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Hasta mediados de julio del corriente año, la avenida Leopoldo Lugones, que atraviesa los barrios Palermo, Belgrano y Núñez de la Ciudad de Buenos Aires, albergaba más de 180 cartelones publicitarios, lo cual refiere a uno de los males más agudos de las grandes urbes: contaminación visual.
“La contaminación visual atenta no sólo contra los automovilistas que transitan la ciudad, sino también contra toda la comunidad”, manifestó Luis de Filippo, un remisero que recorre la avenida Lugones a menudo y afirmó también que muchos ciudadanos se enfrentan a diario al peligro porque “ves en un cartel una chica medio ligera de ropa y tenés que ser de fierro para no mirar”.
Para muchos, el problema de las publicidades que se instalan allí, es que las fotografías suelen ser sugestivas porque muchas se refieren a lencería femenina. Pero el asunto es aún más grave, ya que no se trata de afiches colocados con grandes distancias entre sí, sino de carteles que llegan a alcanzar estructuras de hasta 12 metros de alto por cuatro de ancho entre figuras de modelos, autos y perfumes entre muchas otras.
La Avenida Leopoldo Lugones, una de las principales vías rápidas de la ciudad, tiene dos ordenanzas que prohíben la instalación de carteles en la misma y una ley específica –la 33.919-, que inhabilita cualquier tipo de publicidad. Sin embargo, el 18 de julio de 2006, el Defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Atilio Alimena, le pidió al gobierno porteño, mediante una solicitud dirigida a la Subsecretaría de Gestión Comunal dependiente del Ministerio de Gobierno, el cumplimiento de la resolución que prohíbe la colocación ilegal de carteles publicitarios en el área metropolitana, ya que el incumplimiento de la ley produce una importante contaminación visual. No obstante, en el mes de mayo los clubes River Plate, Ciudad de Buenos Aires, Bouchardo, Alemán y el Círculo de Suboficiales de las Fuerzas Armadas, habían solicitado una prórroga para quitar los 180 carteles que en sus establecimientos se hallaban y aún hoy se emplazan en dichas instituciones, 60 de los que en aquel entonces había.
Sobre esto, fuentes oficiales del Gobierno de la Ciudad dijeron: “que se hallan retirado algunos carteles significa que se está tomando conciencia de la importancia de respetar la ley”. No obstante, sobre Lugones, puede observarse que la mayor cantidad de carteles que hoy quedan, se encuentran de mano izquierda –del lado del conductor- y gran parte de los que se sacaron estaban de mano derecha. Esto demuestra que la contaminación visual en la avenida es todavía un problema que persiste de manera aguda, ya que las publicidades obran en franco perjuicio de la seguridad en el tránsito.
Además de impedir apreciar la riqueza y variedad de la arquitectura urbana de la Ciudad, la “desmedida e irresponsable” –según calificó Agustín Castelli de la Unidad Polivalente de Inspecciones (UPI)- colocación en la vía pública y en los frentes de edificios de toda clase y tamaño de carteles publicitarios y marquesinas, “hacen caso omiso de las restricciones dispuestas en las reglamentaciones vigentes”.
Según el Licenciado en Publicidad, Maximiliano Ortiz, “el retiro de carteles de la Avenida Lugones es una medida positiva que contribuirá a mejorar la seguridad vial y a reducir la contaminación visual”, aunque sostuvo que “la queja de muchos establecimientos que están sobre la Avenida tiene que ver con el porcentaje de dinero que van a perder, ya que ese tipo de publicidades, por su dimensión y estructura, implica una ganancia más que abundante” para los mismos.
A pesar de ser la sobreabundancia de carteles publicitarios de toda índole uno de los factores que constituye la contaminación visual que conlleva a la distracción que genera gran probabilidad de accidentes automovilísticos, Abel Hernández, empleado administrativo del Gobierno de la Ciudad, dijo que “no se puede actuar sobre las empresas publicitarias, debido a que las mismas realizan juicios amparándose en el derecho a trabajar”. Hernández afirmó esto aún cuando, para 18 de 22 transeúntes consultados en las cercanías de la Avenida Lugones, “lo que se debe primar, es el derecho a la vida”.
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