La noche es mi compañera,

nos dio nueva identidad,

te convirtió a ti en sirena...,

¿y yo...?, (un lobo de mar)

Mis memorias sin quebranto

yacen en una cortina,

su color de marquesina

se proclama de encanto.

Mi fama no es para tanto,

es encierro y más loquera,

no vio el sol mi carretera

ni el vacío de las penas.

Oculto en gaje y faenas

la noche es mi compañera,

Envuelto en mantas del día,

pienso que es mágica noche,

comienza el sueño con porche

y tonos de melodía,

sin rastros de algarabía

veo al ángel de bondad;

él me brinda la verdad

del idilio y alto ser,

y en místico acontecer

nos dio nueva identidad.

Sueño entre rosas y lilas

casarme con tu sonrisa

de amor y sagrada misa.

Veo convertir las alas

de Cupido en favilas

que tu pierna ordena

igual que a mi cruel condena;

dos columnas de lindura

el ángel funde en cintura,

te convirtió a ti en sirena.

Desperté del lindo sueño

y siento en mí un respiro,

en el somier doy el gran giro

que me transformó el ceño;

leal espíritu costeño...,

sin verlo corro al azar,

me dirijo hacia alta mar

y encuentro a una morena,

dice ella: “¡soy la sirena!

¿y yo...? (un lobo de mar)

Poesía: salto de rana,

friso de aire contumaz.