Yo jugué al fútbol y siempre di todo, confié en lo que me prometían y en don Tito que siempre me bancó. Porque se portó bien conmigo, con mi familia, con la Chola, ella, mi esposa y mujer de toda la vida, me pedía ayuda y yo le decía “hablá con Tito, yo no tengo tiempo para perder”. Y Tito la ayudaba. No, no, Tito la ayudaba en serio y a mí me aseguraba el futuro. Junté guita pero no la suficiente. Él también se mandó algunas pero igual me dijo que lo espere que consiguió el pase y que me va a traer la plata. Yo sé que va a venir, él es muy bueno. A la vieja siempre le di todo, ahora no está más pero yo la quiero igual, yo por ella le di de comer a mi familia, a su esposo y a mis tres hermanos. En un momento anduve bien de mosca, jugando al fútbol. Mi viejo me abandonó por eso el esposo de mi vieja es un tipo que no es mi papá. Mi propio padre me cagó, es un turro. No como Tito que en un par de días llega con el dinero del pase y listo. Pero a la gordita la quiero más que a nadie. La redonda siempre me dio todo, cuando la tuve entre las piernas todos me coreaban “Turco, Turco”, sin parar, y yo me sentía Dios. Mi vieja tuvo razón cuando dijo que pruebe en River porque yo fui y entré y jugué siempre hasta que me lesioné y me operaron para el carajo, dos veces, mi rodilla no pudo aguantar más y ahí sí que perdí todo. El turro ese de Benítez me liquidó, me cortó las ilusiones porque no me querían ver más adentro de una cancha. Dicen que estaba con Tito y que querían sacarme la plata, pero yo a Tito le creo porque es como mi viejo, no sólo es mi representante, es “mi viejo”. El que es un mentiroso es el “piola” ese de Benítez.

Y no quiero ni hablar del botón ese que se hacía llamar “Don Julio”. Don las pelotas, ese cagó a todo el que se le cruzó en el camino y yo me incluyo porque a mí todavía me debe, yo sólo quería jugar al fútbol. Qué importa, ahora me llama Tito y arreglamos todo; nos vamos lejos con mi jermu y mi piba, ya estoy harto de este país de porquería, todos te afanan, todos te quieren hacer la cama. Vos te sacrificás... yo triunfé porque fui el mejor con la redonda a mis pies pero sin la bocha creo que fui el más boludo porque me sacaron hasta los calzones. Aparecía gente conocida pidiendo ayuda. Y el boludo del Turco les daba. Pero Tito no es así. Si hay alguien en quien confío es en Don Tito. A la larga siempre hace todo por mi bien. Ahora está en Europa, negociando una deuda, sólo por mí, si no no estaría allá. Se preocupa. Y, sí, es como mi viejo. Cuando vuelva me da toda mi plata, porque él me debe, pero paga siempre, y me voy con mi familia a otro lado. Acá no se puede vivir, se sobrevive pero ¿quién quiere sobrevivir? Sobrevivir es de mediocres. Y yo no lo soy. Que quede claro. Mediocres son los que se la creen y en realidad no son nada, los que se la dan de estrellas y no son ni siquiera un puntito. ¿Y si no viene? ¿Qué hago? No, no, va a venir y si no viene mandará la plata por alguien o me avisará porque él sabe que tengo que pagar un par de deudas y que me quiero ir... él se preocupa. Aunque si es verdad lo de la operación... No, no. ¡Ma... sí! Estoy dudando hasta de mi sombra. Al final, los que dicen ser gomías tuyos, son los que más te afanan porque lo disimulan muy bien, sacan ventajas de tu situación, piden y piden y el boludito del Turco presta y todo así, pasa porque en el momento tenés mucho, pensás que no se acaba pero después te joden y ¿a quién le vas a cantar? El fútbol es así... Gracias a Dios puedo confiar en alguien tan honesto como Tito. Un capo total. Con pelotas. Como la mía. Si pudiera viviría acariciándola, tocándola, porque ella me dio todo. Tito no me fallés. Yo se que me querés como a un hijo y que si algo anda mal me vas a avisar. Tal vez el viaje no lo hago por ahora, puedo ahorrar un poco y esperar. Acá nunca se sabe. Si a Tito le pasó algo muy grave estoy frito. Igual, él me dijo que cualquier cosa me la mandaba por otra persona que me avisaba antes. Si pierdo esa guita mi mujer me mata, yo le había prometido el viaje y unos regalos... ¿Pero quién se cree que es? Que no me venga a reclamar porque la reviento. ¿Y si en verdad no me ama y está conmigo sólo por interés? Otra ventajera más, la turra. Al final Tito es el único que vale la pena. Manga de soretes. ¡Y la nº5! Tito y la redonda. Así que agarro la gordita me la pongo bajo el brazo y mientras espero a Tito le hablo. Así no se aburre y yo puedo contarle mi vida a alguien que no quiere sacar ventajas. Ahora comentan que Tito mandó un telegrama al club diciendo que se queda en Europa, que es el representante de un crack brasilero que encontró allá y juega al fútbol como los dioses, que se cagó en mí, de la mosca ni el olor, pero yo no les creo nada, Tito siempre fue honesto conmigo, él nunca mintió. Lo están ensuciando con cosas que no son ciertas, él es un capo del fútbol. Si no me llama, será por alguna razón de fuerza mayor. Yo voy a estar feliz igual porque lo voy a estar esperando.

Y la alegría de tener la redonda bajo la suela no me la va a sacar nadie. Nunca.