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“Textiles” de exportación
La cooperativa piguense se suma a trabajadores autogestionados chaqueños y al Movimiento de Trabajadores de La Matanza para exportar remeras a Italia bajo la guia del comercio justo
Su etiqueta, que es como un “documento de identidad”, no tiene una sola nacionalidad, su comercio no es un mercado mas. En su cuerpo se han inscripto múltiples paisajes. Las manos de los hombres curtidos por el sol forjaron su fibra mas intima e hicieron de su materia prima, dignidad y trabajo. Las sierras del interior bonaerense son el marco de una ciudad pequeña que va recortando sus formas y dándole color. Luego en la vorágine del conurbano, las llamadas por el saber popular, “manos piqueteras”, harán de ella una pieza terminada. Su último destino es una vidriera italiana. La “capital de la moda” guarda un espacio entre su glamour y su vanidad para la confección tercermundista y los diseños solidarios. Desde la vidriera de un comercio europeo, la suerte decidirá un cuerpo para vestir, una remera llevará también ideas.
Una prenda será también un estandarte de convicciones: el comercio justo no es solo una moda, es un estilo de vida y con el se decide en que mundo se quiere vivir, y a que modelo de producción se apuesta. Las producciones de los trabajadores que luchan por conservar sus puestos de trabajo, gana el terreno en un mundo que se empeña en generar desigualdades.
En un mercado globalizado no es rara la combinación de múltiples lugares para dar como resultado un producto, lo extraño es que todo se inscriba en el marco de un comercio que tiene como objetivo la justicia social y el consumo responsable. Estos dos objetivos reúnen a tres partes de un proceso productivo que finalizará en Italia. Desde Pampa del Indio, en Chaco familias que trabajan con sus manos la tierra aportarán algodón, que viajará hacia la “Cooperativa Textiles Pigüé” en la provincia de Buenos Aires, para ser tejido, teñido y cortado. Esta fábrica que fue declarada en quiebra, pasará en los próximos días a la historia, siendo la primera en escriturarse a nombre de los trabajadores.
El último paso en Argentina lo dará el Movimiento de Trabajadores Desocupados de la Matanza (MTD). En un taller llamado “La Juanita” se cosen las telas chaqueño-piguenses y se imprimen en ellas dibujos sin fronteras y leyendas en lengua extranjera.”Alto Mercato” es el nombre, la marca de las remeras y bajo esa denominación se comercializaran; “Comercio Justo”, se llama la red y la forma en la que se nuclean los productores.
El universo de las cooperativas
Las empresas recuperadas surgen en Argentina a finales de los 90, pero toman fuerte impulso mediático con la crisis del 2001. En ese período la desocupación y la destrucción que generaron las políticas neoliberales de la dictadura militar y los gobiernos que le sucedieron, quedan al descubierto para el total de la población.
Según el último relevamiento realizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, existen en la Argentina 136 empresas recuperadas que ocupan a 8727 trabajadores. Según las conclusiones del mismo estudio, el fenómeno es amplio, pero es de reducidas dimensiones en el contexto de la población económicamente Activa del País.
La “Cooperativa de Trabajo Textiles Pigüé” es un componente fundamental para la fabricación de las remeras “Alto Mercato”. Los trabajadores de esta fábrica, luego de tres años de arduas luchas, lograron que los inmuebles que pertenecieron a la ex Gatic se escrituren a su nombre.
Después de que la planta de Pigüé, empresa fabricante de las marcas Adidas y Nike, rescindiera las licencias con las firmas internacionales para las que confeccionaba productos, llamó a convocatoria de acrededores. La argumentación fue la improductividad de las instalaciones que resultaban demasiado grandes y costosas para mantenerlas. Frente al temor de perder sus puestos de trabajo por la posibilidad de desmantelamiento de Gatic, los obreros tomaron la fábrica y evitaron la quiebra organizándose en una cooperativa.
Desde las fábricas recuperadas la autogestión se concibe como la contra cara de las políticas asistenciales que nada resuelven. Y afirman que se ha demostrado que los trabajadores pueden producir y autogestionar empresas, pero todavía queda mucho por aprender. El Estado tiene que tener políticas activas que atiendan las nuevas realidades. No se puede seguir subvencionando a empresarios incapaces y corruptos
Una función social, un comercio social
“Comercio Justo” es un movimiento que involucra a productores de todo el mundo bajo la premisa de un consumo justo, responsable y sustentable. En 2005 surge la idea de asociar en una cadena productiva a diversos actores sociales. Se unen así, eslabones que estaban desarrollando en forma autónoma proyectos sociales y empresariales. Para “Textiles Pigüé” sumarse a este proyecto simboliza mas que el aumento de sus producción. “Nosotros valoramos que se tenga en cuenta a las personas por sobre el comercio”, declara Francisco Martinez.
