tonto – triunfan en el dial.
El año 1945, mientras el Diario Clarín saca su primer ejemplar, un nuevo programa auspiciado por Kolynos se transmitió por Radio Belgrano. Se trataba de un programa de Buono-Striano, cuyo impacto hace que se convierta en un “hit” de audiencia y que continúe hasta el año siguiente.
En 1946 nació un hito: bajo el auspicio de aceite “Olavina”, se estrenó El Relámpago, basada en la idea original de una redacción periodística en la que actuaban Mangacha Gutiérrez, Héctor Pascuali, Tincho Zabala, Gustavo Cavero, Angel Bazo y Cristina de los Llanos. Más tarde se agregaron otras importantes figuras; el programa duró diecisiete años. Además, Arthur García Núñez, bajo el seudónimo de Wimpi, debutó en Radio Mitre escribiendo libretos para Juan Carlos Mareco. Antes de que el ´48 toque su fin, Wimpi puso en el aire a Evaristo Cardemario. Por su parte, José Angel “Pepe” Iglesias, quien desde el comienzo de la década hacía El Zorro, por Radio El Mundo, se trasladó a Radio Belgrano bajo los libretos de Wimpi. Para suplir su ausencia, la emisora presentó la figura de Luis Sandrini con su memorable Felipe. En la misma radio Manuel Meaños, escribió los libretos de Alegría Burbujeante, La Familia Humorística y Vittorio, el mago de la navaja
Muchos programas y personajes continúan durante los ´50, como es el caso de “Los Cinco Grandes del Buen Humor”, “Las Dos Carátulas”, Oscar Casco con su preciosa voz (que luego resultó un fracaso cuando su imagen apareció ante las cámaras de televisión) El Relámpago, Fidel Pintos, la Academia del Buen Oído y muchos otros que han marcado el espacio radiofónico argentino, como ningún país latinoamericano en esa época.
El furor de la radio: “Gran Pensión del campeonato”
Se trataba de un programa humorístico que incluía mucho de radioteatro deportivo. Se mantuvo exitosamente en el aire durante 13 años. El mismo se emitía los jueves a la noche y los domingos al mediodía sin el faltable auspicio de jabón “federal”. Antonia Volpe interpretaba el papel de “Doña Asociación” y cada equipo era representado por un actor. Por ejemplo, Félix Mutarelli representaba “el fainero” de Boca Juniors; Zelmar Gueñol era “el millonario” de River Plate y Roberto Fugazot a “Don Lorenzo” de San Lorenzo de Almagro – sin olvidar a Oscar Villa que era el “villita” de Huracán. El programa otorgaba un premio al campeón que consistía en el casamiento con la hija de Doña Asociación. Esta decía: "sigan por ese camino/que la vieja Asociación/hará ganar los partidos/ con la justicia y razón", recitaba al final de cada programa.
- “...Jarajajaija! ¿Quién viene entrando?...¿Un hombre?
-Es un hombre el que ha llegado desde allá... de Avellaneda y con el rojo pendón pido pieza en la pensión para un libro independiente.
-¡Caramba!... ¿Usted es el diablo rojo?
-¿De qué diablos me está hablando?...Si son unos angelitos, si hasta Ferro en su campito un puntito me sacó
Fragmento del programa en donde “Pajarito discute con el diablo de Avellaneda”
Conclusión
En el caso del cine argentino, los imaginarios sociales que circularon en sus películas permiten reconstruir visiones, creencias, mitos y proyectos de diferentes generaciones. Si tomamos la década del 30, observamos el nacimiento de una verdadera industria del cine nacional - con el advenimiento del sonido- y el surgimiento de nuevas ideas y representaciones que darán sentido y pertenencia a sectores sociales antes relegados como los grupos medios, los trabajadores y los migrantes internos.
No hay que olvidar que la década del 30´ comenzó una gran crisis financiera que se propagó hacia otras áreas como lo político, lo social, lo cultural y hasta lo religioso. En aquel momento, comienza el quiebre del modelo liberal hegemónico que había sostenido a la Argentina hasta entonces y comienza un nuevo momento, de la cual dará testimonio el cine nacional. Esa etapa está signada por el deseo de ascenso social, las ansias de mejoras laborales y de igualdad. Una época formada por una clase tradicional, oligárquica y conservadora, como siempre reticente al cambio, y por un grupo bajo y medio integrado por migrantes internos e hijos de inmigrantes con deseos de una oportunidad. Por estas y otras tantas razones, la cinematografía argentina muestra cómo los films de determinada época hablan sobre el pasado, el presente y el futuro de una sociedad heterogénea, dividida y cambiante. A través de esas cintas de celuloide no sólo se proveía entretenimiento sino que a su vez se criticaban las características de una sociedad egoísta y se les proporcionaba una identidad a los nuevos grupos sociales. Así, los integrantes de esa generación no dudan en afirmar que las películas del '30 eran "buenísimas". Quizás porque permitían más contacto entre la gente y la familia; porque hacían evidente la existencia de un tiempo libre que ya no existe en esas dimensiones. Tal vez, porque constituyeron un lugar de referencia o porque permite recordar que no eran tan solo ficción, ya que a través de ellas, se podía soñar y en muchos casos, ver cómo los proyectos se hacían realidad.
