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LIBRE COMERCIO EN LAS AMERICAS: ¿ACCION COLECTIVA O APATIA COLECTIVA?
Desde el lanzamiento de las negociaciones formales para un acuerdo de 34 miembros en el ALCA (en abril de 1998), el desgaste en torno a la suerte del mismo se ha planteado en términos de todo o nada.
La profundización de la liberación por medio del ALCA presenta dos problemas principales:
1) LOS NIVELES PREEXISTENTES DE INEQUIDAD DE INGRESOS: Que son el primordial legado de la crisis de la deuda de la década de 1980. Se debe tener en cuenta que, han sido exacerbados por ulteriores esfuerzos por reestructurar el mercado. Así, aunque el ingreso absoluto gana puntos frente a la reducción de la pobreza, la inequidad ha empeorado en términos relativos.
2) LOS VOTANTES DE PAISES COMO LA ARGENTINA Y BRASIL ESPERAN Y TEMEN LA CONTINUIDAD DE NIVELES DE HIPER DESEMPLEO: Resulta importante señalar que, a medida que los votantes temen una ulterior liberalización económica hacen oír su voz, los líderes políticos deben adoptar una actitud más estratégica. Además, resulta necesario que consideren en el ALCA un conjunto de políticas de ajuste creíbles que refuercen la posición económica de un significativo segmento de perdedores que atacan las políticas de mercado.
Los líderes de los cinco sistemas subregioanales principales del hemisferio no se apresuraron a completar el ALCA, pero tampoco trabajan en contra de él. Las nociones previas (principalmente inspiradas por los Estados Unidos), de un resultado rápido han dado un paso a una situación más realista, en la que el ALCA avanza gradual y paralelamente con negociaciones comerciales multilaterales en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El ALCA: Evolución política, económica e institucional
Mientras que Canadá y los Estados Unidos se volvieron hacia iniciativas bilaterales después de que cada uno haya liberalizado su régimen de comercio y de inversión, la rápida proliferación de esquemas de comercio subregional en América Latina era parte de la apertura económica de la región.
Se debe tener en cuenta que, el avance que América Latina ha hecho al pasar de un modelo de desarrollo hacia afuera, impulsado por esquemas de integración subregional, está reflejado en cifras que muestran el intercambio comercial de la región con el resto del mundo se ha duplicado desde 1990. De igual forma, las agrupaciones subregionales más grandes como el NAFTA y el Mercosur han visto tasas de crecimiento de exportaciones anuales del 11/25 % entre los respectivos miembros de cada bloque durante dicho período. Sin embargo, amplias disparidades económicas dentro de América Latina y los variados niveles de disponibilidad a comprometerse plenamente con las metas de liberalización última del ALCA también hicieron más lenta la marcha hacia una integración hemisférica plena.
En América Latina, a pesar del buen desempeño comercial contra el trasfondo de las conmociones financiera asiática, rusa y brasileña de 1997-1999, la perspectiva de una mayor liberalización ha sido enfrentada con cautela. El comienzo de la profunda recesión inmediatamente posterior a los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001 en los Estados Unidos, ha echado otra sombra de duda sobre las perspectivas de integración hemisférica.
Los desafíos a la acción colectiva: dinamismo frente a distribución
Si bien las estrategias de reforma abrazadas por al mayoría de los países latinoamericanos se corresponden de manera estrecha con las prescripciones liberales del Consenso de Washington, un análisis pormenorizado refleja la diversidad de las políticas que siguieron bajo el estandarte de las reformas de mercado. En países como la Argentina y México, por ejemplo, los funcionarios han confiado un enfoque de manos libres de la liberalización que asigna la tarea del ajuste económico primordialmente a las fuerzas de mercado. Por contraste, Chile ha confiado en una estrategia de liberalización más competitiva. La política pública ha sido usada activamente como parte de un modelo de desarrollo, basado en el libre comercio. Los funcionarios brasileños también se inclinaron por una estrategia competitiva, si bien las constante propensión del Gobierno a ceder rápidamente a las demandas de proteccionismo del sector privado sugiere que sería todavía prematuro clasificar la estrategia de Brasil como “competitiva”.
