Sorayita: Son muchísimas las cosas que quisiéramos decirte, pero hoy sabemos que estas palabras son la continuación del amor que te hemos profesado y que siempre tendremos en nuestros corazones, el calor de tu abrazo, tu cariño y tu sonrisa. Hoy, al vivir uno de los momentos más dolorosos de esta vida, sólo nos quedan los recuerdos maravillosos que vivimos contigo, y velar por el futuro de esa hermosa creación tuya como lo es Luisito.

Para todo aquel que tuvo la oportunidad de conocerte, fuiste luz y poesía, fuiste un Ángel que dio lecciones de vida y esperanza sin esperar nada a cambio, por esa razón Dios quiso llevarte a su lado, para darte un lugar entre los ángeles que están en el cielo y cuidan de nosotros día a día.

En este momento no queremos pensar en el vacío que dejas, sólo tenemos en nuestra mente y en nuestro corazón, ese cafecito negro recién colado que pedías todas las mañanas, en la música y la poesía, en esa boquita roja, en esos ojos miel llenos de sueños, nos queda la enseñanza que dejaste de una vida llena de lucha, sacrificios y muchas satisfacciones, porque tu has logrado lo que ninguno de los aquí presente ha podido cumplir en esta tierra, sembrar una semilla, educar a muchos jóvenes que siempre te recordarán, crear una familia y amar a tus semejantes. Tú como hija, hermana, madre, sobrina, amiga, tía, consejera y luz de vida, has llenado nuestros corazones con tu presencia. Esta vida ejemplar de 37 años la aprovechaste al máximo para ser feliz cada día, cada instante sin pensar en el mañana y hacernos felices a todos.

El Árcangel Miguel símbolo de voluntad y defensor de la fe, te acompaña y te promete una nueva vida en esta tierra, sin karmas ni enfermedades, en ese nuevo reencuentro, las fuerzas de la vida volverán a unirnos de nuevo.

Nuestro honor hacia ti, es ese inmenso mar azul, con un dorado sol, y tú en medio de las aguas, feliz, dichosa, porque vas a estar en el lugar que mas quisiste en esta vida; tú y Papá juntos de la mano, velarán por nuestro futuro y nos darán la fuerza para seguir adelante.

Hermanita, eres la estrella fugaz que todos tuvimos la oportunidad de ver pasar, disfrutar de esa luz radiante e inolvidable que ahora brilla en el firmamento para darnos esperanza y saber que entre nosotros no existe el tiempo y la distancia, porque el amor que nos une supera todas las barreras de la existencia. Con muchísimo amor y extrañándote más que nunca, se despiden de ti, tu mamá Berta, tu hijo Luisito, Betania, Manuel, Darling y su familia, tus sobrinas Paola y Valeska, Deborita, tu Madrina María, el canto, la literatura y la poesía que dejas atrás, yo, quien en este momento te habla y todos los que hoy te mandamos un beso inmenso y te decimos hasta pronto.