La expresión muerte se refiere tan sólo a la forma. El espíritu no conoce la muerte. También nacimiento y muerte son términos relativos: lo que nosotros llamamos muerte es realmente un nacimiento en el mundo espiritual, y lo que llamamos nacimiento es temporalmente una muerte en el mundo espiritual.

Cada vez que agotamos las posibilidades de una vida es necesario que pasemos a esferas superiores de estado espiritual por el procedimiento del morir, que se teme sin razón, estudiar este campo en una verdadera ciencia.

En el corazón tenemos depositado lo que en la ciencia Rosa Cruz se llama El libro de Dios, porque todas las experiencias están escritas en el, este nunca se modifica y la muerte es la ruptura de este Libro de Dios (que es también llamada átomo-simiente) con el corazón. Sin embargo el cuerpo no esta muerto todavía, sino muere cuando se rompe el cordón de plata, este se compone de éter, de materia de deseo y de materia mental.

Durante un período de tres días y medio después de la muerte el ego está ocupado en concentrarse sobre los últimos acontecimientos de la vida, si la concentración del ego es profunda y no es estorbada por ruidos ni molestias de ninguna clase, el grabado se hace de modo limpio, y en la vida después de la muerte el ego estará en situación de asimilar la totalidad del valor espiritual de la vida que acaba de terminar. Pero si el ego está estorbado por emociones como los llantos y lamentos de los parientes o en caso de una guerra por el tumulto del campo de batalla, su concentración es interrumpida y las experiencias de la vida pasado se graban sólo muy ligeramente o dejan de grabarse totalmente en el cuerpo del deseo. El resultado es que la vida pasada ha sido perdida en otras palabras se pierden las experiencias y no nos sirve de nada para la nuestra superación espiritual.

Otro proceso que tiene lugar simultáneamente es cuando se separa el cuerpo y el alma de la parte química y la vida, los primeros atraviesan los mundos superiores mientras que la parte química y la vida representada por el cuerpo se queda desintegrándose en nuestro mundo. Cuando hay un alboroto en ese monte la separación no se efectúa debidamente.

No es recomendable el dar estimulantes a los moribundos, porque producen considerable dolencia al ego y ningún bien, solo prolonga la vida unas horas o días. Los estimulantes hacen volver violentamente dentro del cuerpo a los vehículos superiores y mantienen la agonía durante horas y días mientras que de otro modo pudiera extinguirse relativamente con poco sufrimiento.

Se debe evitar el embalsamiento, porque interfiere con la retrospección panorámica, también se debería evitar la cremación porque el ego está en contacto con el cuerpo por medio del cordón de plata, ya que nota cualquier mutilación del cuerpo, pero se recomiendo la cremación luego de 3 días y medio desintegrando la parte química del cuerpo para dejar al ego en libertad completa para pasar en seguida a los mundos suprafísicos.

Conociendo estos hechos podemos prestar un gran servicio a aquellos de nuestros amigos y conocidos que mueren antes de nosotros. Igualmente podremos dejar instrucciones para que, cuando nos toque morir, se nos preste el mismo servicio a nosotros. Es por estas razones que morir es una verdadera ciencia.