Digamos que me despertó la comparsa de la lluvia con el tic-tac del reloj. La mirada al cielo tras la cúpula de cristal que hay en mi habitación, en pos de las estrellas que partieron anterior a la neblina…, con las manos arriba y detrás de la cabeza, como en actitud de un asalto a beso armado.

Es un día lleno de cálido mientras sorbo un café, esa infusión que me trajo del mediterráneo quién sabe quien:”bebedlo entonces y sólo entonces, cuando hayas olvidado mi nombre, para luego bautizarme con otro…”

Mientras, nana “Chalma” prepara el desayuno un tanto molesta; dice que he despreciado el chocolate con canela de todas las mañanas, por algo que se bebe sólo por las tardes, después de la comida. Le he dicho que es tarde para la perorata…”Nana, que no ves que me ha llegado la tarde hoy por la mañana, el tiempo se empeña vieja…el tiempo se empeña…”en que hoy le diga adiós a un recuerdo, decía en silencio para completar la respuesta.

-Bah! Desde que el Einstein ese, que mencionó el otro día…soltó la bomba atomizadora!! Ya nada es igual…en mis tiempos no se ocupaba una de esas cosas…Lo único que nos indicaba que el día había terminado, era el reloj del pueblo…

- Si Vieja, (reía) pero de no ser por él, no habrías caído en cuenta de ello. Ser, estar o parecer apenas es perceptible a unos cuantos…Es la nostalgia, que viaja a la misma velocidad en todas direcciones…aún cuando quien emite esa luz sea diferente persona.

- Pues será el sereno mi niño. Yo prefiero seguir pensando que “tata” Dios existe y yo con él, no importa el día que sea; miro y miro relojes aquí y allá…y el sol sale igual todos los días…noleaunque qué esté nublado, como hoy…

- …Si, nana, es un día nublado…ideal para la perfecta huída.

- Ay! Mi niño…nos vamos otra vez? Pero si a penititas nos estamos coplando cómo dicen…

- Acoplando nana, “acoplando”.

- Bueno, pues como se diga… que eso de “Nos vamos” ya mero me parece una copla de esas tantas que hay. Todos los días me levanto con el Jesús en la boca nomás de que a Usted se le ocurra que nos “juéramos” otra vez.

- [Risas] Nana…duerme tranquila, falta mucho para eso. Y no se dice “juéramos”, Se dice…

- Sí, mi niño…fuéramos…pero ya ves que no entiendo; que me lo has dicho un montón de veces y yo no entiendo la diferencia entre “juído” y “huído”.

A ver: ¿Porqué a la niña Helen le dicen “Jelen” ? Pues no me has decido que ancina se dice por que la “hache” se prenuncia como “jota”; y pos no que, es por que la letra esa es muda. Mejor ya no me contestes! Que luego me haces bolas, y luego me quedo así, como la “hache”, callada…y muda, pensando en lo que me dicen tus respuestas.

- [Risas] ¡Ay nana! Nana…mira si sos bruta, “viejita linda”. Vieras que mucho de verdad hay en tus palabras. Pero bueno, me has hecho acordarme cuando niño. ¿Recuerdas? [Risas] Que me comía la “n” al hablar.

- Sí…mi niño, ah! que tiempos aquellos. Y dime: piensas todavía que la Luna es una enorme naranja? [Risas]

- No, nana… más bien pienso que sigue siendo “una enorme pelota con viento dentro”…cuando me acuerdo de mamá. Era hermosa mi madre, ¿No?

- Te adoraba hijo. Mira que dejar el tiatro para estar allí cuando despertaras. Un año antes de que “regresaras en sí”…Ya en el petate, con el padrecito Rufino -que Dios lo tenga en su Santa gloria- al lado, dijo que se iba por ti, para que regresaras. Y ve, la Providencia es grande: que despierta “mi niño”, no sé si menos lógico que enantes, pero que vuelves, como quien amanece de un largo sueño…Te veías tan hermoso dormido. Mientras, pasaban los años y el cabello te crecía. Tu madre nunca quiso que te cortáramos la “mata”; [Risas] imagínate, decía que necesitarías las fuerzas de un Sansón para seguir en la vida. Y aquí estás!…

- Ah! Hay las veces que no sé si era mejor estar así…dormido. Lamento haber ocasionado la muerte de mi madre. Me perdí de tanto y de tan poco nana…

- No diga eso niño. Piensa que tu madre quería verte feliz. No reniegues de la vida. Fue mejor así, era mejor que no miraras la tristeza que dejó el terremoto. Hasta de eso te rescató tu madre, por esos días de Dios la niña Jemma -que en paz descanse- quiso también tener alas, cómo un día tú…cuando aquello. Mira que regresar el mismo día de tu alumbramiento…Esas cosas sólo se ven en esta familia. [Risas] Volviste a nacer niño!,¡Benditas las ánimas del purgatorio! Mírate, hasta has vuelto a caminar a la vuelta de los años. Y ni quien lo pensara, cómo Lázaro…

