La teoría semiótica ejerce influencia sobre sujetos socializados, más no siempre sociables. Sujetos que tienen ciertos contenidos y códigos sociales en común, permitiéndoles enfrentar y entender nuevas situaciones bajo las directrices conductuales que devienen por añadidura, culminando en procesos rituales frente a lo novedoso. Actuamos bajo códigos, y son estos los que nos hacen interpretar la realidad; atribuyendo y construyendo significado a los sucesos de nuestras vidas.

De esas vidas, que nos son propias y ajenas, siendo ese uno de los puntos más críticos en el proceso de comunicar. Un film, al final de la cinta es eso, códigos en escena danzando en la parsimonia de representar.

En “Ma vie en rose”1 los códigos son tan patentes como velados, los personajes representan la realidad, permeándose los modos, usos y costumbres, los comportamientos, los ritos; lo connotativo y lo que tiene de subjetivo la fiesta y el juego; el ser y el actuar. Percibiéndose apenas lo lógico-objetivo, de entre las señales y lo insigne que puede haber entre el actuar y el ser.

El telón?... El telón es de una tela pesada... tela de color de rosa, apenas perceptible para algunos...para otros la semiosis es producto del astigmatismo que provoca el objeto de nuestro análisis, que lo mismo es dinámico que inmediato.

La “peli” es una construcción de la experiencia humana con asignaciones de significado propias a una realidad que nos converge, donde las significaciones simbólicas pueden ser lo mismo positivas que negativas, a la par que ejes de nuestra conducta consciente o inconsciente en nuestra sociedad

©Maximliano Durán

1 Director: Alain Berliner ¬ Francia/Bélgica/Reino Unido ¬ 1997

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