Se debe tener en cuenta que, aparte de la desigualdad con que han sido aplicadas la liberalización comercial y las reformas de mercado en América Latina, dos explicaciones interrelacionadas se destacan por la tenacidad de la desigualdad de ingresos en la región:
1) Los constantes niveles de concentración de activos desde el comienzo de la liberalización.
2) Una brecha cada vez más amplia en diferenciales de habilidades, en sí misma un producto de la mala calidad del entrenamiento y la educación y del acceso a ellos.
Si bien la lucha de América Latina con la desigualdad de ingreso no es única, se debe tener en cuenta que, los datos sugieren que su ubicación internacional desproporcionadamente alta en la distribución regresiva surge de grandes diferencias en al formación de capital humano.
LA NUEVA AGENDA DE SEGURIDAD PARA LAS AMERICAS: LA ATENCION A LA “INSEGURIDAD”
Cuatro realidades configuran el entorno político y económico internacional:
1) La democracia, a pesar de sus considerables dificultades prácticas es considerada como la forma más deseable de Gobierno.
2) Un modelo económico de mercado abierto y liberal, con su consecuente requisito de una producción más eficiente y competitiva, es reconocido como la mejor opción para lograr un desarrollo y un crecimiento de largo plazo.
3) Una integración global y regional, en respuesta a la globalización de las transacciones, está en formación.
4) Una gobernabilidad más eficiente y efectiva es necesaria para asegurar el cumplimiento de la democracia, el modelo económico abierto y la integración regional y global.
El ataque del 11 de septiembre no fue en poca medida una reacción contra dichas tendencias globales. Muchos partidos de izquierda de América Latina piden retorno a los “mejores tiempos” de décadas anteriores.
Se debe tener en cuenta que, el entorno global actual plantea un énfasis primordial en el bienestar económico o “seguridad económica”, y América Latina históricamente ha creído que el desarrollo económico es el garante principal de la seguridad a largo plazo.
Resulta interesante señalar que, en julio de 1995, los ministro de Defensa del hemisferio se reunieron por primera vez, por invitación del Secretario de Estado de los Estados Unidos William Perry, para discutir modos de cooperación en Seguridad. En sus observaciones de cierre, Perry resumió las conclusiones a las que llegaron los 34 ministros de Defensa, en lo que se conoce como “Los 6 Principios Williamsburg”, los ministros de Defensa coincidieron en lo siguiente:
- Sostener la promesa de Santiago (acuerdo de Santiago que es declaración de la Asamblea Gral de la OEA, que compromete a los países miembros a defender el Gobierno democrático en el hemisferio) de que la preservación de la democracia es la base para asegurar la seguridad mutua.
- Reconocer que las fuerzas militares y de seguridad juegan un papel crítico para apoyar y defender los intereses legítimos de lso Estados democráticos soberanos.
- Afirmar los compromisos hechos en Miami y Managua de que las fuerzas armadas deben subordinarse a una autoridad democráticamente controlada, actuar dentro de los límites de las constituciones nacionales y respetar los derechos humanos, a través del entrenamiento y la práctica.
- Aumentar la transparencia en asuntos de Defensa, por medio de intercambios de información, informes sobre gastos de Defensa y un mayor diálogo cívico militar.
- Establecer como meta para el hemisferio la resolución de disputas sobresalientes pro acuerdo negociado y una adopción generalizada de medidas que tiendan a crear confianza, todo esto en un marco temporal coherente con el ritmo de la integración económica hemisférica, y reconocer que el desarrollo de la seguridad económica afecta profundamente la seguridad de Defensa y viceversa.