Periodista: ¿Qué significo para ustedes sumarse a “Comercio Justo”?
Francisco Martinez: Para nosotros fue aprender, no es cualquier comercio. En cuanto a toneladas de tela producida no fue mucho el incremento, pero si nos sirvió para incorporar tecnología y conocimientos. Desde Italia nos llegaron máquinas que pudimos sumar a las que ya teníamos y viajaron cuatro compañeros a capacitarse. Incorporar herramientas del primer mundo es muy importante porque el mercado textil es sumamente competitivo, y nuestra idea no es quedarnos en que somos una cooperativa, queremos posicionarnos en el mercado y crecer porque sabemos que tenemos esa posibilidad.
P ¿Ya habían exportado sus productos?
F. M: No, después de la toma de la fabrica empezamos a producir inmediatamente pero seguíamos con un mercado exclusivamente interno, el comercio internaconal es una gran experiencia. Hoy no solo producimos para las mismas empresas que se producía cuando la fábrica era Gatic, sino que también sumamos algunos clientes mas como “Alto Mercato”. En realidad nosotros no estamos colocando nuestros productos en el mercado, vendemos a otras fábricas, porque no tenemos una firma que nos respalde. Esos se van a solucionar cuando escrituremos a nombre de los trabajadores.
En 2006 se registraron ventas de productos de “Comercio Justo” en el mundo por más de 1 millón de dólares.
Lo que Gatic se llevó…y lo que dejó
Gatic S. A llegó a emplear en todo el país a 8.000 trabajadores. La empresa contaba con plantas en la provincia de Buenos Aires localizadas en Pilar, San Martín, Las Flores y Coronel Suárez; en Córdoba funcionaban una fabrica en La Calera; se sumaban a ellas dos plantas en La Rioja (Chilecito y Chamical) y una planta en San Luís del Palmar, Corrientes.
De esas plantas que pertenecieron a la familia Bachellian, cuatro fueron recuperadas en 2005 por sus trabajadores, la de Pigüé, la de San Martín y las de Chilecito y Chamical. Distinta fue la suerte de las fábricas ubicadas en Coronel Suárez, Pilar y Las Flores que ese mismo año quedaron en manos de la multinacional Leucadia. En 2006, las plantas fueron vendidas nuevamente, pero esta vez a una empresa brasilera, que tomó 500 de los casi 6.500 trabajadores que se habían desempeñado en esas plantas.
“Nosotros tuvimos que aprender todo de nuevo. Los profesionales consiguieron otros trabajos o tomaron maquinarias en parte de pago de lo que la empresa les debía. Los obreros nos vimos frente a máquinas que nunca habíamos manejado, y en lo humano con muchos compañeros ni siquiera teníamos contacto…y eso que trabajábamos en el mismo lugar”, comenta Martinez.
El lema para los trabajadores que pertenecen al Movimiento Nacional de empresas Recuperadas es “ocupar-resistir y producir”, “Textiles Pigüé” lo cumplió al pie de la letra. La ocupación fue teñida por la represión, la calma de la ruta 33, lugar donde tiene sede la ex Gatic, se vio interrumpida por la llegada de efectivos de la policía Federal. Cuando la violencia cedió, los trabajadores resistieron y evitaron el desmantelamiento de las instalaciones. Hoy “Textiles Pigüé” recibe a sus más de 140 trabajadores para producir 70 toneladas mensuales de tela, que en diciembre llegarán a 100.
Articulaciones sociales, avances y proyectos
“Tres años después de que “Textiles Pigüé” comenzó a funcionar sabemos que el salario es bajo, pero no se ha generado deuda, y para una fabrica tan grande eso es muy importante. Con la escrituración vamos a poder hablar de aumentos y generar nuevos proyectos” explica Martinez. Los bienes de la fábrica están valuados en 2 millones y medio de dólares, las instalaciones son de 1.300.000 metros cuadrados.
La cooperativa aportó calzado al proyecto de vivienda que desempañan las Madres de Plaza de Mayo en Capital Federal, y proyecta el desarrollo de una capacitación en la recientemente instalada cárcel de Saavedra. Los internos que reciban esa formación técnica podrán insertarse en la fábrica.
Una empresa recuperada toma impulso desde una pequeña ciudad bonaerense y exporta sus productos a Europa, se rige por normas internacionales de cuidado de medio ambiente y día a día suma trabajadores a su planta. Esta es “la otra forma de producir”
Retomando los aires que impulsaron la revolución obrero-estudiantil conocida históricamente como “el cordobazo”, se comienzan a escribir nuevas páginas conjuntas, enriquecidas por las experiencias cotidianas únicas de los trabajadores y por los estudios profundos de los profesionales.
