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Considerando el trabajo experimental denominado “Los Ciclos de Nutrientes de un Ecosistema”, desarrollado por Bormann & Likens durante fines de la década de los ´60, a mi entender presenta al comienzo del artículo un detalle teórico concreto e innovador, presentando las complejas relaciones que se dan en los diferentes ciclos de nutrientes que se dan en todos los variados ambientes de la Biósfera. Actualmente se denominan “ciclos biogeoquímicos” de un ecosistema. Por otra parte, analizando la fase experimental, con objetivos, hipótesis y metodología resultan claros y precisos. La vasta tecnología utilizada durante el trabajo experimental, para las diferentes mediciones de variables meteorológicas, biológicas y geológicas, considero que fueron fundamentales y claves para obtener resultados susceptibles de conclusiones objetivas.
Como bien menciona el artículo, el trabajo se desarrolló sobre un ecosistema de bosques de crecimiento secundario de hayas (Fagus grandifolia), abedules amarillos (Betuna luzca) y arces de azúcar (Acer saccharum) en cuencas tributarias del Hubbard Brook en el Bosque Nacional Montaña Blanca (New Hampshire, EE.UU). El principal objetivo del estudio fue determinar las entradas y salidas normales de nutrientes y de agua en 6 cuencas adyacentes del bosque. Luego, la vegetación de una de las cuencas fue talada, depositada en el mismo lugar y cualquier nuevo crecimiento se inhibía con herbicidas. El propósito de esto fue evaluar los efectos de los nutrientes en las salidas del ecosistema ecológico drenando el ambiente de la cuenca deforestada hacia una presa instalada - junto a una estación meteorológica-, al pie de la cuenca. Entre otras evaluaciones, la de mayor relevancia, fue el registro de las diferentes concentraciones de nutrientes, es decir, el comportamiento de algunos aniones y cationes esenciales en los ciclos de nutrientes de un ecosistema.
Por otra parte, el impacto de la deforestación de la cuenca presenta claramente un indicador sensible y relevante: la aceleración de la nitrificación de la cuenca, un efecto que es inhibido cuando la vegetación está presente. La concentración de nitratos en el agua de la corriente de desagüe aumenta drástica y rápidamente a partir de los 6 meses de la tala. Las pérdidas de nitratos promedio fueron de 120 kg/ha/año durante los años 1966-1968. Así, la tala del bosque produjo en consecuencia una eutrofización algal en el ambiente de la corriente de agua. Además, la pérdida de cationes metálicos fue sustancialmente correlacionada a la pérdida de nitratos, obteniendo concentraciones elevadas en el agua de drenaje de calcio, sodio, potasio, magnesio y aluminio.
Así, la materia inorgánica fue aumentando, consecuencia de un aumento en la capacidad erosiva del flujo de agua, lo que a su vez, simultáneamente numerosas barreras biológicas de la erosión del suelo superficial y del cauce de la corriente disminuyeron. En consecuencia, predominó una capa de materia orgánica en descomposición discontinua, llevando esto posiblemente a una tendencia erosiva cada vez mayor que aumente exponencialmente mientras el nuevo crecimiento de vegetación permanezca inhibido mediante la aplicación de herbicidas.
Para obtener otras fuentes similares de conocimiento relacionadas al funcionamiento de los ciclos de nutrientes, en mi caso, si tuviera que desarrollar mi propio estudio experimental, lo haría en un bosque lluvioso neotropical, situado en la Cuenca Amazónica. Por ejemplo, en proximidades de la localidad de Leticia, al Suroeste de Colombia. La vasta superficie de los ecosistemas amazónicos manifiesta la extraordinaria complejidad estructural del ambiente de los bosques lluviosos que se ve reflejada por una intrincada red de relaciones ecológicas. Un ejemplo de ello, es que a nivel mundial, capturan más luz solar por unidad de área que cualquier otro sistema ecológico natural.
Por lo tanto, un estudio experimental de las características de Bormann & Likens, merecen aquí considerar la factibilidad de realizar un tipo de experimentación similar en un área tributaria del Río Amazonas y cuya superficie a talar sea evaluada tomando como referencia preliminar un estudio de evaluación de impacto ecológico, requisito éste fundamental para la decisión final acerca de si la fase experimental se llevará a cabo o no en la mencionada área. Éste tipo de evaluación preliminar debería ser tenida muy en cuenta a la hora de experimentar con ecosistemas naturales. Claro está, que el Bosque Forestal de Montaña Blanca persigue objetivos y finalidades tendientes a la experimentación.
Glenda Denise Hevia - Cs. Biológicas - UNC
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