A ti te olvidaron los libros de arquitectura:

Y fue así como de repente,

me vi corriendo a la calle,

Gritando, ¡Monstruo: trágame!

Me están haciendo mierda entre cuatro paredes

Trágame, porque el olor a humo viene de abajo,

Trágame, dónde el cochambre en tus entrañas

Da cabida al ser más incrédulo y desesperado

Porque lo que tienen allá adentro

lo tienen sólo para ellos.

Trágame perverso inerte, en tu piel de asfalto

Que tu manto de nata aérea café,

pinte naranja el atardecer

Que tu radiación

sea progenitora del cáncer de piel

Trágame para ahogarme

en tu profundo y aturdido silencio

Dónde crujes por ti mismo

y nosotros no somos más que parásitos

aferrados a lo rugoso de tu superficie.

Así cuando vengan por mi, nadie sabrá

Que mis pasos te recorren

Que mis manos son guiadas

por tus estructuras en la oscuridad

Que los cables de luz me mecen el cabello

Que las coladeras se tragan mi saliva

Que es tuya ya mi existencia

porque lo demás me parece una mentira

Trágame en un acto de sacrificio

Guarda un poco de mi dentro de tu soledad

Toma y destroza mi carcomido cuerpo

Para que mis suspiros en ti resuenen

Como en ningún otro lugar…