En un mundo cada vez más globalizado nuestra cultura latinoamericana se ha visto influenciada por la llegada masiva a través de los últimos años de series y películas de animación de la tierra del sol naciente, Japón. Entre aquellas que podemos destacar por su influencia no tan sólo en lo que se refiere al género artístico a mi parecer, si no también al modo como crea toda una red filosófica que nos pone al punto de generar muchas interrogantes en el mundo que vivimos hoy en día es la conocida serie, y más importante de las 3 películas de animación Ghost in the Shell.

Ghost in the Shell tiene lugar en el año 2029, cuando el mundo ya se encuentra interconectado por una vasta red electrónica que controla cada aspecto de la vida. Las personas comienzan a confiar más y más en los implantes cibernéticos y las primeras Inteligencias Artificiales (AI) de importancia hacen su aparición. La principal entidad presente en varios medios de comunicación es la Sección 9 de Seguridad Publica, la cual está a cargo de investigar casos como el del Hombre que ríe, o el Titiritero.

Aunque estos criminales revelan tener mayor profundidad que lo que aparentan en un inicio, a la mayoría de los protagonistas les quedan algunas preguntas algo perturbadoras: ¿Cuál es exactamente la definición de humano en una sociedad donde la mente puede ser copiada y el cuerpo reemplazado por uno completamente sintético? ¿Qué es exactamente este “fantasma”, esta esencia, en este mundo cibernético? ¿Dónde está el límite entre la máquina y el ser humano cuando as diferencias entre ambos son más filosóficas que físicas?

Es en esta trilogía de películas de animación japonesa que nos referimos a la conciencia individual como fantasma, la cual es redefinida por la ciencia de esta sociedad creada en el futuro como lo que diferencia un ser humano de un robot biológico. En si, lo que nos propone es que mientras los individuos mantengan su fantasma a pesar de reemplazar su cuerpo con piezas electrónicas o mecánicas, ellos seguirán manteniendo su humanidad e individualidad.

Este concepto de ghost/fantasma aparece en un ensayo de estructuralismo llamado “The Ghost in the Machine” de Arthur Koestler, y fue utilizado por Masamune Shirow. El título en si fue usado originalmente por un filósofo inglés para burlarse de la paradoja de Dualismo cartesiano y de dualismo en general. Este filósofo, al igual que Koestler, niega el dualismo cartesiano y localizan el origen de la mente en la condición física del cerebro.

Otro concepto en estas películas de animación que es importante de mencionar es el de nacimiento, el cual podemos tomar como interpretación de la fusion de Kusanagi y el Titiritero, aunque estas dos entidades separadas crean una tercera, la cual no es la misma que los fantasmas originarios o los sets de ADN pero comparten rasgos en común. Como explicación el Titiritero afirma que la diversidad es la única forma en la que él puede continuar, el específicamente le pide que se fusionen sus “almas” en un acto de matrimonio/nacimiento en el cual el ser resultante no es ninguno de los dos si no un ser independiente. Esto lo podemos notar en el simbolismo que se muestra en la película cuando este nuevo ser obtiene un nuevo cuerpo, que no es ni nada más ni nada menos que el de una niña, aunque en el manga es el de un niño. Esto nos lleva al concepto de nacimiento, inmortalidad a través de la progenie, y la unión de dos conciencias para esto, incluso llegando a afirmar que esta nueva forma de vida será capaz de engendrar niños también.

Pasando a otro tema, podemos encontrar en estas películas de animación que a través de la historia los personajes Cyborg, aquellos con un cuerpo manufacturado y un cerebro más o menos humano, son contemplados individualmente, y saben lo que es ser humano y como está definida realmente una conciencia o ghost. Sin embargo, el Titiritero es una AI, que cuenta con ciertos rasgos y personalidad análogos a los de una conciencia humana dentro de su estructura mental, es por esto que los miembros de la Sección 9 deben reevaluar sus propias ideas de humanidad y de “yo” cuando se enfrentan a un ser que claramente posee una conciencia pero que se originó no como un organismo biológico si no como un programa complejo.

A pesar de encontrar estas ideas de humanidad tan diferenciadas en un inicio entre máquinas y seres humanos, a medida que la historia transcurre vemos que existe una trasgresión en esta ley de las conciencias. Los Tachikoma son mini tanques que poseen una inteligencia artificial, empleados por la sección 9. Debido a las diversas demandas de campo estos robots son construidos con AI extremadamente flexibles y adaptables, sin embargo esto los hace comportarse impredeciblemente y mostrar ciertos signos de desarrollo emocional indeseable.

Es en estos tachikomas que vemos un comportamiento como de niños, donde intentan entender el mundo hacienda preguntas tal vez simples pero que han perdido un poco sentido en el mundo tan avanzado en que se encuentran, pero sin dejar de lado sus capacidades de pensamiento superior. Muchas veces podemos observar como discuten complejos temas filosóficos especialmente relacionados con la existencia (por ejemplo la muerte) y le dan una apariencia mas inocente al mundo que les rodea.

También nos otorgan una idea de acercamiento a la pregunta de si la individualidad puede soportar la paralelización de información desde diversas perspectivas. La paralelización es perfecta ya que son máquinas, pero en la serie son capaces de usar referencias externas para distinguir sus individualidades.

Resumiendo, con el paso de los años, con el desarrollo de la informática y la ciencia como ha sido hasta ahora, es posible que en un mediano plazo veamos una realidad similar a las de las películas de animación como Ghost in the Shell frente a nosotros. ¿Seremos capaz de mantener nuestra conciencia e individualidad? O ¿caeremos en un mar de datos para convertirnos en simplemente uno más entre millones de bits?