A continuación podrán ver la comparación de dos exponentes de la literatura rusa: Lucharon por la patria, de Sholojov, y El maestro y Margarita, de Bulgakov. El contexto en que se escriben es el período stalinista en la Unión Soviética, cuando la libertad para crear literatura, y arte en general, lograda en la Revolución de Octubre de 1917 rápidamente va desapareciendo junto a los mismísimos artistas. La novela de Bulgakov es de un absurdo corrosivo que critica la mediocridad de los burócratas, siguiendo de alguna forma el camino emprendido por Gógol mucho tiempo antes. El diablo y su séquito llegan a la Unión Soviética a hacer de las suyas y divertirse con la estupidez de la burocracia. Dentro de esa historia se inserta otra, puramente fantástica, que narra las peripecias de Margarita y su amado, el maestro. La novela de Sholojov es netamente oficialista, una especie de literatura épica del stalinismo que se sitúa en la heroica defensa de la patria contra la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial. Veamos:

En la novela de Sholojov hay una idea de utilidad en las acciones y pensamientos de los personajes. Sviaguintsev, soldado del Ejército Rojo, lee sobre tractores porque le es útil para su trabajo en el campo, y le reprocha a su esposa leer novelas de amor que le inculcan un lenguaje incomprensible e ideas negativas sobre su marido. En los personajes positivos de El maestro y Margarita no existe esa idea de utilidad. Si para Sviaguintsev era una pérdida de tiempo leer novelas de amor, para Margarita volar en la escoba es una experiencia digna de vivir, y el diablo y su séquito no la apuran y dejan que lo disfrute. Si en vez de los personajes vemos el tipo de literatura de las dos novelas, también es posible encontrar diferencias. El realismo socialista tiene una función utilitaria, didáctica. En todos los soldados rusos que protagonizan Lucharon por la patria predominan características positivas. Pelean con hambre, no quieren irse del frente por más que tengan la oportunidad de retroceder a la retaguardia. El narrador conoce sus sentimientos, los comprende. Es una especie de padre que aprueba con expresión bondadosa el espíritu patriótico de los integrantes del Ejército Rojo en la segunda guerra mundial. El autor se implica al decir en la página 101 “Al mismo tiempo nuestras baterías...”. La novela de Bulgákov se podría encuadrar en una difusa categoría de realismo satírico y maravilloso. Son ridiculizadas las características negativas de los rusos, y enaltecidas las de unos pocos personajes que resaltan entre la mediocridad. El narrador mismo se encarga de ridiculizar, ya que sus apreciaciones se mueven a la par de los prejuicios de los personajes negativos. Cuando Berlioz se encuentra con Voland, este último es descripto por el narrador primero como un extranjero y entrometido interlocutor. Cuando notan que habla muy bien el ruso, el narrador lo llama “desconocido”. Cuando saca la pitillera de oro, lo vuelve a tratar como “extranjero”. Cuando Voland muestra sus documentos será “profesor”. Y cuando dice que es historiador pasa a ser “el sabio”. Cuando afirma la existencia de Cristo retrocede al grado de “extraño profesor”. Los personajes que tienen rasgo positivo son los seres fantásticos, y el maestro, Margarita e Iván. El maestro quema su libro e Iván se decide a dejar la escritura porque sus poemas son muy malos. Solamente la puerta al mundo fantástico ofrece una perspectiva a los “buenos” de la novela. Los personajes de carácter negativo son los burócratas, escritores mediocres y ciudadanos ambiciosos o acostumbrados a denunciar cualquier cosa fuera de lugar que vieran. En la novela de Sholojov hay una cuestión de la patria, opuesta al internacionalismo difundido por Marx, Lenin y Trotsky. Es curioso que una novela nacionalista se encuadre en una literatura que se llame “realismo socialista”. Los soldados hablan de los alemanes en general, y nunca establecen diferencias de clase. Todos los alemanes son lo mismo: enemigos. En El maestro y Margarita no hay una división clasista pero tampoco nacional, como sí la hay en la novela de Sholojov. Sin embargo se pueden encontrar algunas similitudes: los soldados rusos de Lucharon por la patria, como decíamos, están idealizados. Nunca someten a las mujeres, hasta se diría que son víctimas de ellas. No roban la producción de los koljoses, sino que intentan obtenerla por métodos simpáticos. Lopajin apela a la seducción. En El maestro y Margarita es Margarita la que cuenta con menos contradicciones, la que está más idealizada. El narrador, en el libro segundo, interpela al lector exaltando las características excepcionales de Margarita. Es una mujer que tiene una buena vida pero la sacrifica por amor. No detiene la búsqueda del maestro por ningún momento, y no se aleja de él ni siquiera cuando su amado se lo pide. Los dos estilos tienen sus dos personajes símbolo: Margarita como la mujer que rompe las cadenas del matrimonio cómodo pero infeliz convirtiéndose en bruja, y accediendo a un lugar mejor que una Unión Soviética inmersa en la mediocridad. Como el contraste de las mujeres que corrían en busca de ropa europea en el teatro (ella está desnuda), y de la vieja loca que quiere quedarse con la herradura de oro (a ella justamente se le cae, lo que parece indicar lo poco que le importan los objetos materiales). Lopajin no se transporta a otro mundo, sino que lucha por su país y vive en la miseria material de la guerra. No es desprendido como Margarita. Es un seductor, quiere conquistar mujeres. Pero para salvar a esas hermosas mujeres rusas sabe que deberá ganar la guerra contra los alemanes, a quienes odia con fanatismo. Es del Partido Comunista, y sin dudas el personaje más positivo de la novela. Nekrasov en un momento declara que quiere irse a retaguardia, y abandonar a su esposa e hijos, por alguna amante ocasional. Lopajin lo convence de lo mal que hizo en pensar eso. Hay un contraste entre esos dos personajes. Donde se podría encontrar una pequeña similitud entre las dos novelas es en la página 203 de Lucharon por la patria, cuando el cabo primero da muestras de su ignorancia, pero finge ser un hombre culto. Aparece el ridículo, la mediocridad en los puestos jerárquicos, igual que en la novela de Bulgákov. Gente de poco talento que se tiene en gran estima.

En próximas entregas seguiremos analizando grandes obras de la literatura rusa. Hasta ese entonces.