En Negocios y finanzas > call center
La fría estructura de hormigón encierra cuerpos semiautomatizados.Tres pisos, largos corredores, ninguna ventana. Pocos movimientos en los pasillos, trabajadores sentados, escasos movimientos acompasados por relojes y tiempos perdidos, tiempos no biológicos, tiempos computarizados.
Cada cual sigue su estructura esquemática de trabajo, un tiempo lineal, sin espacio ni forma.
Gente desesperada por responder a rajatabla los cánones ilógicos de un trabajo despersonalizante y automático se abre de par en par con vocablos mínimos de intercambios fortuitos y escondidos.
Quien trabajó allí conoce sus regimenes, sus regimientos, sus coartadas y sus ordenanzas. Sabe que escapan a cualquier explicación de lo real. Son micromundos de trabajadores con poca paga y altas exigencias de control y de comportamiento. Muchos trabajan de sol a sol so pena de ser apercibidos, de jornada completa a jornada completa, sólo un día de descanso. Sólo a las cosas inertes les alcanza. Deja de ser un tiempo per se. ¿Vivir para trabajar?
Procedimientos de extrema vigilancia computarizada recorren los pasillos y las máquinas operativas, nada es agradable. Personas tratadas como cosas, como meros fines instrumentales. Solo uno: aumentar el rédito de la empresa del que nada verán reflejado en su salario. Extremadamente triste.
Desesperados por un empleo recaen esperanzados en esta trampa. En unos meses desesperarán aun más.
¡Malditos trabajos que despersonalizan a la persona en vez de promover su desarrollo!
¿Quien devolverá al trabajador algún día todo su esfuerzo?
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