Dentro de este marco la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires desarrolla el programa Facultad Abierta. Con el objetivo de enriquecer estudios sobre la temática de trabajadores autogestionados, la casa de latos estudios realiza jornadas y seminarios en los que participan, docentes, alumnos y representantes de las cooperativas. Los trabajadores que aportan sus experiencias y se capacitan para enfrentar una nueva etapa. Profesores y alumnos se brindan para contribuir a asegurar la continuidad y se fortalezca una de las experiencias mas ricas y esperanzadoras que los trabajadores argentinos han logrado generar, después de mas de una década de continuas derrotas y creciente marginalización. La acción investigadora tiene resultados concretos: la formación del Centro de Documentación sobre Empresas Recuperadas que funciona en la Cooperativa Chilavert y el Centro de Formación en Gestión de Empresas Recuperadas y Economía Solidaria que funciona en el Hotel BAUEN. Este centro está luchando por el reconocimiento ante el Ministerio de Educación, y cuenta con el apoyo de la Facultad de Filosofía y Letras y Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas.
El desafió para la Universidad es poder ayudar a que luego de la toma y la ocupación de las fábricas, estas puedan comenzar a producir y sumarse a un mercado competitivo. En cada fábrica existen historias de conjuntos de trabajadores que lucharon y luchan cotidianamente para conseguir la reproducción de su vida en condiciones notablemente difíciles y aterradoramente novedosas para quiénes estuvieron años, a veces décadas, trabajando bajo patrón, desconociendo la existencia del ámbito de la gestión, de la que debieron hacerse cargo en forma forzada y muchas veces violenta.
El estudio realizado por Trincheto permite contestar algunas preguntas frecuentes, e informarnos mas sobre el fenómeno de las fabricas recuperadas
¿Qué es lo que resulta novedosos de las empresas que se trasforman en cooperativas?
La irrupción de una práctica económica novedosa de respuesta a la crisis por parte de los trabajadores que en su mayoría no tienen ninguna experiencia en gestión. Esta forma de lucha busca soluciones colectivas al problema de la desocupación y al cierre de unidades productivas. La toma del poder por parte de los trabajadores para cambiar la forma de producción capitalista, es un fenómeno pequeño que es superado día a día por sus potencialidades. Estos casos deben ser tomados por todos que pasan por situaciones similares cotidianamente.
¿Se pueden generalizar causas por las que las empresas tradicionales pasan a ser autogestionadas? ¿Cuáles son?
Si, en general en la argentina se han dado cuatro: por el vaciamiento de la empresa, por la falta de pagos de los sueldos, por despido de personal o por quiebra. En general los empresarios dejan las empresas cuando estas no les dan las ganancias exorbitantes a las que están acostumbrados.
¿Hay integración entre cooperativas para comercializar la producción?
Hay un gran porcentaje de empresas recuperadas que forman parte de cadenas productivas, pero en su mayoría producen para unidades empresariales tradicionales. Las cooperativas que más dificultades tiene para insertarse en la economía solidaria son las dedicadas a la fabricación de productos intermedios. Pero en general las empresas recuperadas son todavía muy jóvenes como para pretender una integración.
¿Cuál es la dificultad más grande que enfrentan las empresas recuperadas luego de la ocupación y la resistencia?
La dificultad más grande es recuperar los niveles de producción previo a la quiebra, y posterior toma. Las causas de estas trabas para retomar un ritmo normal son factores macroeconómicos, falta de políticas públicas, dificultades legales y las condiciones conflictivas internas. Hay empresas que aun después de tres años de conflicto no han podido comenzar la producción. La recuperación de la empresa depende también de la forma en la que haya pasado a la autogestión, no es lo mismos pasar a autogestionar luego de un acuerdo con los patrones, que después de años de conflicto. No obstante los trabajadores logran revertir esos problemas.
¿Cuál es la diferencia en tanto producción entre las empresas que llegan a la autogestión por conflicto y las que los hacen por negociación?
Las que llegan por negociación comienzan a producir mucho mas rápidamente, las empresas tomadas se enfrentan a dificultades de gestión interna y a trabas legales, porque el Estado no da un marco jurídico apropiado. No obstante, las tomas sirven para ejercer presión en el poder político.
Basado en una historia real
La feria se pone en marcha con un ambiente familiar, los productores disponen los tablones y Mariana pone música. Un poco de folclore, un poco de cuarteto, un poco de rock, y todos conformes. Todo es alegría en el encuentro, desde afuera los niños invitan a entrar a la “Feria de Comercio Justo”. Algunos pasan, otros se quedan. La tarde ventosa no permitirá que la las mesas se instalen a fuera, pero ninguna brisa se llevará el entusiasmo. Licores en botellas exóticas, artesanías en madera, prendas de estilo hippie y comida casera se mezclan con las risas y los saludos.
