A GUISA DE PREÁMBULO

La mitología griega se ha convertido en un referente principal para estudiar el pensamiento heleno. El ser humano desprevenido se cuestiona sobre si existieron o no los dioses del Olimpo. Lo cierto es que aunque la Hélade de la época de Oro, la de Pericles, haya erigido enormes estatuas en honor a sus dioses, no significa que algún ser humano haya tenido la certeza material de la existencia de estos seres a los que se les atribuyen múltiples funciones y procedencias. Sin embargo, los dioses olímpicos referidos por la mitología griega desde Hesíodo, pasando por el cultor de la oralitura: Homero, hasta los estudios más recientes de autores como Karl Kerenyi, Robert Graves, Jean Chevalier, Juan Eduardo Cirlot y F. Caudet Yarza, entre otros, son seres míticos que mantienen vigencia a partir de una devoción individual y que se perpetúa en el tiempo. Los estudios de Karl Jung sobre la mitología griega dan cuenta de la posibilidad de que estos seres maravillosos e inmortales sean, en realidad, la representación de los arquetipos conductuales de los griegos; es así como ellos llamaron a la sabiduría, a la virginidad y al trabajo incesante, por ejemplo, Atenea, al amor humano, Eros, al hogar familiar como Hestia, a la discordia como Eris, a la elocuencia como Calíope, a la violencia como Bia. Las luchas atléticas y los concursos en general, fueron representados por la mitología mediante la simbología de un hombre desnudo con un gallo entre las manos de nombre Agón. El amor carnal y la belleza fueron nominalizadas por la antigüedad griega como Afrodita. Así pues, el gusto por lo simbólico propició que la mitología griega otorgara nombres a los aspectos conductuales del ser en conexión indivisible con lo metafísico.

ZEUS: ENCARNACIÓN DEL BIEN Y EL MAL. LA FAMILIA DESTRUÍDA

Zeus es el representante de lo positivo y el creador de lo negativo. Zeus es para la mitología griega el más grande de los dioses del Olimpo, es omnipresente, omnisapiente y omnipotente. Zeus es semejante al dios cristiano, porque el Padre de Cristo siendo el creador de todo, también representa la energía originaria de donde también se forma el mal. El Demonio y sus huestes son creación magnífica del Dios de los cristianos. Bien y mal nacidos de la divinidad máxima se corresponden con el equilibrio universal. No obstante, este tipo de manifestaciones no afectan a los inmortales, a los seres sutiles. Los seres humanos sufren en su dimensión mortal cuando el bien se desmesura o cuando el mal se desborda. La sociedad en la que interactúa el humano debe vivir en perfecto movimiento entre el bien y el mal: el exceso del bien engendrará males mayores porque desarrolla una civilización desprevenida ante aquello fortuito que pudiera atentar contra la tranquilidad de la humanidad. Mientras que el cuerpo fallezca, todo lo que ocurra en su dimensión debe estar controlado, delo contrario se establecerá siempre una sensación de injusticia constante, de revelación contra la naturaleza y el origen que la produjo cuyo nombre varía según la cultura que lo describa.

LA ANULACIÓN DE LA MORAL

En la sociedad actual, Zeus, pervive, más que en la edificación de la moralidad, en la anulación de ésta. Porque Zeus representa a la división o destrucción del núcleo familiar que simboliza el único posible equilibrio entre el bien y el mal. Zeus penetra en la familia en la forma de la infidelidad, generando el derrumbe de lo moral y la decadencia de los valores familiares. Zeus despierta a la venganza y a la discordia, representadas por Hera, su hermana y esposa. Entre Zeus y Hera se forma un arquetipo conductual negativo y destructor de la familia, a pesar de que su esposa y hermana intenta restablecer el orden continuamente pero sin éxito. Pareciera que la sociedad mundial atraviesa por un conflicto de desmembramiento de sus valores espirituales y morales al ver cómo los matrimonios se deshacen por esta causa, sin embargo, quizá algún estudioso pueda decir que todo esto ocurre por haber adoptado como código cultural la monogamia. Zeus fue promiscuo, pero esta característica de su comportamiento no es el reflejo de lo que en el mundo fantástico de lo mítico era aceptado, de lo contrario, Hera, no hubiese acometido con cóleras y venganzas la persecución de todas sus amantes e incluso de los hijos nacidos de la unión infiel. Según Caudet Yarza, Hera, representa “ el tipo sagrado de la mujer y la esposa. Es la esposa legítima del primero de los dioses y protectora de los matrimonios, aunque el suyo no fue precisamente un dechado de perfección y sus conflictos con Zeus, continuos. Ella es, en realidad, celosa, violenta y vengativa. Hera tuvo tantas persecuciones a su marido como infidelidades tuvo este.”

Nótese que Hera simboliza también a la mujer abnegada que lucha, quizá estérilmente, por cambiar a su marido, claro está, no le perdona, pero tampoco le deja, asume, en todo caso, una actitud airada para castigar a las amantes y a los hijos fruto de los deslices del dios de los dioses. Es también Zeus, el primer Don Juan de la literatura, es, adoptando la terminología de la literatura comparada, el hipotexto primigenio de la figura del galanteador.

De todas las persecuciones que era acometió contra los hijos de la infidelidad, hay una en especial que guarda relación con uno de los dioses sobre los que según la mitología es más complejo; se trata de Dionisos, conocido también como Bromio y como Baco para los romanos. Dionisos o Dionisios fue muy querido por Zeus y Semele, su madre mortal. Fue educado por Atamante e Ino gracias a la recomendación de Hermes quien , además, ordenó que lo vistieran con atuendos femeniles para que Hera no le encontrase y le diera muerte. Caudet Yarza, al respecto, comenta: “ Fue enviado por su padre a un país llamado Nisa, donde fue cuidado por las ninfas. Siendo mozo descubrió la forma de hacer vino con la fruta de la viña. Dionisos fue un dios hecho hombre que llega a Tebas decidido a fundar una religión cuya finalidad consiste en abatir la soberbia de la razón humana mediante la excitación de los instintos, el éxtasis, la magia y el misterio.”

Muchos otros episodios relacionados con Zeus y su aspecto perverso, formarán parte de un próximo capítulo. Este estudio preliminar se corresponde con lo que busca todo ensayo, no agotar el tema y estimular próximas investigaciones personales y a otros autores.

BIBLIOGRAFÍA

Yarza, Caudet. F. Diccionario de mitología. Ediciones Libertarias. Colección Variopinto. Primera edición. Madrid. 1999.