- Promover una mayor cooperación en el ámbito de la Defensa, en apoyo de la participación voluntaria en las operaciones de mantenimiento de la paz, sancionadas por las Naciones Unidas y cooperar en el apoyo de la lucha contra el terrorismo.
Preocupaciones latinoamericanas de Seguridad:
La seguridad es un estado mental. Es un sentimiento de bienestar, una sensación de previsibilidad, una confianza en la ausencia de amenazas.
La Seguridad implica mucho más que la defensa del territorio o la soberanía contra amenazas externas.
Resulta importante señalar que existen complejas interrelaciones entre presiones internacionales y respuestas nacionales y entre los ámbitos político, económico y social dentro de una Nación.
El poder o la capacidad nacional depende de tres pilares:
1) LA CAPACIDAD DE LIDERAZGO POLITICO
2) LA FUERZA DE LA ECONOMIA.
3) LA COHESION SOCIAL Y LAS CAPACIDADES DE LA CIUDADANIA.
Cada una de dichas dimensiones del Estado nación afecta a las demás y es afectada por los acontecimientos internos y externos de una Nación. La Seguridad Nacional depende de la integración exitosa y del equilibrio de dichas fuerzas, y necesariamente implica más que la Defensa y las Fuerzas Armadas.
Los latinoamericanos tienen bastante claras las principales amenazas a la Seguridad y el bienestar de sus sociedades:
POBREZA Y FALTA DE CRECIMIENTO ECONOMICO.
TRAFICO DE DROGAS.
INQUIETUD SOCIAL.
CRIMEN ORGANIZADO.
INESTABILIDAD POLITICA Y ECONOMICA.
TERRORISMO INTERNACIONAL.
DESASTRES NUCLEARES.
CORRUPCION.
Dichas preocupaciones afectan a cada uno de los tres reinos que determinan el poder nacional y se registran en cinco niveles diferentes: el nivel global, regional, nacional, local y personal.
LA POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS HACIA AMERICA LATINA: UNA VISION DESDE EL SUR
La relación entre ambas partes se ha caracterizado por una creciente asimetría de poder a favor de Estados Unidos, la cual fue acompañada, por lo general, de una fuerte asimetría de intereses. En todo caso, el mayor interés de EEUU en la región, cuando se expresó en términos de América Latina, estuvo determinado por asuntos de índole global que la trascendían y se tradujo en la adopción de políticas de naturaleza esencialmente reactiva.
Los intereses de los Estados Unidos en América Latina:
El interés de los Estados Unidos en América latina se ha concentrado históricamente en los países grandes o cercanos y en los temas que son percibidos, según la época, como amenazas a la seguridad nacional o al bienestar de los ciudadanos norteamericanos.
La poca relevancia de la Argentina explica, entre otros factores de consideración, que la A se convirtiera en el “conejillo de indias” de la nueva política de EEUU para los países emergentes que atraviesan crisis financieras. Como es sabido, allí se sostiene que no tiene sentido prestar el dinero de los contribuyentes estadounidenses a países cuya estructura de deuda no es sustentable, ni salir al rescate de quienes realizaron malas inversiones en economías de alto riesgo en busca de mayor rentabilidad. Para su infortunio, la A pasó a ser el ejemplo de las reformas económicas promovidas por EEUU para América latina en la década del ´90 a ser el test case de dicha nueva política que, finalmente, no se aplicaría con el rigor anunciado en ningún otro caso. Luego de haber apoyado importantes paquetes de ayuda a la A, a través de organismos multilaterales de crédito, el gobierno de EEUU decidió en diciembre de 2001 bajarle el pulgar al país al no apoyar la liberación por parte del FMI de un desembolso previamente pactado de 1.264 millones de dólares. La lectura que se hizo en Washington fue que los costos para los intereses estadounidenses serían pequeños, que los mercados ya consideraban como inevitable la cesación de pagos y la devaluación en la A, y que no habría efecto contagio en otras regiones emergentes, como sí había ocurrido con las crisis financieras de México, el Sudeste Asiático, Rusia y Brasil.
