Tengo una sonrisa en el rostro...de esas que parecieran de comic... “El Tercer Hombre”1 me sigue pareciendo una novela interesante a la par (con el necesario: “sin embargo”) una novela aburrida. Su autor dijo alguna vez que no había sido escrita para ser leída sino para ser vista. Hay quienes han optado por leer la novela posterior a ver la adaptación cinematográfica.

Personalmente, nunca imaginé que cuando pedí a alguna amiga “un libro extraño, de nombre extraño y autor desconocido” me toparía con uno de esos que llaman “best seller”. Una mala pasada para mi pretensión.

Dicha obra fue publicada en los años 50´s; ubica su trama en la Viena de la Postguerra Nazi. Hace ya muchos años que las novelas de corte policíaco fueron de mi interés; apenas y Edgar Allan Poe logró mantenerme intrigado alguna vez. Eran las primeras líneas de la novela citada y ya tenía la trama, quizá sea que lo “supongo” todo y eso termina por secuestrar mi emoción. Fingí entonces que no era lo que pensaba: “el personaje principal no había fingido su muerte”...

...”Era un día templado, como de primavera, cuando Harry Lime tuvo su segundo funeral”...2

Luego sucede que detesto escribir acerca de lo que no me gusta, y qué decir de aquello que es por “encargo”...Pasa también que llego a confundir un ensayo con una total y absurda crítica literaria.

Más interesante me parece la vida de Greene; dejó la escuela tras una carta a sus padres, hubo en su vida varios intentos de fuga vía el suicidio; la infancia no fue fácil y comenzó a escribir siguiendo los consejos de su psicoanalista. Matriculado en la Oxford claudicó agobiado por las deudas en medio de la euforia universitaria. El afán de aventura le llevó a ser comunista; visitar Cuba, simpatizar con Castro. El novelista se interesó por ser espectador pero no desde una trinchera intelectual, se acercó al lugar de los hechos; de Vietnam a Kenia; Haití y Panamá ganándose la fama de “antiyanqui” .

Voraz y promiscuo sexual degustaba de las relaciones sin compromiso. Falleció en el 91 sin haber ganado el Nobel... y con la misma sensación del patético “Rollo Martins” de su novela...esa sensación de irse del mundo sin haber escrito “la verdadera novela”...la que se hubiese querido...Esa es una sensación que sólo pueden entender los de su estirpe, los que aún escriben a tinta y papel...la insatisfacción de muchos escritores...la frustración.

De hecho, hay mucho de eso en el escrito de Greene; la radiografía psicológica deja ver el miedo, la frustración, el sentimiento de soledad, la devastación, el abandono.

1Greene, Graham, “El Tercer Hombre”, Editorial Sudamericana SA, Buenos Aires, 1999. pp.182 [10]

2Ob.Cit. Pag.181

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