En Otros > camino
Un hombre lloraba
en la mitad del camino
lloraba por su pobreza
lloraba por su destino
El oficio que desempeñaba
no le permitía dar mucho a sus hijos
No tenían casa, no comían bien,
ni siquiera un juguete poseían.
Dejó de creer en el mundo,
desconfiaba de todo las personas.
Nadie sentía su dolor
Nadie escuchaba su corazón.
De pronto apareció un hombre
que se detuvo junto a él
y éste le pregunto:
¿Hermano por qué estás tan afligido?
Lloro por mi vida y la de muchos
que no tienen oportunidades
en esta tierra tan rica.
De tanta riqueza para unos pocos
y de tanta pobreza para demasiados.
Hermano, yo crecí con ese pensamiento
y por cambiar esa situación he luchado
No te preocupes que ya todo lo vivido
es cosa del pasado
Ahora la nación es de todos
y trabajaremos juntos para lograrlo
Tendrás lo que te corresponde
como a todo ser humano
¿Eres Dios que puede dar
lo que por años nos han negado?
Es difícil de creer todo lo que
tu poesía me ha contado.
No soy el Omnipotente
solo soy un ser humano
que quiere convencerte
de que hay alguien que te da la mano
Y así le habló el hombre de la esperanza,
al hombre del camino
quien desde ese mismo instante
tuvo un vuelco en su destino
La llama de la esperanza
inundó su corazón
y tuvo una mejor vida
y una nueva ilusión.
Jenny Orta
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