Todo tiempo pasado fue mejor…

Remontándonos en el tiempo, hace unos 25 años, la industria internacional consumidora de papel descubrió que su stock de árboles decrecía, consecuencia de la gran demanda que se acentuaba correlacionado a las crecientes regulaciones en materia de ambiente que en el “Primer Mundo” estaban teniendo un pionero auge. Fue entonces, cuando tantas mentes capitalistas y “desarrollístas” no hicieron más que mirar al Sur con otros ojos, para que el abastecimiento de pasta de celulosa –materia prima inevitable para hacer papel– no entrara en riesgo futuro para la (su) población humana.

De los bosques de pinos escandinavos se sabía que se podía extraer la mejor pasta de celulosa y fue entonces cuando los países nórdicos, comenzaron a planificar su siglo XXI. Vastos territorios, aquí o allá, podían ser implantados con miles de árboles, a lo que ecólogos denominaron “desiertos verdes”, haciendo alusión a las bellas hectáreas que se implantaban con un solo tipo de vegetación.

Fue así que, en éste lado del mundo, comenzaron el magnífico desarrollo de bosques de una sola especie (por lo general, especies exóticas) y magníficamente “idearon el proceso”, la instalación de las vulgarmente llamadas "pasteras" (plantas de obtención de pasta base de celulosa) listas para “procesar” los miles de árboles implantados y así interactuar con el ambiente en todas sus facetas.

Cruzando el charco…

Así, en éste lado del “charco”, la región Sur de América Latina, padeciendo miles de problemáticas de tipo ambiental, no se libraría de la imposición de máquinas de tecnología de avanzada y de las negras negociaciones con los países desarrollados que esto traería aparejado. Una ejemplificación de una serie cronológica de hechos aberrantes, convoca a un breve análisis por el actual (y para algunos olvidado) conflicto por la instalación de plantas procesadoras de pulpa de celulosa (PPPC) en proximidad del Río Uruguay. El mismo, un curso de agua internacional, nace en la Península Geral, en el límite entre los estados de Río Grande do Sul y Santa Catarina (Brasil) y converge sus aguas en la Cuenca del Río de La Plata entre el departamento de Colonia (Uruguay) y la provincia de Entre Ríos (Argentina). Ahora bien, el extenso curso de aguas posee una entidad de carácter binacional y con obligaciones conjuntas: la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), creada en Febrero de 1975 y conformado por igual número de delegados de Argentina y Uruguay. Se le facultan las funciones de prevenir la contaminación, conservar y preservar los recursos vivos. Por ende, cualquier construcción u obra que pueda afectar la calidad de las aguas del Río debe ser comunicada a la CARU, la que determina si el proyecto podría producir perjuicios al ambiente de la otra parte conformante.

Entrando en tierras extranjeras…

Los beneficiados productores mundiales de la pasta de celulosa que seguirán consumiendo los países centrales (ya sea para consumo directo o para fabricar papel que luego importaremos los países no centrales y que pagaremos el triple de su valor) se obtendrá en estas naciones periféricas de tierras fértiles, mano de obra barata y leyes ambientales persistentemente laxas y contradictorias.

Los empresarios representativos de la empresa finlandesa Botnia –una de las dos pasteras en conflicto, situada a unos escasos kilómetros de Fray Bentos y unos 25 kilómetros de Gualeguaychú– vociferan que “están completando la cadena de un polo de desarrollo forestal. Por eso, habrá "pasteras" en toda la cuenca del río Uruguay, para poder procesar al pie de las forestaciones los miles de árboles allí ya crecidos”. Además, agregan groseramente que “en caso de persistir en su oposición a las papeleras, el gobierno de Entre Ríos –territorio con mayor cantidad de bosques implantados que Uruguay– deberá importar toneladas de vaselina para ubicar en algún lado tantos eucaliptos”. Resulta obvio el panorama mental que nos hacemos de ambientes que serán cruelmente alterados, con las miles de especies amenazadas de peligro de subsistencia. Pero eso no importa a las grandes corporaciones. No son sus especies ni sus ecosistemas. No son sus sociedades. Pero aquí queda la contaminación.

Una Gran Polución del Ambiente: antecedentes de causas y consecuencias…

Un antiguo y nunca desmentido ranking elaborado por Naciones Unidas ubica la obtención de pasta de celulosa entre las cinco actividades industriales más contaminantes. Es decir, aquellas que liberan subproductos de alta persistencia en el ambiente (compuestos organoclorados, principalmente) y potencialmente cancerígenos.

