En Ciencia > genética
La completísima e importantísima investigación genética realizada por Gregorio Mendel, formulada y ejecutada a través del método científico, fue simple en su ejecución y compleja en sus resultados. Simple porque para formular sus leyes y establecer sus descubrimientos empleó elementos básicos pero muy acertados: guisantes, de fácil consecución, el jardín de su monasterio, muy seguramente papel y lápiz, y toda su curiosidad, disciplina e imaginación. Pero fue también compleja, porque gracias a las leyes mendelianas el mundo científico conoció los mecanismos primordiales de la herencia y sobre ellas empezó a desarrollarse la genética moderna que hoy conocemos.
A pesar de que los descubrimientos mendelianos se desarrollaron hace más de dos siglos, no se pueden catalogar de obsoletos, o que ya no son completamente aplicados hoy por hoy en diferentes campos, pensando en que la ingeniería genética tiene mejores aplicaciones y nuevos descubrimientos, porque ante todo, estos descubrimientos son la base fundamental de todo desarrollo científico que tenga que ver con genética y porque arroja resultados eficientes en procesos agrícolas, proceso en donde se ejecutó el descubrimiento, relativamente simples.
Para comprobarlo, veamos algunos conceptos. Mendel, para sus descubrimientos, trabajó con plantas, y en la época ya se conocía el ciclo de vida de ellas, las sembró y empezó a jugar con sus características fenotípicas (características observables) analizando cómo se comportaban, cruzándolas entre ellas y confrontando los resultados obtenidos en lapsos de tiempo. Así, mediante el método científico, encontró los mecanismos fundamentales de la herencia, de una generación a otra, en los organismos.
De esta investigación, Mendel postuló dos leyes que explican cómo funciona el mecanismo de herencia en los seres vivos. En la primera ley, Ley de la Segregación, Mendel planteó que los genes se encuentran agrupados en parejas en las células somáticas del organismo en cuestión, y que se segregan durante la formación de las células sexuales (gametos, bien sean femeninos o masculinos). Cada miembro del par pasa a formar parte de células sexuales distintas. En el momento de la reproducción sexual, de la unión del gameto femenino con el masculino, se forma de nuevo una pareja de genes en la que el gen dominante oculta al gen recesivo. En la segunda ley, Ley de la Segregación Independiente, Mendel afirma que la expresión de un gen, para dar una determinada característica simple como color, tamaño, etc., no está influida por la expresión de otras características. Esto lo comprobó utilizando guisantes que mezclaran diferentes características, obteniendo los mismos resultados uniformes para cada gen, independientemente de que estuvieran acompañados por uno u otro caracter.
Las características fisiológicas, morfológicas y metabólicas de las plantas de hoy en día no han cambiado mucho respecto a las características de las plantas con las que trabajó Mendel hace más de dos siglos. De manera que, gracias a sus descubrimientos, el investigador puede jugar también hoy con las características fenotípicas y además con las genotípicas, a diferencia de Mendel, para mejorar sus cultivos ya que las plantas suyas y las de Mendel no han cambiado mucho. Ahora el investigador conoce cómo funciona la transmisión de los genes y cómo puede llegar a obtener la planta que desea; el patrón es el mismo. Además, puede eliminar características físicas desfavorables en sus cultivos como tamaño, color, textura, entre otras, que no le convengan, o que no se adecuen a sus intereses y necesidades. Vemos, pues, que la genética mendeliana simple aún es una útil herramienta para el investigador.
A medida que se avanza, partiendo de las leyes mendelianas, en el descubrimiento de nuevos procesos para el mejoramiento de cultivos, se van descubriendo cómo avanzar más rápido en ellos y como son los mecanismos, genotípicamente, de estos nuevos procesos, de acuerdo a las exigencias. Mendel bautizó gen al factor mínimo requerido para heredar un carácter de una generación a otra pero ni se imaginaba cómo era éste molecularmente, ni en realidad cómo interactuaba bioquímicamente dentro de las células de sus plantas para que el carácter se manifestara en la generación siguiente. Pero con su minuciosa observación de científico curioso acertó en los mecanismos básicos para que sus leyes, no solo fueran acertadas, sino que aún hoy por hoy se cumplen y se estudian.
Gracias a la genética moderna, y al avance de la biológica molecular, comandada por cientos de investigadores, conocemos, molecularmente, la estructura y función de los genes y los mecanismos bioquímicos que hacen que las características fenotípicas se manifiesten en los individuos y tal vez sea muy diferente a como Mendel se lo imaginaba, pero gracias a él y a su amor por la ciencia, podemos conocer un poco más el maravilloso mundo de la genética y sus innumerables aplicaciones.
Si eres un usuario registrado, puedes hacer comentarios sobre este artículo.
|
![]() |
||||||
|
![]() |
BúsquedaInformación de este artículo
Vínculo Más artículos sobre genéticaMás artículos de este autor¿Es el Hombre el Ser Más Evolucionado? La Piel Como Expresión Biológica |