El calentamiento global es un proceso que se esta desarrollando sobre la superficie terrestre y uno de sus características mas analizadas es el ensanchamiento de la atmósfera.

La atmósfera esta constituida principalmente de nitrógeno y oxigeno (98%), y actúa como un filtro contra los rayos provenientes del sol, entre ellos los rayos ultravioletas, y genera el efecto invernadero.

La atmósfera es una delgada capa compuesta por gases y vapor de agua que es mas ancha en el ecuador y mas angosta hacia los polos. Esta capa también varia anualmente debido a las emisiones de CO2 y gases que surten efecto en la atmósfera.

La tierra necesita energía que proviene del sol en forma de calor para llevar a cabo los procesos biológicos y en menor medida esta energía es producida por la misma tierra. La energía que proviene del sol lo hace mediante radiación calórica, son rayos de onda larga denominados “input”. Una parte de esta radiación es absorbida por la Tierra mientras que la otra parte es devuelta al espacio en forma de rayos de onda corta o infrarroja y es aquí donde se genera el problema del calentamiento global. En la atmósfera se genera el efecto invernadero que permite a la Tierra tener una temperatura media anual de 14-15º Celsius. El efecto invernadero se compone de las ondas infrarrojas refractadas por la atmósfera y mantiene al planeta más templado. Si no existiese esta capa, la Tierra tendría una temperatura media anual de -18º Celsius.

Se puede entonces afirmar que, el calentamiento global que incide en un cambio climático se debe al ensanchamiento de la atmósfera, producido por la gran cantidad de CO2 emitido hacia la atmósfera. Esto produce que en la atmósfera se retengan mayor cantidad de rayos infrarrojos y que la temperatura media anual se eleve, y así también aumenta el espesor de la capa atmosférica.

Este calentamiento genera o puede generar una nueva disposición de los climas del mundo. Principalmente observamos un aumento en la intensidad de las tormentas por la gran cantidad de agua evaporada por el aumento de la temperatura, esto deviene en mayor cantidad de humedad en suspensión. Por otro lado genera sequías, ya que la humedad del suelo disminuye por la intensidad de los rayos que provienen del sol y no son filtrados por la capa de ozono. Esto se hace visible a lo largo y ancho de la tierra, y sobre todo en las áreas comprendidas entre los trópicos donde se han secado ríos, lagos, derretimiento de hielos como en la Patagonia y el Monte Kilimanyaro, ejemplos de que hay un cambio climático en curso.

Preocupante es la situación que se vive actualmente en los polos, el ártico es una de las masas de hielo y agua dulce más importante del planeta. Estudios realizados recientemente pronostican que en menos de 40 años se derretirá el 80% de la masa helada que constituye el polo norte, esto seria tan rápido debido a que los rayos incidentes sobre el hielo rebotan hacia la atmósfera en un 90%, pero cuando estos rayos inciden sobre el océano, se concentran y el porcentaje de reflectancia es de solamente el 10% de los rayos. Mientras el hielo actúa como un espejo que refleja, el océano, es un cuerpo opaco y actúa concentrando los rayos.

Hoy no quedan dudas de que el cambio climático actúa sobre la temperatura de los océanos, esto favorecería el derretimiento de hielos. Se observa una tendencia en el aumento de la temperatura media anual de la Tierra, por eso se llega a la conclusión que en un verano dentro de 40 años aproximadamente podrían desaparecer los hielos del norte.

Se presupone que el derretimiento de agua fría y dulce afectará las corrientes marinas de la siguiente forma. En primer lugar el principal afectado será Europa Occidental. Estas tierras tienen un clima templado gracias a que sus costas están bañadas por una corriente calida proveniente del Golfo de Méjico. Una vez que llegan al norte de Inglaterra se enfrían y continúa el ciclo. El agua fría y con más concentración de sal se traslada por la profundidad de los océanos, mientras el agua más calida y con menos concertación de sal viaja por la superficie. Si el agua dulce concentrada en los hielos del norte se mezclara de forma repentina, es decir en un periodo corto de tiempo a ser 5 años, sumergiría a Europa en una nueva era glaciar y la distribución y la circulación de las corrientes marinas y los vientos cambiarían, algunas desaparecerían, se crearían nuevas por efecto del cambio climático. El clima global cambiaría drásticamente en un periodo corto de tiempo. Cuando hablamos de periodo corto hablamos de 15 a 25 años. Otras fuentes de agua dulce congelada que podría derretirse son las de Groenlandia y la Antártida, donde imágenes satelitales demuestran gran cantidad de formación de lagos, es decir, agua derretida, que no llega a congelarse en el invierno y este será el punto máximo de que hay un cambio climático en proceso.

Si el agua no se congela actúa como un cuerpo opaco, por lo tanto retiene los rayos, el agua se caliente y así, el hielo se derrite a su alrededor. También se obtuvieron imágenes donde se observo un desprendimiento de la plataforma glaciar conocida como Larsen-B de más de 3.250 km2.

Este es un suceso de índole natural, sobre los cuales las actividades antrópicas aceleran este suceso, y al haber actividades antrópicas relacionadas y afectadas se transforma en un problema para todas las sociedades del mundo. Es claro que hay que actuar de forma conjunta y lograr cierto consenso mundial sobre como tratar de aminorar la velocidad de este suceso para así dar tiempo a todas las sociedades a conseguir asimilar la situación. Un paso para lograr esta consciencia mundial puede ser el tratado de Kyoto, en el cual se propone reducir la cantidad de gases que afectan a la capa de ozono. Pero nos encontramos con que el país que mas gases emite, que es Estados Unidos no firma este tratado ya que alega que su economía seria totalmente afectada por las medidas que se deberían tomar para lograr esas reducciones. Y también, como siempre sucede, “hecha la ley, hecha la trampa”, se creo el mercado de carbono, por el cual, los países tienen una cuota de emisiones que no pueden superar, pero si no la completan, pueden venderse estos bonos a otro países que no consiguen disminuir lo necesario. De esta forma, algunos países directamente prefieren pagar a otros por la contaminación y así seguir dentro del tratado de Kyoto como supuestos miembros que actúan activamente para afrontar el cambio climático.

Bibliografía:

Tarbuck y Lutgens. "Ciencias de la Tierra. Una introducción a la Geología Física". (2005). Ed. Pearson-Prentice Hall, 8ª ed. Madrid