Así, ENCE, la otra pastera española en conflicto y Botnia, tienen –de forma directa o por la tecnología que utilizan– antecedentes en esta materia. ENCE, por su parte, administra desde hace 50 años una planta de obtención de pasta de celulosa en Pontevedra (Galicia). Cuenta la leyenda que ENCE, originalmente del Estado franquista, fue instalada a bayoneta limpia bajo el lema que “lo estatal y fabril” eran sinónimos de progreso, así dejaren el tendal (social, ambiental) que dejaren. Marchas, protestas y hasta una condena firme por daño ambiental no consiguieron que ENCE abandonara sus chimeneas y, con ello, el olor a huevo podrido (ácido sulfhídrico) característico del proceso de separación de la lignina de la madera. ENCE fue condenada en el 2002 en España por "delito ecológico continuado".

Por su parte, el alcalde de Pontevedra recomendó a su par de Gualeguaychú que haga lo imposible por impedir la planta de ENCE en Fray Bentos. Y se presume que sabe de qué hablaba. Fue así que no se colocó en Fray Bentos, (pero no específicamente por recomendación del alcalde de Pontevedra), sino que una suma de hechos sociales, políticos y económicos hicieron que la instalación se mudara de jurisdicción. Aquí o allá, la contaminación no respeta ambientes, ecosistemas o fronteras geográficas , aquí o allá, constituye en definitiva la misma contaminación, la del ambiente.

Actualmente, el proyecto para la instalación de ENCE resultó ser en Conchillas, departamento de Colonia (Uruguay) sobre el Río de La Plata. El lugar está situado a pocos kilómetros de Colonia y a 45 Km. de la Capital Federal y de la zona norte de la Provincia de Bs. As., por lo que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires puso el grito en el cielo y presentó al Poder Ejecutivo de la Nación, un Proyecto de Declaración que en definitiva asegura: “que la instalación de ENCE allí pondrá en riesgo la salud de los ciudadanos que habitan estas zonas y se agravará su actual calidad de vida”.

Por su parte, la finlandesa Botnia –o a su tecnología– se le atribuyen dos episodios lesivos para el ambiente. Uno, el de una planta instalada en Valdivia (Chile), donde organismos oficiales de los Estados Unidos reclamaron el cese de su funcionamiento por haber destruido el santuario natural de río Cruces, donde de 6000 cisnes apenas quedaron 300 agobiados por la contaminación liberada aguas arriba. La otra, una planta de Espíritu Santo (Brasil), donde comparten la crítica por la contaminación fabril con acusaciones de haber favorecido la pérdida de bosques nativos a favor de megaplantaciones de pinos y eucaliptos con horizonte de papel.

Pero, habrá quienes pregunten por qué tanta alharaca si nuestra convivencia con esta amenazante realidad ambiental es anterior al conflicto de las pasteras en Uruguay: sólo en Brasil la industria de la celulosa contiene a 220 plantas fabriles y en la Argentina hay una docena de industrias, todas ellas a la vera del Paraná y algunas de ellas con severas denuncias y clausuras por contaminación.

Otros sostendrán que se trata de un nuevo episodio de la saga que confronta ambiente con progreso y que “sólo se trata de controlar que no se contamine por encima de los valores permitidos (de contaminación)”. Es difícil explicar y entender, por qué la Unión Europea resolvió erradicar de su territorio para la próxima década tecnología de producción de celulosa que persiste y se inaugura día a día por estos arrabales.

Cabe preguntarse finalmente, inmersos en el mar de la globalización y el capitalismo foráneo, cuántos y en qué calidad queremos que nuestros ecosistemas sudamericanos perduren para las generaciones futuras…¿generaciones futuras?, ¿cómo sabremos que existirán, si nuestros ecosistemas de hoy están siendo alterados y desaparecidos cada día y, junto a ellos miles de personas resultan gravemente enfermas y, en el peor de los casos, muertas? Pero, eso, a ellos, no les importa.

GLOSARIO:

Delito ecológico continuado: sinónimo de “delito ambiental”. Contaminación de las aguas marinas y el aire con distintos vertidos industriales y emanaciones tóxicas para la fauna y la flora. (En 2002, la Audiencia Provincial de Galicia juzgó a los directivos de ENCE y a los miembros de la comisión sindical de la compañía -todos los cuáles tenían pedido de prisión por la querella- y los condenó sin mandarlos a la cárcel).

Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP): son sustancias químicas extraordinariamente tóxicas y duraderas. Las emisiones actuales causarán cáncer y alteraciones hormonales en los próximos 1.000 años. Entre los COP están las dioxinas y furanos (emisiones que liberan las PPPC), el DDT y numerosos plaguicidas. Además de ser persistentes (es decir, no se descomponen rápidamente), orgánicos (con una estructura molecular basada en el carbono) y contaminantes (en el sentido de ser muy tóxicos), los COP tienen otras dos propiedades: son solubles en grasas y por consiguiente se acumulan en los tejidos vivos y, pueden viajar grandes distancias.