La radio también se determinó sobre la base de los rasgos culturales y sociales del momento, los deseos y las inquietudes de la población y el cambio que fundamentalmente introdujo el papel de los inmigrantes. Por ejemplo, “ Gran Pensión del Campeonato” no era otra cosa que esto: la pensión como lugar representativo del inmigrante y el fútbol como la pasión popular, hicieron de este programa una confluencia de dos aspectos esencialemente sociales y culturales de aquellos años. El nunca olvidado radioteatro constituyó un reflejo de la vida cotidiana, de las relaciones comunicacionales, de las charlas en las veredas y la reunión familiar a la expectante hora de escuchar la emisión radial. Momentos que nunca olvidarán quienes pudieron vivir esta experiencia y hoy deben acostumbrase a la “frialdad” de los medios actuales. La cuestión podría ser llegar a pensar si este acostumbramiento es tal vez necesario y si vale la pena enfrentarse a él...
En la actualidad, tampoco quedan aquellos cines de barrio, de tres películas por 20 centavos, ni quedan vestigios de aquel espacio generador de identidad y de encuentro. Hoy, los shoppings, los grandes complejos cinematográficos y la televisión nos ofrecen otras alternativas vinculadas meramente al consumismo que ya poco tienen que ver con el deseo verdadero de interacción individual y que creemos, se alejan cada vez más de él. La transformación mediática se constituyó sobre la base de adelantos tecnológicos al que se los terminó llamando “progreso” y que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana. Tras el recorrido planteado durante el presente trabajo llegamos a cuestionarnos si dicho progreso implica un avance y una nueva construcción de la realidad o bien la introducción de un nuevo significado mediático que aún nos cuesta entender.
Anexo
-Como el objetivo del presente es focalizar los años en donde se centra el testimonio del entrevistado, creí pertinente incorporar en esta parte, una breve síntesis de los años anteriores a lo narrado. De esta forma se puede visualizar con más claridad los cambios en el ámbito estructural y temático acontecidos en el transcurso de las décadas.
Puede decirse que en los '20 predominó el teatro, el cual contribuyó posteriormente al desarrollo del cine argentino junto con la novela por entregas, el tango y la historieta. En las primeras épocas de la cinematografía argentina se produjo un gran número de películas con relación al tango, las cuales se instalaron exitosamente en el mercado nacional y extranjero gracias al auge de este género musical. Su éxito, según Claudio España en "Reportaje al cine argentino", dependió de su lenguaje coloquial, la imagen porteña que se paseó mitificada por todo el interior del país, la presencia de los grandes artistas del teatro, el cabaret y la revista en la intimidad de la sala de proyección y las figuras de orquestas y cantantes populares que se escuchaban por la radio. .Por su parte, el periodista y crítico cinematográfico Domingo Di Núbila señala que con las primeras películas sonoras comenzó la difusión masiva de mensajes sociales y políticos, que a veces caían en la demagogia y el dramatismo. El cine apuntó, entonces, al público masivo y los filmes intentaron reflejar la realidad desarrollando ciertos imaginarios sociales cuyos ejes temáticos eran la vida cotidiana, el costumbrismo, la modernidad, lo popular, lo nacional, el humor, la hipocresía, la familia, el trabajo, la actualidad política y lo criollo. Por ejemplo, el tango, el fútbol, las carreras, la medicina, la educación, la pobreza, el fraude electoral fueron tópicos de películas como "Los tres berretines" (1933), "Maestro Levita" (1938) y "Puerto Nuevo" con Pepe Arias, "El viejo doctor" (1939) con Enrique Muiño y "Ya tiene comisario el pueblo" (1936). Otros filmes como "Los muchachos de antes no usaban gomina" (1937), "Fuera de la ley" (1937) o "Tres anclados en París" (1938) constituyeron un testimonio muy fresco y sagaz de la Argentina en la década del '30, con su política liberal y conservadora y su pueblo trabajador y escéptico.
España dice asimismo que "en sólo tres años (1933 a 1936), los realizadores han aprendido una técnica y también han encontrado un estilo personal y fórmulas generales para adaptar el modo de cada uno al gusto colectivo. Todos los realizadores tienden a incorporar todos los estratos sociales, y especialmente a la clase media, que ya ha ido adquiriendo formas y movilidad propias, heredera de la inmigración, consumidora incansable".
- En relación a la radiofonía también ésta merece un comentario acerca de sus inicios. En 1920 aparece un medio de comunicación sin precedentes hasta el momento y con rasgos diferenciales fisonómicamente: el 27 de agosto de 1920 se realizó la “primera emisión argentina de radiodifusión” desde el Teatro Coliseo y donde se contó con un público conformado sólo por aficionados a la radiotelefonía. Nunca imaginaron que estaban colocando la piedra fundamental de uno de los medios que revolucionaría las comunicaciones del siglo XX.
Las primeras emisoras que merecen ser recordadas fueron: Sociedad Radio Argentina (1920); Radio Cultura; Radio Sud América y Radio Brussa creadas todas en el 1922. Se comenzó con programaciones referentes a temas musicales, óperas, conciertos. El notable aumento de audiencia alentó a ofrecer alternativas nuevas. Así, se gestaron nuevos géneros radiales y la radio dejó de ser un mero canal de difusión y comenzó a adquirir un perfil propio.
BIBLIOGRAFIA
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