La agenda norteamericana de temas y prioridades coincide ampliamente con la latinoamericana:
Fortalecer la gobernabilidad democrática, el imperio de la ley y el respeto por los derechos humanos.
Combatir la amenaza del tráfico legal de drogas, el crimen organizado y el terrorismo, así como también enfrentar desafíos tales como la degradación medioambiental y el desarrollo sustentable.
Promover la integración económica a través de una política comercial de apertura y reciprocidad.
Reducir la pobreza y la marginalidad, a través del crecimiento, la creación de empleao y el mejoramiento de los sistemas de educación y salud.
MERCOSUR: INTEGRACION REGIONAL Y MERCADOS MUNDIALES
El 26 de marzo de 1991, los presidentes de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaron el Tratado de Asunción, con el objetivo de constituir el Mercado Común del Sur (Mercosur). El Tratado estableció la libre circulación 2n de bienes, servicios y factores de producción entre los países miembros a partir del 1° de enero de 1995, tal como corresponde a un mercado común.
El objetivo de implementar el mercado común no alcanzó en el plazo previsto. No obstante, si se toma en consideración la historia de fracasos en la integración latinoamericana, el Mercosur ha tenido un desempeño muy satisfactorio.
Tanto Chile como Bolivia concluyeron sendos acuerdos de libre comercio con el Mercosur.
Brasil es el responsable del aproximadamente 70 % del producto bruto interno del Mercosur, lo cual plantea interrogantes sobre las perspectivas de una integración continuada.
Antecedentes históricos:
Los acuerdos de integración para crear áreas de libre comercio, uniones aduaneras o mercados comunes no son nuevos en América Latina.
En 1960, se creó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), cuyo objetivo fue crear un área de libre comercio en un período de 12 años. La creación de la ALALC estaba basada en la idea de que la integración, al ampliar el mercado, tendría efectos positivos sobre el modelo de sustitución de importaciones al permitir el aprovechamiento de economías de escala.
La evidencia de los pobres resultados de la ALALC motivó la creación de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), en 1980. La ALADI no estableció calendarios rígidos para la formación de un área de libre comercio ni definió instrumentos automáticos para eliminar las barreras comerciales entre los países miembros. El objetivo era simplemente el de permitir acuerdos preferenciales entre países miembros que desearan llevarlos adelante.
La crisis de la deuda externa de 1982 llevó al levantamiento de nuevas barreras proteccionistas en muchos países latinoamericanos, incluyendo Brasil, lo que redundó en un clima poco favorable para la integración económica. Sin embargo, el proceso de redemocratización en Argentina y Brasil, a mediados de los ´80, aproximó aún m 0s las experiencias de dichos países, lo que se plasmó oficialmente en 1986, con la firma del Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE).
La evolución institucional del Mercosur:
La unión aduanera del Mercosur fue establecida el 1° de enero de 1995, a pesar de que no entrará plenamente en vigor (esto es, habrá un comercio intraregional completamente libre y una tarifa externa común),hasta el año 2006.
Desafíos del Mercosur:
El proceso de formación del Mercosur es claramente diferente de la Unión Europea. El Tratado de Roma (1957), que estableció el mercado común en Europa, dispuso desde el inicio la organización de órganos comunitarios, entes que el Mercosur carece hasta hoy.
Se debe tener en cuenta que, el proceso de integración está teniendo lugar en un contexto en el que los países miembros buscan, con distinta intensidad, consolidar sus planes de estabilización y reforma estatal.
Otros de los desafíos que enfrenta el Mercosur es el de formular una definición clara de la dirección del proceso de integración.
El carácter multilateral del comercio exterior del Brasil, y el tamaño relativamente pequeño del mercado del Mercosur, ilustran sobre la necesidad de expandir las relaciones con otras regiones.
