En Artes > música
No todos sabían por qué se estaba allí. Dos niñas con camisa blanca, pantalón negro, pelo rizado amarillo y una vincha que decía “Shakira”, dijeron que sólo venían a escuchar la música de su ídola, y que creían que toda la movida era “para ayudar a la ecología o al calentamiento global”.
Lo cierto es que el sábado 17 de mayo se realizó en Buenos Aires un mega concierto en beneficio de los niños pobres de Latinoamérica, organizado por la fundación ALAS, y reunió a los principales artistas latinos en un escenario.
El evento se realizó en Costanera Sur, en el predio ubicado detrás de la Ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors. 8 pantallas gigantes retransmitían lo que sucedía en el escenario, ya que la inmensidad de la gente hacía casi imposible llegar a este, pero la imagen llegaba antes que el sonido y daba la sensación de playback.
Las entradas invitaban a las 12 del mediodía, pero ya se sabía que el show arrancaría más tarde, y que lo mejor iba a estar adentrada la noche. Sin embargo, cientos de fanáticos (principalmente de Shakira) hicieron cola desde la noche anterior para obtener las mejores ubicaciones, y tuvieron que aguantar desde muy cerca de artistas que tal vez poco tenían que ver con ellos.
Para entretener a la gente presente comenzó a sonar la música de los jóvenes grupos “Rosal” y “No lo soporto”, pero el verdadero espectáculo comenzó unos minutos después de las 16 horas, con el conjunto Airbag, arrancando a mucho ritmo lo que sería una extensa jornada. Lo siguieron La Portuaria, Los Ratones Paranoicos y Pedro Aznar, que mantuvieron al público latente con sus clásicos.
Entre un artista y otro, se emitían publicidades en las pantallas a favor de la causa, como “por el desarrollo infantil temprano”, o animaciones que nos dejaban el mensaje de que “juntos podemos presionar a los gobiernos para que hagan algo”
Luego fue el turno de la Mejicana Paulina Rubio, una de las ideólogas del show y de la fundación (junto con Shakira y Alejandro Sanz) quien tocó sus temas más movidos.
Continuó el show con las cálidas canciones clásicas de Alejandro Lerner y las poco conocidas por el público local del uruguayo Jorge Drexler, quien sin embargo finalizó con un candombe a pura percusión que levantó nuevamente el ánimo de la gente.
Ya se notaba la noche cayendo cuando unos minutos antes de las 19, Fito Páez subió al escenario y cantó temas poco conocidos por la mayoría, excepto “ciudad de pobres corazones”. A este se le sumó nada menos que Gustavo Cerati, armando uno de los platos fuertes de la noche. Juntos interpretaron “Crimen”, de Soda Stereo, “Gente sin swing” del cantante rosarino, y “Puente” de Cerati. En este momento la multitud se hizo notar. Según los organizadores llegaron a ser más de 180.000 los presentes.
No faltó el baile tampoco, Julio Bocca ingresó al escenario, apoyó la causa y se fue dando unos saltos: “somos parte del problema y también la solución”, profesó el bailarín.
Inmediatamente siguió en escena “La Chilinguita”, un grupo de música de percusión formado por niños, el cual tuvo la desgracia de sufrir un corte de sonido que se extendió unos 15 minutos luego de que se marcharan, y comenzó a desesperar a la gente que pedía en cánticos para que vuelva. Incluso cuando se apagaron las pantallas gigantes la gente comenzó a pensar que pasaría en caso de un apagón, ya que en semejante predio no se podría ver nada. Lluego de un rato, por suerte, volvió el sonido con total normalidad.
