Los side-projects, o proyectos paralelos, en la música.

Ya hemos hablado antes de Pearl Jam y hemos resumido brevemente su historia a lo largo de estos últimos dieciocho años, en los cuales estuvo en los primeros planos del mundo del grunge, y la música en general. Nos referiremos en este caso a un fenómeno que en el caso de Pearl Jam es muy particular, por la gran profusión que ha tenido, pero que en otras bandas también podría notarse: es el fenómeno de las bandas paralelas, o side projects, que muchas veces los integrantes de un grupo emprenden, para hacer otras cosas diferentes a las que hacen con sus compañeros de siempre. Stone Gossard, guitarrista de pearl jam, alguna vez dijo en una entrevista que haber participado en este tipo de proyectos le hizo bien, a él especialmente pero a todos en general, par airearse un poco, oxigenarse, salirse de la rutina habitual de ensayar y tocar siempre con las mismas personas. Entonces, en momentos de descanso, en los cuales con su propia banda no realizaban más que algunos recitales, Gossard se dedicó a cultivar una pequeña banda, que adquirió cierto renombre y que aún hoy sigue juntándose, cada tanto, a tocar: Brad.

Inspirada más bien en temas clásicos, la banda es completamente diferente a lo que podríamos encontrar en el ambiente grunge y rockero de los Estados Unidos. En Brad, el papel de Gossard es también distinto al que tiene en Pearl Jam: aquí, es casi un segundo del líder, en Brad, es tan sólo un guitarrista que debe adaptarse a las necesidades de composición, y donde no tiene tanto espacio para desarrollarse creativamente. De todas maneras, siempre ha reconocido la importancia de haberse sumado a este proyecto paralelo. Brad grabó en 1994 Interiors, su mejor disco, y algunos años después Shame, su disco más conocido, que incluye la famosa balada “Buttercup”. Cerca del 2003 grabaron también Welcome to discovery park, un intento más bien raro de cambiar el estilo que no tuvo mucho eco ni repercusión. Lo interesante de Brad es que apoyó siempre el desarrollo musical de Stone Gossard, un gran músico que, como dijimos, también necesitaba tiempo para estar solo, o en compañía de otra gente, diferente de sus compañeros de siempre.

Algo similar sucedió con Mike McCready, el canoso guitarrista que tuvo con The Rockfords una experiencia extraña: compartió escenarios con una mujer, líder y cantante del grupo. Tan sólo pudieron editar un pequeño EP (Extended Play), un disco con seis temas del mismo nombre. Para McCready la experiencia fue casi idéntica: reconoció, lejos de haber estado a disgusto, que el tener otro proyecto , más pequeño, menos conocido, le sirvió para cultivar una especie de hobby, algo diferente a lo laboral, totalmente separado de Pearl Jam, que más allá de ser “su” banda, era tomado como un trabajo, con más obligaciones y responsabilidades, algo más absorbente, en definitiva.

Quizás el caso más interesante de side project fue “Three Fish”, un trío comandado por Jeff Ament, bajista de Pearl Jam, que grabó su primer disco en Egipto. Los tres emprendieron un viaje de unos cuantos meses, y entre arena y camellos grabaron el disco. Algo raro, extravagante, pero que logró que Ament “volviera renovado”, como él mismo reconoció, con otra perspectiva para su vida, con otras formas de ver las cosas. Three fish ya no existe, y sacó solamente dos discos, pero como ejemplo de proyecto paralelo ha sido algo que también sirvió para hacer cambiar el aire a un músico, para liberarlo de las habituales presiones del mundo de la música, de los managers y las giras maratónicas.

Por último, también podemos mencionar a Wellwater conspiracy, una pequeña banda que no llegó siquiera a editar discos, pero que fue creada por Matt Cameron, baterista de Pearl Jam, para calmar sus ánimos de compositor. Nuevamente, el proyecto de banda paralela en música le permite a un baterista, que usualmente tiene un papel secundario en una banda, consagrarse como compositor y cantante (Cameron canta en todas las canciones de la banda).

La historia de la música tiene muchos ejemplos por el estilo, también encontramos a Billy Corgan, líder de Smashing pumpkins, que peleado con su banda decidió, no separarse, pero sí comenzar otro proyecto, Zwan, que si bien sólo sobrevivió un disco, le permitió asimilar los errores que había cometido y de esa manera pudo volver a Smashing pumpkins, banda que hoy sigue tocando y recientemente ha editado un nuevo disco. Podríamos hacer un rastreo entre muchos otros músicos, y en todos los casos, creo , sería posible encontrar proyectos alternativos desarrollados por éstos, emprendimientos con ansias de “hobby”, con visos más experimentales, diferentes de las obligaciones laborales, las presiones de giras maratónicas, y shows repletos de fans.

La idea de Side Project o proyecto paralelo sirve para comprender que, en el mundo de la música, la presión también es importante. A pesar de que sepamos que los músicos del mundo por lo general son multimillonarios, y que existen músicos muy buenos no tan conocidos que también les ha ido bien, debemos comprender que, como en cualquier ambiente laboral, las presiones existen y están a la orden del día. Entonces, eso permite que si un músico, con una banda fija, a la cual tiene que ver habitualmente para ensayar, con la cual tiene que proyectar números , discos a sacar, temas a tocar; imaginar posibles variaciones, y canciones; eso permite, decíamos, que tal músico pueda buscar, en otro lado, un poco de aire, donde pueda explayarse artísticamente de otra manera. Este fenómeno es tal vez más visible en el jazz, donde muchas veces un pianista –por ejemplo, el nombrado Adrián Iaies-, pueda tocar, en diferentes discos, con diferentes personas, según su propio gusto. Por ejemplo, en un disco tocar con cuarteto, donde integre contrabajo, percusión y guitarra; en otro disco tocar en un trío con contrabajo y percusión; en otro trabajo hacerlo en quinteto, agregando al contrabajo, percusión y bandoneón una guitarra o algún instrumento de viento, e inclusive en otros casos, hacerlo pensando más bien en sextetos o inclusive dúos (por ejemplo, piano y saxofón, una mezcla extrañísima pero que ha dado excelentes resultados).

Como hemos dicho, a la hora de hablar de los proyectos alternativos, o paralelos podemos advertir el deseo de muchos artistas: diversificarse, no estancarse en una sola cosa, ir más allá de lo habitual. Y esto no tiene que ver con el dinero, sino con las ganas: un buen artista, un buen músico, está mucho más allá del mero deseo económico. El verdadero artista es el que siempre está buscando oportunidades, nuevas posibilidades, nuevos sonidos, nuevas formas.