El período literario americano: El modernismo

“… Rodó quiere preparar a esa juventud

Para que satisfaga al reclamo de América.”

Hernán Rodríguez Castelo

José Enrique Rodó es para América toda y para el mundo entero, el máximo intérprete de ese período literario conocido como el modernismo, en su caso, del modernismo prosista de la sociedad contemporánea de finales y principios del siglo diecinueve y veinte respectivamente. De todos los períodos literarios, el modernismo, es para América, un hito que marca la consolidación de las literaturas nacionales americanas. Según el diccionario de términos literarios y artísticos de la editorial América, editado bajo la dirección de la Doctora María Eloísa Álvarez del Real, el modernismo es de todos los períodos literarios en único surgido en Hispanoamérica a finales del siglo diecinueve. Los períodos literarios, en específico, el modernismo, fue de renovación estética de la poesía que se produjo como un rechazo al prosaísmo y el naturalismo que habían resultado del período del arte literario de corte romántico. Tomando elementos del simbolismo y el parnasianismo franceses, y rescatando los mejores logros del romanticismo, los poetas modernistas se lanzaron a descubrir y a imponer un nuevo terreno poético, un nuevo período del arte de hacer poesía: lo moderno. Se resucitaron rimas caídas en desuso y se exploraron metros ajenos al español, como el verso alejandrino. Este período del arte literario cultivó por igual la exquisitez y la sencillez, el refinamiento y la simplicidad. Algunos, como José Martí, cubano, con un lenguaje despojado de artificios, se acercaron a lo cotidiano para encontrar lo trascendente; otros, como Rubén Darío, entendieron este período del arte literario, con un lenguaje elaborado, crearon mundos de ensueño, de lejanía y sutilmente arcaizantes; otros buscaron en temas orientales y exóticos, el exceso a nuevos universos poéticos, ése fue el caso del japonesismo de Julián del Casal. El modernismo es el primer período del arte surgido en América que habrá de influir en las letras de España. Los poetas de la generación del noventa y ocho tuvieron mucho qué agradecerle a la revitalización literario que se derivó de las obras de los modernistas americanos. Aunque cronológicamente el libro que inaugura la modernidad es el “Ismaelillo” de José Martí, publicado en New York en 1882, se le adjudica siempre la creación de este períodos literarios al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien indudablemente, fue el que le dio su estatura universal. Otros grandes poetas modernistas fueron Leopoldo Lugones, José Santos Chocano, José Asunción Silva y Amado Nervo. En un sentido más amplio el término modernista puede aplicarse a otros períodos del arte y a otras disciplinas artísticas, como la pintura y la arquitectura. En esta última, lo moderno suele identificarse con lo que los franceses llamaron ART NOUVEAU, y los ingleses MODERN STYLE. Esta visión más general es la que expone Federico de Onís: “ El modernismo es la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu que inicia hacia 1885 la disolución del siglo diecinueve y que se había de manifestar en el arte, en la ciencia, entre otros.

EL ARIEL DE JOSÉ ENRIQUE RODÓ. ARIEL: LEÓN DE LAS AGUAS

José Enrique Rodó, en Ariel, escrito en 1900, reclama para América, la de habla hispana, el idealismo perdido en oposición al materialismo estadounidense. Su culto por la bondad, la belleza, la moral, la equidad, la espiritualidad, el amor y el ideal; es apenas un fragmento de su inevitable lucha contra una realidad latinoamericana subyugada bajo el imperio de los más acaudalados. El Ariel de José Enrique Rodó está inspirado en la obra de William Shakespeare, “La tempestad”; una comedia donde el personaje principal, Calibán, representa una porción de tierra humanizada y Ariel, principal también, es el mismo éter que todo lo vivifica, la luz que irradia a la sombra, el eco que armoniza el desequilibrio, el intelecto desprovisto de la materia y la libertad de trascender en el devenir del tiempo. Entre Ariel y Calibán se encuentra Próspero, el mago y señor de los supremos elementos y de las almas. Los conflictos entre ellos son las tempestades que atormentan su existencia. Calibán simboliza a todos los instintos infrahumanos, mientras que Ariel, es el emblema del poder lumínico, de la sutileza de la materia. La gran lección está en evitar que las aguas, es decir, las tempestades externas, hagan estragos en nuestro interior y en el pensamiento blanco que son como un frágil y radiante día de primavera.

ARIEL EN LA HISTORIA Y EN EL DEVENIR DEL TIEMPO. ARIEL Y LOS PERÍODOS LITERARIOS.

La segunda mitad del siglo diecinueve se caracterizó por la variedad de los períodos del arte, entre otros aspectos, por una inclinación hacia la revolución de las ideas o las formas, un nuevo pensamiento platónico, y por un gusto simbólico e irreverente, inspirado en la antigüedad. Los clásicos retornaron a la vida social, mas que como un entretenimiento, como una manera de evadirse en su sabiduría y serenidad. Esta búsqueda racional de un estado de ánimo equilibrado, fue el producto de un mundo deshumanizado entregado desmedidamente al avance científico, que con la industrialización fue volcándose hacia un deseo obsesivo de apropiación de bienes y de lucha individual o de sobrevivencia del más fuerte.

Este ensayo del uruguayo José Enrique Rodó, es un canto de esperanza y de vida por el rescate de la juventud que vive en el fuero interno, individual y colectiva, por tal razón, hablar de Rodó y de su Ariel, significa dialogar sinceramente con el que debe ser el rasgo esencial de toda nación: el entusiasmo. Hablar de Rodó y de su Ariel, es conversar serenamente sobre la orientación moral del espíritu, sobre esas fuerzas vivas del pasado que nos pueden impulsar hacia el futuro, sobre el instinto de la justicia, de la nobleza, de la probidad; pero, por sobre estos y otros intereses, hablar de José Enrique Rodó y de su Ariel, es entablar un discernimiento inteligente que permita evaluar el reino interior con la finalidad de afianzar sentimientos de solidaridad americana y mundial, de paz e integridad universal, de calidad humana, de sentido común, de fe en el ideal de perseverancia y optimismo ante las dificultades para el logro de propósitos individuales y, al mismo tiempo, comunitarios.

Han pasado más de cien años de la publicación de esta obra, así como ha pasado más de un siglo desde que este período del arte literario (períodos literarios) se inaugurara, pero la idea sociopolítica y moralista de José Enrique Rodó sigue vigente. Su deseo se está cumpliendo: escribir para el futuro. Ariel, es una obra que revoluciona la moral del que la examina. Aquí encontraremos siempre los principios racionales del ideal democrático, de la educación para todos, del antiimperialismo y de todo aquello que aleje la mediocridad del continuo fluir de la existencia. Los períodos literarios siempre giraron en torno a Europa, allí nacieron, pero el modernismo americano fue capaz de imponer modelos al eurocentrismo.