Como el sufrimiento que precede al máximo goce, con el sonido apareció la música de Alejandro Sanz, tal vez uno de los más esperados por el público. No faltó la multitud acercándose al escenario, y cientas de mujeres subidas en hombros repitiendo incansablemente todas sus letras. Por este entonces ya casi no quedaba gente sentada en el predio, y lo que a la tarde parecía una inmensidad de terreno estaba colmado de gente de pie. El cantante español no defraudó a su público, ya que tocó sus clásicos e incluso interpretó varios en uno. Luego, en una mezcla poco común, Sanz invitó al escenario a René de Calle 13, y juntos interpretaron “La peleita”, en el que se pudo ver al cantante español con tonada portorriqueña, agitando y cantando a pura rima, lo que dejó al español transpirando en exceso, tal vez comprobando la falta de estado y aumento de peso que se le atribuyó en los últimos tiempos.
Las diversidades no se vieron solo arriba del escenario. Se podía apreciar por la tarde familias con lona, mate y sillita, instalados cerca de las pantallas, y a sólo unos metros una línea imaginaria delimitaba el punto en el que el exceso de gente no te permitía pasar, y devolvía olor a marihuana.
Más tarde invitó a subir a Shakira, la más aplaudida, y juntos cantaron el tema de ambos “te lo agradezco pero no”. Luego invitaron a todos los artistas presentes a subir al escenario (Salvo Fito Páez y Gustavo Cerati que no subieron), para interpretar juntos “No es lo mismo” de Sanz. En este momento se realizó una conexión vía satélite con el Zócalo de Méjico, donde simultáneamente se estaba realizando este evento y también fue todo un éxito. No faltó para demostrar la inmensidad del espectáculo la presencia de un helicóptero y un globo aerostático.
Cuando parecía que terminaba el show continuó. La música de Calle 13 subió al escenario, eufórico como de costumbre y con el torso desnudo, e interpretó algunos temas como “atrévete” y “pal norte, y aprovechó para declarar a favor de los niños de Latinoamérica y en contra del imperialismo y los presidentes que no hacen nada, principalmente el estadounidense George Bush, a quien caracterizó como el “peor presidente del mundo”.
Luego volvió Shakira para calmar los ánimos de la gente que la aclamaba e interpretó sus éxitos “inevitable” y “ciega sordomuda”, se emocionó al cantar junto con Mercedes Sosa “La Maza”, de Silvio Rodríguez, e invitó luego a Alejandro Sanz nuevamente para cantar juntos “La tortura”.
Finalmente, cantó junto a Wyclef Jean su último hit “Hips don´t lie”, y como broche de oro invitó a subir al escenario a Gustavo Cerati. Juntos interpretaron una gran versión de “La ciudad de la furia”, del cantante argentino.
Una particularidad que se vio en el público fue la dificultad para comunicarse por celular, excepto los de la línea CLARO, porque claro, era el principal auspiciante del evento.
El mensaje fue más un llamado de atención para los políticos de turno, y a pesar de que no todos dieron su opinión, y algunos parecía que presentaban su nuevo disco, todos los artistas hicieron música y se unieron por una causa justa: La pobreza y la educación de los niños latinoamericanos, incluso la de algunos presentes que se dejaban llevar por la euforia y jamás comprendieron el mensaje.
Había muchos puntos de medicina, comida y baños, pero ningún tacho de basura a la vista, por lo que se utilizó el pasto como basurero. Detrás del escenario se podía apreciar una gran fábrica largando humo. Como para no darse cuenta de que esto no era el Live Earth latinoamericano.
Si eres un usuario registrado, puedes hacer comentarios sobre este artículo.
|
![]() |
||||||
|
![]() |
BúsquedaInformación de este artículo
Vínculo Más artículos sobre músicaPearl Jam, la música grunge en su máxima expresión Las imposibilidades prácticas de la improvisación Los side-projects, o proyectos paralelos, en la música. ¿Una vida, un don? Apuntes sobre la vida del jazzista Charlie Parker Mariah Carey: La voz de un ángel Rush, 40 años de rock canadiense Portishead, el tercer ojo de la música Trip-Hop David Bowie: Un Verdadero Camaleón Más artículos de este autorEl transporte público aumentó más de lo debido en Buenos Aires En la actualidad manipulan los medios |