Conclusiones:
Hay un largo camino por recorrer para construir el mercado común. Las negociaciones han sido influidas por el objetivo de consolidar los planes de estabilización, así como por los ritmos diferentes de las reformas internas en cada país. En general, el Mercosur no ha sido el marco de referencia cuando se trató de promover nuevas medidas o nuevas regulaciones de mercado.
La agenda de relaciones externas del Mercosur sugiere la importancia de presentar un frente unido en torno a los distintos temas que se incluyen en los nuevos acuerdos comerciales. En particular, las demandas de la negociación del ALCA han demostrado la necesidad de fortalecer las posiciones para que el Mercosur gane credibilidad en las relaciones hemisféricas.
El ritmo de las negociaciones se ha intensificado, especialmente desde 1996. A medida que se adoptan nuevas reglas que requieren respuestas comunes, el tema del status institucional del Mercosur gana nueva importancia.
AMPLIACION Y PROFUNDIZACION: EN BUSQUEDA DE UN EQUILIBRIO APROPIADO:
El Mercosur no es un producto terminado, ni por lo que respecta a la extensión geográfica del territorio alcanzado por las preferencias y las disciplinas colectivas de política, ni por lo que toca a la profundidad de dichas preferencias y disciplinas. Al contrario, se trata de un proceso expuesto de manera constante a fuerzas que presionan hacia la ampliación de su área geográfica y una profundización de sus compromisos.
La ampliación se refiere al número de países incluidos en las preferencias del Mercosur, ya sea como miembros plenos o asociados. La profundización se vincula con el alcance de los compromisos asumidos, especialmente aquellos que suponen tratamientos económicos preferenciales y el desarrollo de disciplinas colectivas de política.
En ocasiones, ambas fuerzas plantean exigencias conflictivas. La ampliación puede significar una pérdida en la profundidad de los compromisos asumidos y, en circunstancias extremas, puede diluir los acuerdos de tratamiento preferencial. En tal caso, los inversionistas y otros actores económicos tendrían pocos incentivos para aprovechar las ventajas del mercado ampliado, operando desde un país miembro, en vez de hacerlo desde un país asociado o a un tercer país.
Alcanzar un equilibrio dinámico entre la ampliación y la profundización puede ser fundamental para mantener un esquema de beneficios mutuos que conserve el interés en el vínculo. Dada la disparidad de situaciones y motivaciones, cualquier desequilibrio pronunciado entre dichos objetivos podría afectar los intereses recíprocos que explican el deseo de los socios de trabajar juntos.
Las tensiones entre los objetivos de ampliación y profundización pueden darse en relación a los elementos que distinguen a todo proceso voluntario de integración económica entre naciones soberanas, a saber:
EL ACCESO ILIMITADO AL MERCADO DE LOS SOCIOS: Entendido como un acceso permanente y no precario, y concebido como un derecho jurídicamente protegido.
DISCRIMINACION CON RESPECTO A TERCEROS PAISES: Se puede efectuar a través de un arancel externo común, de reglas de origen para los bienes y los servicios, o de políticas que regulan el funcionamiento de los mercados internos (referidas por ejemplo a la competencia económica).
UN CIERTO NIVEL DE DISCIPLINAS COLECTIVAD: Entendidas como restricciones al comportamiento direccional o unilateral de las partes.
HACIA UNA POLITICA INDUSTRIAL PARA MERCOSUR:
Casi una década después de la firma del Tratado de Asunción, el Mercosur es, desde el punto de vista del comercio, un éxito notable. Durante dicho período el comercio con los países no miembros se duplicó y creció a una tasa del 12,1 % por año (por encima dl promedio mundial), mientras que el comercio intra-Maercosur se multiplicó por 4.