Blanqueo Libre de Cloro Elemental (ECF): El blanqueo ECF emplea dióxido de cloro en lugar de cloro elemental, esto implica la reducción de hasta del 80% de las emisiones de dioxinas y furanos (organoclorados). Aún así, si todas las fábricas de celulosa del mundo cambiasen su sistema de blanqueo y hubiese un control de los equipos utilizados, igualmente se seguiría emitiendo al ambiente al menos 140.000 ton/año de organoclorados al agua, aire y tierra. Sólo las emisiones de dioxinas y furanos se estiman en 2.000 toneladas/año. Además, el proceso de blanqueo también libera cloroformo, ácido clorado, y otros compuestos tóxicos que pueden ser acumulados en los tejidos de los peces. Asimismo, produce grandes cantidades de clorate, un herbicida altamente potente. La mayoría de los organoclorados encontrados en los efluentes de plantas de celulosa aún no han podido ser siquiera identificados ni menos aún evaluados en cuanto a sus posibles impactos en el ambiente (Stringer & Johnston, 2001).

Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU): En el orden binacional, en virtud del Estatuto del Río Uruguay, suscrito entre Argentina y Uruguay en 1975 se crea la CARU cuyas funciones en lo que respecta a los recursos ícticos y su ambiente, figuran:

-Dictar normas reglamentarias sobre conservación y preservación de los recursos vivos.

-Coordinar la realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico.

-Establecer, cuando corresponda, los volúmenes máximos de pesca por especie y ajustarlos periódicamente.

En cuanto a la problemática de las pasteras, el gobierno argentino manifestó que el Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay, al autorizar unilateralmente la instalación de las dos empresas de celulosa en el 2003 y 2004, además de la instalación de un puerto privado sin la aprobación de la CARU. El artículo 7 del Estatuto preceptúa cual es el camino a seguir para la instalación de las obras. El artículo 8 establece que la parte notificada dispone de un plazo de 180 días para pronunciarse sobre el proyecto. La violación de dicho artículo fue uno de los puntapiés iniciales para que el gobierno argentino notificara el hecho a la Corte Internacional de Justicia.

Pulpa de Celulosa: La pulpa de celulosa o pasta de celulosa es el material más común utilizado para la fabricación de papel. Las maderas utilizadas para este fin son conocidas como maderas pulpables, que generalmente son maderas blandas como la picea, el pino, el abeto y el alerce, pero también maderas duras como el eucaliptus y el abedul. El proceso más utilizado para la producción de pulpas químicas es el de Kraft. El método Kraft (pulpeo Kraft o pulpeo al sulfato), es usado en la producción de pulpa o pasta de celulosa. Su nombre deriva del alemán kraft, que significa "fuerte". Fue desarrollado por el sueco Carl Dahl en 1884 y actualmente se usa en todas las PPPC produciendo el 80% del papel del todo el mundo.

Corporación Financiera Internacional (CFI): institución mundial creada en 1956 y perteneciente al Banco Mundial cuenta con 178 países miembros en todo el mundo.Esta corporación esta encargada de promover el desarrollo económico de los países a través del sector privado. Los socios comerciales invierten capital por medio de empresas privadas en los países en desarrollo. Dentro de sus funciones se encuentra el otorgar préstamos a largo plazo, así como dar garantías y servicios de gestión de riesgos para sus clientes e inversionistas. En el marco de la CFI, miembros de la misma entidad dieron a conocer en Diciembre de 2006 el informe sobre el impacto acumulado de las fábricas de celulosa en Uruguay, realizado por los consultores de la Pacific Consultants Internacional. El mismo informe es inaceptable para ambos países involucrados en el conflicto debido a la escasez de investigaciones realizadas, además, al afirmar que el sistema de blanqueo reduce las dioxinas y furanos de los efluentes a niveles no detectables y la carencia de objetividad general.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

Diario Página 12: www.pagina12.com.ar

Papelera ENCE en Colonia, frente a las costas de Capital Federal y la zona norte de Bs. As. (15-11-2007). http://cambiopopular.com.ar/modules/news/article.php?storyid=135

Carrasco Letelier, Leonidas (2004). Contaminantes ambientales derivados del pulpaje y blanqueo de la pulpa de madera.

Greenpeace, (1992). Pulp and paper. http://archive.greenpeace.org/toxics/reports/gopher-reports/chlora3.txt

Green Press Initiative (s.f.). Chlorine Free Products

http://www.greenpressinitiative.org/chlorinefreeproducts.htm

Rotard (1987). Dioxinas

http://media.payson.tulane.edu:8086/spanish/envsp/Vol324.htm

Stringer, Ruth y Johnston, Paul (2001). Chlorine and the Environment: An Overview of the Chlorine Industry. Kluwer Academic Publishers.

http://www.guayubira.org.uy/celulosa/CFI_BM_Critica_RAPAL.htm

La oposición a las papeleras, versión uruguaya (27-06-2007) http://www.quiendebeaquien.org/spip.php?article519

Glenda Denise Hevia - Cs. Biológicas - UNC