Desde que Sir Rowan Hill en mil novecientos cuarenta revolucionó con su idea de los sellos postales , cuando el mundo por primera vez conoció el black penny o penique negro, la humanidad experimentó un avance comunicativo que acortó distancias entre mucha gente a nivel regional, nacional y mundial. Muy pronto otros paises se sumaron a la fabulosa idea de los timbres postales para agilizar de una manera sencilla los envíos de encomiendas y documentos a distintas direcciones. A partir de ese momento, el espíritu del coleccionista comenzó a brillar en quienes vieron la posibilidad de conservar estampillas antiguas.

Se consideran estampillas antiguas aquellas que dentro del sistema de catalogación mundial según la fecha de la primera emisión del timbre postal, son de las llamadas clásicas por hallarse dentro de un período que va desde la primera fecha de publicación hasta las venticinco anualidades. Es como si se tratase de las estampillas incunables.

Las estampillas antiguas suelen cotizarse en el mercado filatélico a muy buen precio, siempre y cuando reuna la condición primordial: que se auténtica, que no sea una falsificación. Su grado de deterioro,en este caso, comparada con estampillas de data reciente, es más flexible, porque aquí importa que se conserve excelentemente o medianamente, mientras que en sellos postales actuales el más mínimo desperfecto descarta al ejemplar. Estos detalles pueden destacarse en el dentado, en el engomado, en la aparición de hongos sobre el papel, en el maltrato general de papel o su posible decoloración.

Entre las estampillas antiguas más destacadas por ser de las primeras en emitirse a nivel mundial, se encuentran las famosas rappen de Suiza (1843), y en de la misma data, los conocidos ojos de buey de la República de Brasil. Con la creación de la Unión Postal Mundial en 1874, el auge del coleccionismo de estampillas antiguas tomó un revuelo considerable y pasaron a crearse sistema de clasificación y hasta tipos de colecciones, así como también más adelante surgió la necesidad de catalogar estampilla por estampilla de cada país para darle un precio según un valor de tasación elaborado por gente conocedora de avalúos de objetos coleccionables. La rareza del sello y su escaso número siempre han sido condiciones para que su valor monetario aumente y sea perseguido por grandes inversionistas y coleccionistas en subastas públicas o privadas.

Entre los catálogos más conocidos a nivel mundial se encuentran:

Catálogo Mello Teggia : Editado en Argentina.

Catálogo Chile2006 : Editado en Chile.

Catálogo Edifil : Editado en España.

Catálogo Stanley & Gibbons : Editado en Gran Bretaña.

Catálogo Guerra : Editado en Cuba.

Catálogo Scott : Editado en Estados Unidos de América.

Catálogo Michel : Editado en Alemania.

El mundo está lleno de sociedades filatélilcas, principalmente en Europa. En América existe una afición importante hacia el coleccionismo de estampillas antiguas, sobre todo en México, Chile, Argentina, Colombia y Venezuela. En el caso venezolano, algunos críticos creen que de las estampillas más raras son aquellas conocidas como las arepitas del Táchira y que fueron emitidas debido a una escasez de sellos postales durante las primeras décadas del siglo veinte.

Coleccionar estampillas antiguas es una verdadera pasión, siempre existirá alguien en la familia o alguna amistad que lo motive sin importar la edad que usted tenga. El coleccionismo de timbres postales no conoce raza, credo, religión, sexo ni edad, es una pasión desbordante que lleva implícita y explícita la adquisición inevitable de cultura general.