El concepto de frontera en la ciencia remite a una frontera febril y en ebullición que el científico traza con la finalidad de superarla. Es una zona de asimilación que no opera como una imposibilidad del conocimiento. No es una zona fría e impenetrable sino que al contrario siempre destinada a derrumbarse por la labor fructífera y tenaz de los científicos.

Parecería que la ciencia está siempre condenada al éxito y que la resolución de problemas es sólo cuestión de tiempo. El tiempo que demandara crear modelos que expliquen mejor ese fenómeno. Es aceitar, en definitiva, ese mecanismo de ensayo- error. En esto parece acercarse a la visión de Karl Popper.

Para el científico un problema sin solución es un problema mal planteado. Un método defectuoso e ineficaz de resolución. Se buscara entonces pulir ese método o incorporar de ser necesario métodos de otras ciencias con la finalidad de brindar a ese objeto significación.

La percepción que tenemos de los fenómenos depende en gran medida del imaginario social y de los prejuicios que tienden a constituir subjetividades. Estos prejuicios forman el campo significativo con el que se abordan los objetos que pretendemos conocer. Este campo significativo permite reconocer lo conocido y lo desconocido que a veces lamentablemente a propósito se niega. Esto último no hace más que sumergirnos en la ignorancia.

En la historia de la astronomía costo que se reconociera que los cuerpos celestes tienen manchas en su superficie. Quizás en esa época los astrónomos tuvieron preconceptos que debieron destruir para llegar así a entender a estos cuerpos celestes no eran estructuras perfectas. A partir de un objeto designado llegaron a un objeto instructor.

Para Bachelard negar lo desconocido sin dudas es empobrecer a la ciencia. Es quitar la dimensión de realidad del conocimiento. Para ver manchas en los cuerpos celestes tenemos que estar preparados y dispuestos a verlas.

Bachelard rechaza la idea de un sujeto de conocimiento neutro e incontaminado por los agentes sociales y sus relaciones. No existen fronteras entre conocimiento y vida. Se opone fuertemente a aquellos que hablan de excelencia del conocimiento científico intentando esconder el contexto social e histórico que rodea a ese nuevo conocimiento. Esta decididamente en contra de los reduccionismos históricos a los que fue sometido el conocimiento científico.

La solución a un problema en ciencia implica un pensamiento científico que supone a la realidad antes de conocerla y que no la conoce sino como realización de su suposición.

La experimentación va a tratar entonces por medio de un método afirmar o refutar esas intuiciones primeras. Las intuiciones primeras son siempre rectificables.

La objetividad nunca esta asegurada y requiere de una continua vigilancia epistemológica. Hay que evitar a los objetos designados y obtener objetos instructores que ayuden a ampliar nuestro conocimiento.

Si persisten estas fronteras es por errores en las intuiciones primeras y un método de trascendencia experimental inapropiado.

Según Bachelard se aprende luchando contra los conocimientos previos, desgarrando el velo que no deja acceder a nuevos conocimientos.

No en vano cree en las fracturas epistemológicas como el principal evento para acceder a un nuevo conocimiento. Se acerca así al pensamiento del epistemologo Thomas Kuhn y sus revoluciones científicas.