A manera de introducción

Nada de lo que hoy existe es producto del azar. Así, podemos cuestionar que la cultura objetiva y subjetiva, es decir la cultura palpable y la no material, que invaden nuestros campos sensoriales, no han sido las resultantes de una fusión alquímica caprichosa de cualquier Merlim dispuesto a pervertir el orden natural y el impuesto por el hombre.

El Génesis bíblico comenta de la gestación universo-mundo-hombre, en esta cosmogonía y antropogonía nos introduce la idea de una divinidad superior-creadora como principio e ilímite de la existencia, otros hablarían de caducidad de lo material o del fin; yo soy un poco más optimista. Estos precedentes siguen siendo aceptados por gran número de personas, a excepción de un grupo no tan reducido en el que podemos ubicar a seguidores del ateísmo, del libre pensamiento y algunos que aseguran y afirman con argumentos “contundentes” una cosmogonía que señala la no ausencia de inteligencias alienígenas o extraterrestres, aspecto último que pondría a girar las agujas de la historia en un sentido opuesto e inimaginable, para reescribir y palimpsestar todo pretericismo terrícola.

Sobre la administración y sus cualidades

De lo anterior, quizá el lector alimente la posibilidad de una innecesaria digresión, a razón, seguramente, de una bufonada de quien emite el mensaje; pero no debería parecer extraña la interconexión de distintas concepciones socio-filosófico-antropológicas y galácticas, cuando se hace perentorio desarrollar el aparentemente banal concepto de administración.

Hablar de administración significa aquilatar la importancia que ella tiene para la ascensión y progreso de las actividades del ser humano, y tratar de conceptualizarla implica retroceder en el tiempo para estudiar la evolución diacrónica y sincrónica del término que también representa un hecho como tal. Así como la familia es el núcleo social por antonomasia en donde deben generarse los valores éticos y morales para el logro de una excelente formación afectiva e intelectual del individuo, la administración es el pilar esencial que preverá, protegerá y dotará, aun en tiempo de crisis, al grupo social y a cualquier organización ante un inesperado cataclismo que pretenda extinguir la razón de su acción que no es otra sino la de dirigir y controlar los pasos del hombre para asegurar su supervivencia.

La administración como arte y como ciencia

Daniel Requeijo y Alfredo Lugo en su libroAdministración escolar”, conciben la administración como arte y como ciencia. Como ciencia debido a que posee un conjunto de principios, teorías y técnicas que regulan su conocimiento, lo hacen objetivo, norman su aplicación, lo clasifican y lo codifican para su comunicación efectiva. Por su ámbito de acción, la administración, es una ciencia social, lo cual la coloca en la posibilidad de obtener resultados imprevistos determinados por el influjo de acciones y reacciones humanas. Como arte, debido a la necesaria dosis de interacción, creatividad y destreza que requiere un administrador en la aplicación de las técnicas y principios administrativos; de tal manera que el éxito o el logro de los fines propuestos caracterizarán su gestión.

La administración es una combinación de ciencia y arte mediante el desarrollo de un proceso planificado, organizado, ejecutado, controlado y dirigido a alcanzar fines previamente establecidos en el menor tiempo y al menor costo, en un ambiente de armonía en las relaciones humanas. Sócrates, ante el problema de la organización social, dice: “ extinguir la razón de su acción, que no es otra sino la de controlar y dirigir los pasos del hombre para asegurar su supervivencia.” Este pensamiento de Sócrates reproduce la idiosincrasia griega y su sistema de control organizacional. Recordemos que los griegos crearon su Polis, un sistema organizado que a partir de una administración eficiente le otorgaba a los ciudadanos buena vida. Platón en su “República”, cita principios sobre la forma democrática de gobierno y de administración de los negocios públicos, igualmente, Aristóteles, en su libro “Política” planteó tres formas de administración pública: la monárquica, la aristocrática y la democrática.

El ser humano desde que ingenió mejores formas de comunicatividad entendió que la ingeniería y la administración de todo cuanto hacían, les garantizaría su supervivencia. Por ello, la administración será siempre necesaria, aun en una situación tan aislada como la de un hombre solitario perdido en la selva.

(Escrito en 1997)