Desde un principio existía la tierra, el mar y mucha agua dulce. Al pasar el tiempo la tierra se fué recalentando y el agua dulce se fué evaporando poco a poco pues era mucho menos que el agua del mar. Una vez nació en un estanque de agua diamantina que quedaba muy cerca del mar un pecesillo dorado. El pequeño estanque tenía un desagüe que llevaba al mar, pero se mantenía gracias a que llovía abundante agua diamantina del cielo. Este pecesillo estaba rodeado de otros pecesillos que vivían felices en el estanque de agua diamantina. Cuando llovía, era para fiestas, pues su estanque de agua diamantina se agrandaba y el agua sabía muy pero muy dulce. Ún poco después que el pecesillo nació, nació una pecesilla dorado hermosa, y el pecesillo dorado le enseñó todos los secretos de su pequeño pero dulce estanque. Los dos veían como llovía agua diamantina y jugabana a abrir la boca en la superficie del estanque para tomar las dulces gotas de lluvía que caían... y con el tiempo aprendieron a amarse los pecesillos dorados.

LLegó una vez un pez de mar, joven, hermoso y robusto, a través del hilillo que lo unía con el estanque. Vió y vivió en el estanque un tiempo y dijo: "esta agua es muy dulce pero es su única cualidad, pues allí cerca está el mar, es salado pero inmenso, hay olas enormes en las que se pueden jugar y saltar, el mar es profundo e insondable, es casi infinito" y empezó a llevarse uno por uno a los pecesillos del estanque. Con el tiempo volvía y se llevaba otros pecesillos.

El pecesillo dorado solamente vivía preguntándose: "Cómo llegar al cielo" en especial cuando llovía agua dulce diamantina.

Pasado el tiempo, el estanque se hacía cada vez más y más pequeño, pues el recalentamiento de la tierra hacía que ya casi no lloviera y el estanque se estaba secando poco a poco. La pecesilla dorada, muy joven por cierto, se empezó a aburrir, y ante todo, porque ya no podía jugar cuando llovía.

Una vez, llego el hermoso pez de mar. Ya solamente quedaban el pecesillo y la pecesilla dorada. Y el joven y apuesto pez de mar le habló tanto a la pecesilla dorada de las bondades del mar que la pecesilla dorada se fué con el pez joven al mar, pese a las advertencias del pecesillo dorado sobre el infierno del cual no le había hablado el pez de mar...sobre el mar. Se marchó con aquel pez de mar que... parecía tener el secreto de la eterna juventud... y dejó sólo, sólo, al pecesillo dorado en su estanque dulce de agua diamantina, y el vió como la pecesilla dorada se alejaba poco a poco, y se iba sumergiendo en el mar hasta perderse con el apuesto pez de mar.

El pecesillo dorado se dedicó única y exclusivamente a meditar en como volverse agua diamantina, pues ya había entendido que si llovía agua diamantina y su estanque era de agua diamantina, cuando él se convirtiera en agua diamantina podría evaporarse y subir al cielo. El pecesillo dorado se quedaba hasta 12 horas contínuas, y aún más, muy muy quietico meditando para poder volverse agua diamantina.

Pasó el tiempo y no volvió a saber nada de la pecesilla dorada que se fué al mar.

A medida que envejecía el pecesillo dorado fué perdiendo su color dorado y se fué volviendo transparente, tanto que ya se confundía con el agua diamantina dulce de su estanque. Al principio no entendió porque este cambio de color, pero con el paso del tiempo,... sólo..., empezó a comprender que se estaba cumpliendo ya su único deseo: "convertirse en agua diamantina", para poder evaporarse y subir al cielo... de donde jamás volvió a caer agua diamantina.

Ya viejo el pecesillo que "era dorado", se volvió totalmente transparente, transparente,...tanto que ya no se podía ni ver a sí mismo en su estanque que tanto amaba.

El pequeño estanque estaba muy muy pequeño y el hilillo que lo unía con el mar estaba aún mucho más pequeño. Y al pecesillo "que era dorado" y ahora sumamente transparente se le escurrió una lágima por su mejilla, que solo el sintió, pues también era transparente y se confundían mutuamente con el agua diamantina de su estanque, y pensó: " YA CASI ME CONVIERTO EN AGUA DIAMANTINA Y POR TANTO PODRE EVAPORARME Y SUBIR AL CIELO, OJALÁ... QUE MI PECESILLA DORADA VUELVA A NUESTRO AMADO ESTANQUE DE AGUA DIAMANTINA, ANTES QUE SE SEQUE EL HILILLO QUE LO UNE AL MAR, ANTES DE QUE SE SEQUE ESTE... NUESTRO HOGAR, DULCE HOGAR Y CON ÉL.......YO ME EVAPORE Y SUBA AL CIELO".