Como es de común conocimiento (creo tener certeza de esto) el fútbol no sólo es el deporte más popular, sino también el evento, programa, show, como quieran llamarlo, televisivo que más atrapa al televidente. Las mediciones de rating de los partidos suelen superar el promedio alcanzado habitualmente por los canales que transmiten otros programas en el mismo horário en diferentes días. De manera tal que el fenómeno televisivo, en un principio quizás involuntario (noten si tienen la oportunidad de conseguir grabaciones de partidos antiguos de las décadas de los sesenta y setenta, cuando las transmisiones recién empezaban a desarrollarse de manera organizada y profesional que al costado de las canchas no existían carteles publicitários o cosas por el estilo) terminó acaparando todo tipo de prioridad respecto al deporte en sí mismo, esto es, el fútbol dejó de ser lo esencial, el motivo que reúne a las masas a la cancha o mismo frente al televisor. El show escénico que se monta alrededor de cada partido, de cualquier tipo, preferentemente de primer nivel, primera división, copas internacionales, seleccionados representativos de cada país, etc., por los medios comunicacionales han tomado cuenta del deporte, transformándolo en un negocio. Si para cada amante del fútbol una derrota de su equipo representa un verdadero golpe anímico (algo que suele pasarme más de una vez al mes) ¿como hacemos para asumir la realidad que nos sitúa entre la necesidad de creer en la veracidad de los resultados fútbolisticos (ya a esta altura no nos importa que sean o no favorables a nuestros sentimientos) y la de descreencia total de los hechos ocurridos sobre una cancha? ¿Que opción nos conviene admitir o tomar? amando la esencia misma del juego, trasladando nuestras fantasías de la infancia hacia el fútbol profesional, ese mismo que es transmitido por televisión y del cuál estamos en proceso de descreimiento. Leyendo un artículo sobre un tema que en princípio no hubiese estado asociado a este texto, pude al menos entender que podemos de manera sutil, inteligente quizás, utilizar un método que el público suele usar en el teatro, denominado 'suspension of disbelief', traducción literal al castellano, ''suspensión de la incredulidad'', que consiste en dejarse llevar por la ilusión, eliminar los juícios racionales (que en el contexto futbolístico suelen ser muy densos) suspendiendo así la incredulidad que rodea al show televisivo que no podemos evitar consumir. Esta teoría tiene como creador nada más y nada menos que a Coleridge, poeta romántico inglés de gran prestigío que inventó dicho concepto observando una obra teatral y como el personaje de Peter Pan era sostenido por sogas a la hora de simular un vuelo. El impacto emocional del arte en sí mismo le generó el disfrute que originara su pensamiento al respecto.

La pregunta óbvia de acuerdo al tema en cuestión es¿existe hoy en día el arte en el fútbol para que nuestra incredulidad pueda suspenderse y nuestro disfrute encontrar refugio? ese placer que siente todo aficionado al fútbol cuando visita youtube en busca de las gambetas, skills, gingas, dribles,etc.

Para el que no vivió los 80 (como yo) le recomiendo lo que encuentre de Maradona en Youtube y disfrutar lo máximo de lo máximo, o como me gusta denominarlo, 'el artista más grande que halla practicado cualquier deporte''...

Ah, si te interesa lo contemporáneo buscalo a Ronaldo, a Ronaldinho, a Riquelme, a Denilson...