La Capilla Santa Cruz, pertenece a la congregación de los sacerdotes tercermundistas. Ubicada el barrio San Cristóbal, en Capital Federal desarrolla una importante tarea social, entre ellas promover el comercio justo, la no explotación y el contacto entre consumidores y productores. El primer sábado de cada mes, el colegio perteneciente a la capilla abre su patio para la realización de la feria que convoca a más de 25 productores. Los rubros son variados, se ofrece desde comida hasta ropa. La consigna es ser fabricante de lo que se ofrece y valuarlo de manera justa, teniendo en cuenta el costo de los materiales y el tiempo empleado en la producción.
Los productores se juntan semanalmente para acordar precios y resolver la entrada de nuevos actores. Para que no haya saturación del mercado, la regla es que no se repitan los productos ofrecidos. Quienes participan en la feria han logrado generarse una alternativa económica ante la imposibilidad de entrar al mercado laboral. “En general la gente que viene a ofrecer sus productos es gente que se quedó afuera del circuito productivos por ser mayor. Los echaron en los ´90 y se quedaron sin un trabajo y sin posibilidades de reinsertarse en el mercado por sus edad”, explica Mariana, coordinadora del proyecto.
Los productos que primero se incorporaron a la feria de San Cristóbal fueron los de los trabajadores de MTD. Asociados con un local de telas capitalino colocaron las primeras prendas sobre los tablones de la feria. Desde allí generaron nuevos contactos y comenzaron a confeccionarle a una marca que también busca promover la no explotación textil. “Llegue a la feria por un amigo que me invitó. Charlando con la gente me comentaron que algunos cocían y yo estaba buscando gente que cosiera. Por todos los medios quería evitar llevar la ropa a talleres clandestinos, y el MTD fue la mejor noticia en ese momento”, comenta Solange González diseñadora de la marca “Francisca”. Según cuenta la joven ella misma trabajó en un taller clandestino bordando zapatos, la cantidad de horas de trabajo y la falta de pagos la llevaron a renunciar. Como una forma de subsistir comenzó a confeccionar prendas para vender entre sus conocidos. El emprendimiento creció y hoy junto a su marido tiene su propia marca y un local ubicado en una galería de la ciudad de Buenos Aires.
Para el joven matrimonio hay dos valores irremplazables que deben primar en las prendas: el diseño original y la confección sin explotación. “Conocemos a la gente que nos hace la ropa, les pagamos un precio que acordamos con ellos y mantenemos un contacto frecuente y los mas cercano a la familiaridad”, declara González.
Las ferias de “Comercio Justo” se distribuyen en todo el mundo, pero en Argentina la Capital Federal nucléa a la mayor cantidad de este tipo de productores. Estas son algunos de los lugares en los que se puede encontrar productos que se presentan como una alternativa al mundo del consumo y la producción desigual.
• Otro Mercado al Sur
Calle 10 entre 54 55 (La Plata).
Artesanías Indígenas en cerámica y madera, remeras, mantas, dulces artesanales, aceites, vinos, yerba, hierbas e infusiones.
Lunes a viernes de 10 a 19 horas.
Teléfono: (0221) 422 8659
• Arte y esperanza
Balcarce 234, Capital Federal.
Pedro de Mendoza 589, San Isidro.
Artesanías indígenas, mantas kolla y mapuches, pulseras, anillos, y collares tobas y wichís, cerámica diaguita, mascaras chané y platería mapuche.
Lunes a viernes de 9:30 a 18 horas.
• El Galpón
Avenida Federico Lacroze 4171, Capital Federal.
Productos orgánicos y agroecológicos. Dulces y conservas caseros, panes integrales, cereales, pastas, lácteos, frutas y verduras.
Miércoles y sábados de 9 a 15 horas.
Teléfono (011) 4552 2257.
• Fundación Silataj
Vuelta de Obligado 1933, Capital Federal.
Artesanías en madera de palo santo realizadas por indios wichís, tapices tobas, cestería pilagá, diversos productos tallados en madera, ponchos y gorros kollas.
Lunes a viernes de 9:30 a 13 horas, y de 15:30 a 20. Sábados de 9:30 a 13:30 horas.
Teléfono (011) 4785 8371.
• Centro de Comercialización Indígena y Campesina (Cecocai)
Bulnes 14 Capital Federal.
Yerba mate Titraiju (Tierra Trabajo y Justicia), productos de limpieza “Burbuja Latina”, hierbas y condimentos, quesos orgánicos y harina de algarroba, azúcar integral y dulce de leche de oveja.
Lunes a viernes de 9 a 18:30 horas. Sábados de 9 a 13 horas.
Teléfono: (011) 4958 0679.
• Puentes del Sur
Delivery de productos de la economía solidaria. Distribuyen en Capital Federal y Buenos Aires más de setenta productos.
Teléfono (011) 4481 2031/ 7059.
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