Si producto de una investigación se enuncia algo falso alegando que es verdad sin dudas se miente. Se considera que siempre debe existir una relación entre una proposición y el estado de las cosas. Si entre una proposición y el estado de las cosas a la que refiere hay correspondencia, se afirma entonces que hay verdad.

Según Nietzche uno de los momentos más mentirosos de la historia fue cuando se creo el conocimiento. En la antigua Grecia una revelación no era sinónimo de verdad.

No se dice tampoco la verdad cuando se afirma que las palabras corresponden al estado de las cosas, ya que sin lugar a dudas pertenecen a distintos y lejanos registros. A las cosas las logramos captar mediante estímulos nerviosos que impactan en nuestros sentidos, mientras que las palabras son convenciones sociales que utilizamos diariamente para nombrar cada una de las cosas y seres integrantes del mundo y que nos permite afortunadamente comunicarnos.

Las cosas son entidades y las palabras meros símbolos. Los nombres que reciben las cosas son totalmente arbitrarios. Es conocido como un término puede designar diversos objetos y en forma inversa como un mismo objeto puede ser nombrado por las personas de diferentes maneras.

Como vemos, un nombre es solo un acuerdo para designar a las cosas que usualmente percibimos o imaginamos. Es importante aclarar que estas designaciones siempre fueron históricamente instauradas por un mecanismo de poder. Basta como ejemplo citar la palabra noble y su conocido significado.

La real correspondencia entre las palabras y las cosas constituye una de las principales leyes de la verdad. Otras leyes, no menos importantes, son la regularidad de las designaciones, que es en definitiva nombrar las mismas cosas siempre con el mismo nombre y también otra ley es buscar el claro desprecio por la mentira.

La mentira consiste en utilizar designaciones ya establecidas socialmente para hacer aparecer algo que es irreal como real. Es en definitiva intentar crear una correspondencia donde no lo existe.

La verdad se genero de una normalización pragmática al servicio solo de la autoprotección y no por un impulso altruista y desinteresado hacia el conocimiento. La verdad siempre fue utilitaria, se procuro excluir al mentiroso porque perjudicaba a los demás y constituía una amenaza. Nunca opero un incentivo moral.

La relación que tienen las cosas con los hablantes son siempre construcciones metafóricas. Todo parte de los sentidos, de un estimulo al cual logramos representarlo mentalmente. Ahora bien en una investigación lo luminoso de una excitación nerviosa puede codificarse a veces en una representación mental opaca.

Luego el ser humano tiene la capacidad de conceptualizar este estimulo inicial en forma universal y posteriormente hacerlo de manera individual. El paso final, es al fin, generar una proposición científica a partir de este lejano estimulo sensitivo.

El conocimiento es un conjunto de metáforas consensuadas que no siempre reflejan fielmente el conocimiento. No hay hechos sino interpretaciones.

Para Nietzche un conocimiento logra ser finalmente aceptado cuando reina el olvido de que las palabras son metáforas.Esa es la verdad en la investigación