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Quienes tenemos la dicha de ser padres o tener niños cerca de nuestras vidas sabemos de sobra que cada vez parecen haber nacido con alguna clase de adaptación especial para adecuarse a nuestra era de crianza tecnológica. Considero que todos los dispositivos electrónicos que tenemos a la mano en la actualidad pueden ser empleados de una u otra manera con fines didácticos, aprovechando la eterna cualidad de los niños: su infinita curiosidad. Exploremos algunos aspectos de la crianza tecnológica.
Por ejemplo, cuando tu pequeño cuestione por qué se hablan varios idiomas en el mundo, es buen momento para poner un DVD de alguna película con lenguaje extranjero y así explicarles que en otras regiones del planeta la gente se comunica de manera diferente. Para reforzar la idea, bastará entrar a Internet y mostrarles algún sitio con signos asiáticos y otro de nuestra lengua natal, para que observen la diferencia, pues, aún cuando creemos que los niños pequeños no comprenden esa clase de explicaciones, diversos estudios y la experiencia de millones de padres de familia han demostrado que su única limitación parece ser el lenguaje, más no la abstracción de ideas.
Lo mejor, sin duda, será emplear material adecuado a su edad y gustos, pues la crianza tecnológica trajo consigo una infinidad de temas. Digamos que usted tiene en el hogar a un pequeño futbolista, basta visitar su tienda de vídeos local donde encontrará una extensa gama de producciones especializadas de varias compañías con caricaturas, animaciones, personajes reales o de peluche que explican diversos aspectos de esta disciplina, respecto a entrenamiento físico, posiciones de jugadores, historia, así como valores importantes que se desarrollan, tales como la cooperación y el trabajo en equipo.
La televisión aporta también valiosa información a los pequeños, desde luego, aún más en la programación dirigida a los menores. Si usted cuenta con sistema de televisión de paga descubrirá que existen también canales completamente enfocados a la educación de su bebé. Otro consejo: aproveche la televisión cultural de su país. Cuando vea algún programa del tipo “¿cómo se hace?” tendrá sumamente entretenidos a sus niños, estimulará su imaginación y quién sabe, quizá sean los ingenieros, científicos y grandes artistas del futuro.
Los niños son especialistas en imitación. Lo he comprobado con hijos de amigos y parientes. La más reciente ocasión fue cuando le enseñé a una pequeña de dos años a encender la televisión, el reproductor de DVD, cargar un disco y presionar dos veces el botón de play, luego de esperar a que pasen los avisos legales. Con tan sólo demostrar la operación unas cuántas veces, la niña tuvo la habilidad suficiente para presionar los botones. Algunas veces se equivocaba, en vez de sólo encender el reproductor, presionaba varias veces con su dedito y se apagaba el aparato, causándole un terrible llanto, pues no veía el resultado esperado. Pero con la explicación de lo sucedido y un nuevo intento logró poner su película, que por cierto, tuve que ver durante todo un día completo, pues la pequeñita deseaba compartir conmigo su triunfo una y otra y otra vez. La satisfacción de una nueva tarea aprendida para ellos es algo fantástico y para usted como tutor también, se convierten en momentos que los unirán mucho y la confianza de su niño crecerá. Aproveche esta cualidad de la crianza tecnológica.
Tenemos que mencionar un importantísimo producto que nos ha traído la crianza tecnológica: los videojuegos, en consolas independientes, para computadora y los portátiles. Puede tratarse de un arma de dos filos, pues así como existen títulos educativos, la maquinita de diversión puede convertirse en un mal hábito para el bebé. La clave consiste en permitirles jugar tan sólo algunos minutos al día, a manera de premio, por haber hecho algo bien, digamos como haberse terminado la sopa durante la comida o por haberle prestado los juguetes a sus hermanitos. Averigüe un poco en los avances que presenta esta industria, pues desde hace algunos años han aparecido accesorios que, además de entretener, mantienen al niño físicamente activo, sobre todo con juegos de temas deportivos.
Igualmente sucede con los sitios web que ofrecen juegos para los niños un poco mayores, pero aún sujetos al período de educación. Si usted no se encuentra muy familiarizado, existen en el mercado programas capaces de bloquear las páginas que usted decida, ya sea definitivamente, por días u horas. Dependiendo cómo tenga acceso a Internet en casa, si cuenta con un ruteador, probablemente el que adquirió también cuente con dichas funciones, especialmente si es de reciente fabricación, pues los estándares internacionales se dirigen hacia la protección de la calidad de información accesible para los pequeños. La crianza tecnológica avanza para adultos y pequeños.
Cuando llega el momento de fechas especiales tales como la visita de Santa Claus, los Reyes Magos, cumpleaños o alguna otra, aparecen en casa cada vez más frecuentemente juguetes de crianza tecnológica. Hay mascotas que responden al trato que el niño le ofrezca, sistemas de construcción de motores y maquinaria sencilla, así como otros con orientación científica, con microscopio, reactivos y todo lo necesario para realizar experimentos sencillos. Esto hace muy accesible el mundo de la ciencia, tanto teórica como aplicada. Si usted expone continuamente a su niño a esta clase de estímulos, difícilmente sentirá aberración hacia la escuela y las ciencias exactas y muy por el contrario, quizá hasta descubra que cuenta con un potencial genio entre sus familiares.
Por último, la radio y algunos productos de audio han sido un poco menospreciados estos últimos años para el desarrollo infantil y con justa razón. La radio ofrece pocos espacios dirigidos a los niños y mucho menos aún con contenido verdaderamente útil. Al respecto poco podemos hacer, pues detrás de ese medio de comunicación, así como del resto, se encuentran fuertes intereses económicos. Sin embargo, debemos ser creativos y aplicar la crianza tecnológica, que nos permite crear con una simple grabadora un “programa” que podemos ponerle al niño para que conozca cosas de todo, por ejemplo, la forma adecuada de pedir las cosas, poniendo ejemplos de “por favor” y “gracias” o qué tal los sonidos de la ciudad comparados con los del campo, donde mamá y papá pueden ejemplificar el ruido de un motor, el mugido de una vaca, pausar la grabación y luego preguntar “¿quién hace así?”, permitiendo que el bebé responda y festejar su acierto o corregir el error. ¿Divertido, no?
Desde luego, no hay ayuda o método que reemplace el cariño de mamá y/o papá. Como dice el dicho en México: el amor todo lo puede. Y recuerde que aún cuando no haya energía eléctrica, podemos inventar divertidos juegos para enseñarles nuevas palabras, a contar más números, sombras de animales con la luz de una vela, etcétera. Cualquier esfuerzo que usted haga para mejorar la educación de su hijo se verá recompensado, créame.
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