En Negocios y finanzas > superación personal
Este sueño de vivir es bastante complicado, estamos inmersos en el mar de las experiencias, y principalmente en la educación que hemos recibido, de diferente forma hemos sido creados, estamos aquí intentando vivir.
No buscamos la forma de ser felices por que realmente no estamos conscientes de qué es en realidad la felicidad, dejamos pasar los días librando cada uno con la rutina. Buscamos pretextos para matar el tiempo, conseguimos actividades, infinidad de ellas para permanecer ocupados, utilizando el tiempo en algo…
Tal vez el sueño de vivir en el que estamos total y plácidamente dormidos es lo irreal de la existencia, quizá podamos tomar algo de ello, aprenderlo y dejarlo ir; inventamos los relojes y nos rodeamos de ellos esperando algún día alcanzar al tiempo. Nos olvidamos de la superación personal.
Dejamos que nuestro cuerpo envejezca sin conocerlo siquiera totalmente, dejamos que el cabello crezca inútilmente. La piel se desgata y el corazón se cansa, mostramos lo que no somos y aun así nos sentimos vivos, nos miramos al espejo y creemos que eso es todo, que el rostro no siente, que la mirada nos miente, que la sonrisa nos defiende.
Caminamos pero no sabemos a donde ir, que buscar, ni siquiera vemos lo que vamos encontrando, por que estamos “tan ocupados” que al voltear hacia atrás observamos el paso de los años, hechos nada, hechos polvo, solo traemos a la mente recuerdos de momentos significativos, recuerdos que hemos mantenido vivos, con nuestra constante nostalgia, con nuestra incesante esperanza…
¿Estamos despiertos?... los ojos están cerrados, sí, estamos soñando. Estamos creando nuestro propio paisaje, nuestro propio oleaje de nada, de momentos que duran un segundo, y se van, ese es el presente, que de duradero nada tiene, que se escapa tan rápido que ni siquiera lo miramos, y cuando lo disfrutamos, se desvanece en el pasado y lo queremos hacer volver, cuando deberíamos saber que eso no puede ser…
Esta oscuridad en la cual vivimos, esta construida de arena y de tierra, de ceguera y de nuestra mente necia, con destellos de luz, de brillo que se desvanece, que no se detiene, que dejamos ir, sin sentir, sin tocar, sin ver y sin amar…
Nos rodeamos de todo, de cosas, de personas, nos unimos a un mundo, a un país, a una familia, a otra persona, nos dejamos llevar por las palabras ricas, por las acciones dormidas, que a pesar de todo siguen sin ser entendidas. Estamos tan distraidos, que no comprendemos la importancia de nuestra superación personal que es el primer paso a la laibertad.
Buscamos lo que no es, creemos que estamos bien, jugamos y no sabemos por que.
Es indudable que nuestro ser es grande, que en realidad, venimos a ser amantes, de la tierra, de las plantas, de las flores y los animales, de los hombres, las mujeres y todo lo que en el mundo nace. La superación personal es algo que deberiamos tener en nuestra lista de prioridades.
Queremos correr, que el tiempo pase, que la vida se acabe, haciendo lo que más nos agrade, pero estamos engañados, no sabemos qué en realidad nos complace. Pasamos los días, como si fueran iguales, como si nunca se acabasen, como si los segundos se pararan y los años no pasaran.
De niños queríamos crecer, de grandes envejecer y de ancianos morir; queremos mostrar lo buenos que somos para “vivir”, queremos que nuestro pensamiento nos lleve a alcanzar nuestros sueños, buscamos consejos y nunca disfrutamos un beso.
Nos alejamos de quien nos ama, por miedo a que un día se vaya, por desconfianza y por que pensamos que no nos extraña. Dejamos que el amor pase porque tenemos algo más importante.
¿Cómo obtener la superación personal? ¿Cómo si estamos dormidos?
Tocamos, pero no percibimos, no acariciamos; no nos entregamos, ¿por qué nos han lastimado?, vamos por la vida buscando a quien “necesitamos”, a quien nos ayude, a quien nos conduzca, no somos capaces de disfrutar nuestra locura.
Volteamos al cielo y nos preguntamos ¿qué hemos hecho?, o suplicamos que por favor nos dé algo, cuando nosotros, ni por equivocación lo aprovechamos. Sentimos el aire, el frío y buscamos como cobijarnos, sentimos el calor, el sol y deseamos lo contrario. Tenemos amor y no lo valoramos, tenemos salud y nos descuidamos. Tal vez en nuestro suño de vivir olvidamos que es necesaria la superación personal.
El hambre es una sensación pasajera, un hueco que con comida se llena, pero en realidad, el hambre de felicidad, de amor; no la tomamos en cuenta…
Pasamos frente al espejo y ni siquiera miramos al extraño que está ahí dentro, nos desconocemos, nos ignoramos, no nos queremos. Nos saboteamos, nos lastimamos. Queremos que alguien más nos llene, nos quiera y nos acepte.
Estamos dormidos, soñando, cada uno elige su propio sueño, lo estamos viviendo, pero no estamos despiertos; entre neblina, entre la llovizna. No nos vemos, mira tus ojos, ve más allá de lo superficial.
Hablamos pero no expresamos, cuando menos vemos, el día se ha acabado. Y así con el tiempo, nuestra vida se ha terminado…
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