Después de más de tres décadas de esfuerzos frustrados, el Mercosur es el primer proyecto de integración en América Latina que alcanzó un grado razonable de éxito. Incluso, en el contexto más amplio de la economía mundial, el Mercosur representaba una experiencia auspiciosa u original de formación de un bloquee económico mediano integrado por economías en desarrollo.
Al comparar las exportaciones intra-Maercosur con las exportaciones a los países del ALADI, se nota un perfil tecnológico m 0s alto en las manufacturas industriales que se comercian entre los miembros de la unión aduanera. Sin embargo, las diferencias son insuficientes para distinguir patrones distintos para cada uno de los mercados.
En definitiva, aunque en forma atenuada en el caso del comercio intraregional, se mantiene la idea de que el establecimiento del Mercosur y los avances en el proceso de integración regional aún tienen que promover una diferenciación significativa en el patrón de inserción de los países miembros en la economía mundial. Se podría argumentar que es muy pronto para que dichos flujos revelan todas las potencialidades del Mercosur. Sin embargo, tal vez convendría adoptar una posición algo más escéptica, considerando que el éxito del Mercosur ha estado apoyado en la operación de procesos automáticos que suponen un cambio drástico de la estructura industrial.
Bases para una política industrial del Mercosur:
No sólo la creciente integración del mercado regional entre los países del Mercosur no ha producido cambios significativos en los patrones de comercio con el resto del mundo, sino que el propio objetivo de largo plazo de establecer una unión aduanera podría poner en peligro, a menos que los países miembros consigan una mayor convergencia en al competitividad de sus estructuras productivas. Hasta ahora, los negociadores no han encarado la realización de esfuerzos para alcanzar la convergencia entre sus respectivos instrumentos de política industrial. Dada la naturaleza abierta del proceso de integración, la convergencia de políticas industriales podría ser un instrumento efectivo para la reestructuración y reconversión industrial, y para ayudar a definir un tipo de inserción internacional basado en ventajas comparativas dinámicas.
Las asimetrías de tamaño y competitividad de las economías del Mercosur tienen dos efectos cuando se eliminan las barreras al comercio intraregional.
1) Alteran el patrón de producción de las firmas, a través de fusiones y asociaciones.
2) Producen cambios en la localización de las industrias en la región, a menos que las diferencias en los niveles de competitividad sean compensadas por políticas industriales uniformes.
Se debe tener en cuenta que, resulta necesario evaluar cuáles son los principales obstáculos para implementar una política industrial comunitaria en el Mercosur. En primer lugar, resulta necesario descartar un curso de acción que carezca de sentido político.
El proceso de consolidación de la unión aduanera puso de manifiesto varios desafíos que una política industrial regional debería enfrentar, a saber:
PRESERVAR LAS VENTAJAS COMPARATIVAS: En aquellos sectores importantes para el patrón de inserción internacional de las economías del Mercosur.
RESTRUCTURAR O RECONVERTIR LOS SECTORES CON PRODUCTIVIDAD DECLINANTE O AQUELLOS ADVERSAMENTE AFECTADOS POR EL PROCESO DE INTEGRACION REGIONAL, TOMANDO EN CONSIDERACION LAS DIFRENCIAS DE PRODUCTIVIDAD EN LAS CAPACIDADES INSTALDAS EN LOS PAISES DEL MERCOSUR.
CREAR VENTJAS COMPARATIVAS: En los campos abiertos por la operación del mercado ampliado, especialmente en sectores cuyos productos tienen mayor contenido tecnológico o un mayor dinamismo en ele comercio internacional.
De acuerdo con los simpatizantes del liberalismo, la dirección del desarrollo tecnológico de un país depende de las condiciones locales de producción (dotación relativa de factores y sus precios relativos). La tecnología cambia cuando lo hacen los precios de los factores de producción. Las condiciones de producción y las políticas tecnológicas de inversión y comercio exterior que las afectan determinan conjuntamente la capacidad del sistema de obtener a nuevas tecnologías.
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