En Artes > historia del cine
En un bar de Londres, la camarera y la señora Bun discuten sobre el menú. Resulta que las opciones son huevos y panceta; huevos y spam; huevos, panceta y spam; o spam, spam, spam, huevos y spam, entre otras delicias. El problema es que la señora Bun es la única a la que no le gusta el spam, y le pide a la camarera que le lea la parte del menú que no contiene ese ingrediente. Eso sorprende a su marido, que es amante del spam. En ese momento, unos vikingos interrumpen a la pareja con una canción que dice: “Spam, amado spam, increíble spam”, y son a la vez interrumpidos por un historiador que habla sobre los vikingos. ¿Qué es toda esta locura? Nada más y nada menos que humor absurdo londinense, de la mano de los Monty Python, que estrenaron la serie Monty Python's Flying Circus en 1969, transmitida en la BBC. La serie, que puede encontrarse en las redes de p2p, consta de una presentación e intermedios al estilo collage, y una serie de sketchs en los que actúan Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones y Michael Palin. Para los que se criaron en los años 80, no, Top Secret no es el primer exponente, en la historia del cine, en deleitarnos con el humor absurdo. Tampoco pretendo afirmar que los Monthy Python lo son. De lo que estoy seguro es de que iniciaron una senda que al día de hoy transitan varios programas y películas que le deben todo al grupo británico. Como hecho curioso, esa palabra tan conocida y odiada hoy, spam, está inspirada en el sketch relatado al comienzo del artículo. También el lenguaje de programación python utiliza terminología de los Monty Python. Terminada la serie, escribieron su primera página en la historia del cine con una película titulada Monty Python and the Holy Grail, y traducida al español como “Los caballeros de la mesa cuadrada”. La falta de presupuesto potenció la creatividad del grupo. En vez de caballos, los caballeros caminaban pero simulando que cabalgaban, haciendo gestos y moviéndose como si marcharan subidos a un noble corcel. La búsqueda del Santo Grial los lleva a enfrentar a los caballeros que dicen “ni”, y también a un poderoso hechicero que guarda un puente y hace preguntas ridículamente sencillas para algunos, y excesivamente complicadas para otros. Los que responden mal, salen eyectados hacia el infinito. También enfrentan a un inocente conejito, que cuando se acercan resulta ser un depredador invencible. Para vencerlo utilizan la Santa Granada de Mano, que también es homenajeada en el Worms, un juego de PC de unos gusanitos belicosos que se la pasan tiroteándose con distintas armas. El final de la película es sorprendente, con el sello típico del grupo.
Su segunda página en la historia del cine es Monty Python's Life of Brian, que se centra en la vida de una especie de falso Jesús que por casualidad es tomado como referente por las masas. Cuando llega el momento de la crucifixión, parece que se va a salvar porque llega el escuadrón suicida a rescatarlo. Pero, claro, es el escuadrón suicida, y los miembros se quitan la vida delante de la cruz. Este drama tan intenso termina con todos los crucificados cantando. Pero es en la tercera página en la historia del cine, Monty Python's The Meaning of Life, cuando alcanzan toda su potencia humorística. Probablemente sea porque vuelven al formato de sketchs. Ahí podemos ver a un gordo que entra a un restorán, come y come como cerdo, y termina estallando. También a unos piratas que atacan la oficina de una empresa dedicada a las finanzas, abordando el edificio y moviéndolo como si de un barco se tratase. El humor de este grupo deja una marca indeleble en la historia del cine, y tiene como continuadores a The Kids in the Hall, de Canadá, en los años ochenta. En Argentina, Alfredo Casero y Fabio Alberti continuaron el legado con De la cabeza, que después pasaría a llamarse Cha Cha Cha. Todas esas series reivindican el humor absurdo, lo inesperado, y van en la dirección contraria del humor repetitivo y chato que inunda la televisión al día de hoy (salvo en las publicidades). Sabemos que nada viene de la nada. ¿En qué se inspiraron los Monty Python, entonces? Quizás la influencia más fuerte haya sido The Goon Show, un programa de radio transmitido entre 1951 y 1960. Los guiones de este programa mezclaban surrealismo con toda clase de sonidos extraños.
Además de funcionar como grupo, los integrantes de Monty Python tuvieron participaciones individuales en otras películas. Por ejemplo, John Cleese (también el genial Michael Palin) actuó en A Fish Called Wanda (Los enredos de Wanda), haciendo uso de todo su talento actoral. Su altura, combinada con esa pose aparatosa y dura de señor inglés, le dan a su figura una comicidad singular (que imita, con cierto éxito, el actor yanqui Leslie Nielsen). Terry Gilliam se destacó como director. En su haber hay excelentes películas como Brazil, Twelve Monkeys, y la incomprendida Tideland. Eric Idle prestó su voz para el personaje de Merlín en Shrek the Third, y tiene otras apariciones en Hollywood.
Si eres un usuario registrado, puedes hacer comentarios sobre este artículo.
|
![]() |
||||||
|
![]() |
BúsquedaInformación de este artículo
Vínculo Más artículos sobre historia del cineEl cine: una ventana al pasado Historia del cine nacional (1896-1980) Mamma mia: entre la música y el cine Más artículos de este autorJuegos de PC: Managers de fútbol La Spectrum, la 286 y otras yerbas. Literatura americana: Henry James y Ernest Hemingway ¿El gen del mal? Características del naturalismo en la literatura |