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NAFTA
Se debe tener en cuanta que, en el caso del NAFTA, donde existen asimetrías entre Canadá, Estados Unidos y México, la teoría de la investigación económica señala que los estados más grandes, más ricos y más abiertos deberían esperar sufrir marginales al entrar en un acuerdo de libre comercio.
A la luz de su peso económico y su rol de liderazgo en el hemisferio, la persistencia de actitudes contrarias al libre comercio en los Estados Unidos merece más atención, ya que constituye un cuello de botella importante en el avance del ALCA.
Resulta importante señalar en cuanto al comercio que, en México, el modelo de ajuste bajo el NAFTA se ha conformado estrechamente con los dictados de la teoría de integración económica: la presión distributiva ha sido aguda para aquellos trabajadores y productores que carecen de habilidades y recursos para participar con éxito en un modelo industrial más competitivo, orientado a las exportaciones.
En México, los abruptos costos del ajuste han funcionado para sovacar el compromiso del país con el ALCA, pero no su pertenencia al NAFTA. Durante la década pasada, a pesar del generalizado desplazamiento de empleos, la comprensión de los salarios y la persistente inequidad del ingreso, la mayoría de los votantes mexicanos han optado coherentemente por un modelo de mercado que ofrezca de manera más creíble preservar el superávit de consumidor (en dicho caso, la baja inflación, los precios baratos y un acceso más amplio a bienes de alta calidad).
La elección del presidente Vicente Fox del Partido Acción Nacional (PAN), en julio de 2001, reflejó la preferencia de los votantes para la consolidación de una estrategia comercial mexicana hacia fuera bajo el NAFTA antes de firmar un acuerdo hemisférico pleno.
MERCOSUR:
Como Argentina y Brasil representan más del 95 % del PBI combinado del Mercosur, hablar del Mercosur es hablar de los dos países dominantes. Argentina y Brasil empezaron su proceso de integración incluso antes de las medidas de liberalización comercial unilaterales conexas con la estabilización de fines de la década de 1980.
Se debe tener en cuenta que el Mercosur se halla afectado por numerosas excepciones. Los sectores importantes, como la fabricación de automóviles, todavía tienen que ser incorporados en el acuerdo, y los sectores de bienes de capital, informática y telecomunicaciones siguen al margen del Arancel Externo Común (AEC).
Resulta importante señalar que, el comercio del Mercosur se han expandido rápidamente en la década de 1990, bajo el ímpetu de la especialización preindustrial y, la producción de los diversos países, mientras que las disparidades distributivas dentro del Mercosur han sido similares a las registradas en México.
Las diferencias entre Argentina y Brasil en estrategia económica han complicado el proceso de implementación, en la medida en que cada país ha expresado preferencias nacionales en el contexto subregional.
Resulta interesante señalar que, la estrategia comercial del Brasil, se adecuó a los patrones del GATT/OMC. Dicha estrategia macroeconómica, en contraste con el enfoque de manos libres de la Argentina, bajo la convertibilidad desde 1991 a 2001, desistió en un régimen más flexible de tasa de cambio y en el uso de controles de capital para protegerse contra la volatibilidad de los movimientos de capital a corto plazo. Las diferencias en la estrategia económica contribuyeron a los salvajes cambios producidos en la cuenta corriente de la balanza de pagos entre los dos países en la década de 1990 y, alimentó las tensiones dentro del Mercosur en los mejores momentos económicos.
Se debe tener en cuanta que, la propia crisis político-económica del Cono Sur y el estancamiento del Mercosur significan que el ALCA es la única opción verdaderamente viable para salir del mismo.
Conclusiones:
La fecha de completamiento del ALCA: 2005
El completamiento final del ALCA se halla atado a tres claves:
1) En el nivel interno, debe efectuarse más para mejorar las tensiones distributivas que han llegado a constituir el cuello de botella principal para el ALCA.
2) En el nivel subregional, los encargados de trazar políticas económicas y los políticos deben reconfirmar que existe un sólido criterio político-económico para el ALCA.
3) Brasil y los Estados Unidos deben trabajar con más empeño para cerrar la brecha entre preferencias comerciales y prácticas políticas. Tienen una responsabilidad conjunta para presidir los estadios finales de las negociaciones del ALCA, entre 2003 y 2005.
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