- Lo sé nana, sólo es que a veces no logró hilar el tiempo, me embriaga la tristeza de los años no vividos…Días, como hoy…no sé, se me suben a la garganta, y me siento triste desde el alma. Hay las veces que las escenas de vida pareciera que se me repiten en retrospectiva. Tanta historia de familia, [de lo que me cuentas], me pesa como el peor de los lastres. Después, no puedo dejar de sentir que algo les debo…Me siento como alcoholizado por la tristeza y nada… se me hace un nudo de lágrimas en la garganta y eso no me deja hablar. Me siento melancolizado, [dije en silencio]. ¿Me entiendes, nana?

- No mucho, tus palabras, como cuando eras niño…siempre he pensado que eres muy extraño mi niño. Además, ya ves que soy re bruta ; pero entiendo tu sentimiento, para eso, no necesito de “que me des palabras” como decías cuando niño. Lo supe desde que te “vide” pensativo en tu cama…

- Pensaba en ella otra vez, ¿Recuerdas que te conté?

- Ay Dios mío!...y esa mujer que no aparece. Yo no sé hasta cuando va a terminar éste peregrinar, mudándonos de pueblo en ciudad, de ciudad en pueblo. Ya nomás nos falta leer la mano, que de gitanos tenemos los pies y las miradas añejas de tanto mirar gente. Esto ya parece una “manda” mi niño, y la verdad yo ya estoy cansada; que no ves que a penas y puedo andar.

- Perdóname viejita linda…gracias por acompañarme todos éstos años; por apilarme los recuerdos como si fueran los diarios que me guardas desde entonces. Es más, tú sabes, mejor que el Diablo por viejo, que nunca me equivoco, cuando sueño.

- Lo sé…y me asusta niño. El otro día le dije al padre de la parroquia que me daba miedo que un día no despertaras, como enantes…

- A veces sólo duermo, para no pensar…

- Eso también lo tengo conocido. Pero mira que esa mujer “que conoces y no conoces” ya nos ha traído varias bajareques de problemas. La impostora esa que dijo que era ella y no era…¡ A punto estuviste de entregarle tu alma al chamuco mi niño, por creído!

- …guapísima esa mujer, qué no, nana?...una lástima, se enamoró de la historia que me marca, y no de mi. Yo de verdad quería que se llamase Melissa…en verdad lo deseaba. Mira que casi logra que me case con ella. La hubiese bautizado como tal, a no ser porque era bruja…[Risas] Y a tiempo al tiempo lo supe, como una revelación. En cambio, mi Melissa, es toda pura ella, es etérea…blanca como la luz que te digo que he visto. Y sé que ella también me busca incesante, como yo. Y por el mundo anda, noctámbula, vagando tal vez…esperándome quizá. Algún día tendremos que coincidir, como el que más. ¿Qué no, nana? Sólo eso me mantiene en camino, encontrarla, para acabar con éste exilio.

- Dios y la virgencita así lo quieran mi niño. Qué así sea!

- Bueno, voy a ducharme nana. Olvidaba que tengo que instalar el nuevo reloj de la iglesia.

- Es verdad que ese reloj lo “trujeron” de un mundo viejo; de allá por tierras de Dios? (eso fue lo que yo ollí el otro día en la misa del difunto de la muerta -qué Dios la guarde en su seno- , Altagracia…).

- Sí…

- Oye, mi niño, y también es cierto que ese reloj es de mal agüero como pájaro negro…

- No nana…[Risas] No hagas tanto aprecio de lo que escuchas, son sólo murmuraciones, ya ves que la gente de por aquí no hace más que inventar por no tener mejor cosa que hacer.

- …pos mira que me contó Don Clemente, que hasta el tiempo va a cambiar…que puras calamidades vienen con ese reloj; quesque las malas vibras que carga son de años…dizque jue propiedad de una mujer que se volvió loca de tanto esperar a su marido que fue a la guerra y nunca regresó…que por eso mató a sus hijos y luego lueguito se mató ella, pero que enantes incendió la villa donde vivían, y pos que murió mucha gente!

- Pamplinas nana, tonterías…Lo único que tiene de peculiar ese reloj, es que marca 30 horas y no 24, cómo los de acá…por eso, también voy yo, hay que ajustarlo.

- ¡Ave María Purísima! Hay que ver como está de loco el mundo, Ya nada es igual…en mis tiempos no se veían esas cosas, niño…Esas son cosas del Diablo!

- Vamos nana! Por Dios y por el Diablo, [Risas], que nada malo sucede. Que después de todo lo que hemos visto nada de eso debía amedrentarnos, y mucho menos caernos de asombro…un reloj de 30 horas, pronuncié en silencio.©

©Maximiliano Durán