Los museos de arte y ciencia

Cuando fue planteada la propuesta de trabajo, no se nos hizo fácil elegir el tema a desarrollar. En un primer momento pensamos que el abordaje de museos de artepodía llegar a tener complejidades de orden metodológico: ¿qué museo sería el ideal para diseñar un material educativo? ¿Cómo se puede pensar un museo desde el punto de vista didáctico si por lo general de lo que se encargan es de mostrar objetos con leyendas que dicen en dos líneas qué es ese objeto? ¿Cómo trataríamos el tema desde un enfoque que saliera desde la visión del sentido común?

Pero surgió la idea del Planetario Galileo Galilei. Como museo de arte y ciencias, es un caso que escapa a esa dificultad que señala Dujovne en torno a los museos: “Hay que luchar contra el poco aprecio que suelen tener los investigadores por las actividades de divulgación; se trata de tareas no valoradas” . Y como museo de ciencias, creímos que sería una tarea interesante buscar un abordaje que permita desarrollar esa tarea de transmisión cultural que defiende Dujovne y valora para todo museo. De hecho, nuestro planteo inicial surgió de la inquietud propia de pensar el abordaje de un museo desde una óptica distinta, que intentara explicitar la importancia que tiene en el acervo cultural de una comunidad y el desarrollo cognitivo de las personas una exposición de tipo museo, con impronta científica (tomamos museo de ciencias y no de arte porque creemos que es donde más posibilidades hay de “jugar” con el contenido), pero que estimule, por un lado la curiosidad y la investigación, y por otro, el interés por conocer aspectos que de otra forma nunca serían siquiera tenidos en cuenta.

En nuestro caso, nos fijamos el objetivo de poder plantear, a partir del material educativo, un acercamiento al complejo tópico de la astronomía. Y así como para Dujovne la exposición en un museo debe funcionar y constituirse como discurso, el diseño del material y la organización del contenido que hemos propuesto se vincula con esa función de transmisión cultural que aún hoy parece perdida y que en temas tan complicados obliga a presentar en forma muy somera toda la información, y en un nivel explicativo que “acerque la ciencia al público” y que al mismo tiempo estimule la discusión y la exploración conceptual. Por ello, el material que diseñamos, pensado para actividades previas a la excursión al museo, incluye algunas diapositivas con preguntas, que no tienen respuesta única y que pueden promover la indagación, la investigación, la navegación por esos terrenos que, si bien son duros y arenosos, pueden aprovecharse con un buen enfoque respecto de los museos de arte. Esas preguntas, inquietudes, problemas posibles transmitidos a los alumnos pueden funcionar como un buen corolario de la visita al planetario, y como un puente entre el conocimiento adquirido y el posterior procesamiento de la información. Así como para García Blanco el profesor es puente entre el museo y la escuela, el vuelo indagatorio y de navegación es un puente hacia la constitución del conocimiento final de los museos de arte y ciencias.

El conocimiento como exploración

Por lo dicho anteriormente, creemos firmemente que las actividades desplegadas deben promover en el alumno una actividad que lejos de ser estática debe nutrirse permanentemente de un dinamismo que pueda corresponderse con la adquisición de los conocimientos. Por lo tanto, y tal como lo señala García Blanco en Didáctica del museo, el material pensado para el museo escapa a la idea “turística” de museo citada por la autora, y enfoca los contenidos a enseñar a una idea exploratoria. En las diapositivas que proponemos damos una serie de conceptos que sirven como un aprendizaje previo a la experiencia en el museo, y que a partir de las últimas diapositivas, que planteamos como interrogantes, como preguntas abiertas sin respuestas dogmáticas ni explicitadas en el material, pueden disparar inquietudes de todo tipo. Desde interesarse por la extraña arquitectura del planetario, hasta preguntarse quién fue Galileo, o inquirir sobre si hay vida en otros planetas, o, quizá, por qué hay vida sólo en la Tierra (si esto es cierto).

Si bien el material ofrecido es informativo, propende a formar ciertos conceptos que son esenciales para comprender la exposición del planetario, ya que en muchos casos el aprendizaje puede resultar complejo. Por esta razón hemos diseñado actividades para el docente que funcionan en concordancia con la información enseñada, y que deslizan en el docente la responsabilidad de la función ejecutiva. Tal como lo menciona Perkins, “es deseable muchas veces que la función ejecutiva [en el aprendizaje] sea desplazada al entorno” . En ese entorno de aprendizaje, el llamado “entorno-más” en el que conviven materiales, libros, y la persona, la persona que aprende necesita que en primera instancia la función ejecutiva quede en otro, para alivianar la presión que puede suscitarse en cuanto a la adquisición del conocimiento. Sin embargo, y tal como lo aclara Perkins, no debe caerse en el extremo de que siempre sea el docente el que tome esa responsabilidad. Por eso, las diapositivas presentadas como elemento de enseñanza para museos de arte y cienciastoman esos dos caminos: el de una información a enseñar sobre determinado tema por un lado, pero también el de actividades determinadas que orienten el aprendizaje en una dirección. Ya se ha dicho que sin objetivos no hay aprendizaje, y que eso se cumpla es responsabilidad, en buena parte, del docente. Y, por supuesto, en el material en el cual se apoya para enseñar cuestiones vinculadas con museos de arte y ciencias.