Aquí, son las 28 horas...Quizás y tal vez...debas preparar un café antes de leer a continuación...será que ya lo has bebido, podría ser que estabas a punto de hacerlo.

Estoy mientras la taza de canela y café se ha enfriado, y no se termina. El cigarrillo ha caído sobre el sillón, en el encendido de a penas poder hacer algo porque sólo observo...inmovilizado por el terror. Lloro una gota...Y pronuncio en pensamiento que sé que hay alguién observándome desde las escaleras..."siempre lo ha sabido" -tiemblo-, y de pensarlo -escribo-, se me hiela la sangre. Después, el miedo me hala con su hilo invisible, y cierro los ojos, trato de no pensar. (Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

Luego viene la falta de armonía y lo olvido todo a razón de la enfermedad. No diré qué es mejor o qué es peor...Luego aparecen estos escritos; la correspondencia epistolar que va de la falacia a la realidad:

Conocí a Gaetana He en un "salón de lectura", mientras leía el café...Le observaba casi todos los días tras los estantes de libros que separaban su mundo del mío, por entre la filosofía y las ciencias ocultas. Su esoterismo me tenía loco. He de reconocerlo. Lo suficiente como para observarle durante días. Le rondé como acostumbro; hay ventajas que dá el procedimiento científico que sumado a la percepción del séptimo sentido nos abren a la luz mundos nunca imaginados. (Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

"Es el estropicio del silencio" -dije-, mientras me acercaba a pasos agigantados; más de un metro entre su espacio y el mío no podían ser otra cosa que una consecuencia más de la separación de los continentes hacia miles de años...mucho antes de los movimientos migratorios de las almas primeras y la expansión de las lenguas; diacronía -pronunciaba-, más que movimientos telúricos.(Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

-Quédate ahí!, -le ordené- !Así eres vos, así eres tú, estacionaria y sin movimiento, ahora mientras te miro y me observas!

[Tarde y pronto era cuando paseaba sus dedos por las líneas de mis manos].

-No tienes línea de la vida! ¿Qué clase de persona sos vos, que el único surco que hay en tu mano es contrario a todo lo leído sobre los destinos prefijados?

Me embarqué por las vías en ese viaje de ida y vuelat, y que sólo duró un par de meses; las cosas imaginadas con premeditación son parte de lo que sueño también. Sueño a la vez que medito parte de lo previamente imaginado.(Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

-Por cierto: ¿Tú sueñas también?

-Tan bien sueño que...por eso es que estás aquí..."Prolongado y resaltante como la línea de la mente" -replicó-.

-Leí su poema amarrado a un globo de gas helio, o lo que fue de éste...llegó hasta a mí [y digo llegó hasta a mí, por que así fue que sucedió -le dije-].

Era un día de plenilunio otoñal. Trasladé mi cama a los sembradíos de alfalfa que hay tras de la casa. Quería por entonces dormir desnudo al alma...o al alba? ¿Qué más da? La erección de la emoción tan sólo por y para sentir que aún seguía vivo; que la sangre, aún cuando se me desborda, corre lento por mis venas. Basta que recorra las arterias de mi corazón para saber en que radica ese "qué más da"...inmerso en la aeromancia.(Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

A final de las cuentas, la vida siempre pasa factura...y esto, in extremis, es sólo parte de una historia que se lee y a la par se escribe; casi como compaginar un reloj de treinta horas con uno de veinticuatro. Será así hasta quedar muerto por la propia historia de quien escribe.(Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

Mientras leo. Soy yo el chico que se ha dejado crecer el cabello en señal de deuda adquirida con la edad adulta. Entonces, me alacio el cabello con los dedos índice y medio por provocar el sueño. ¿Ya te conté que puedo leer en la oscuridad? Al final de la frase soy yo el que piensa que más bien es que "puedo leer entre la oscuridad"...(Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

Ahora, recuerdo y no...cada página. Cada letra y cada palabra leída en quiromancia resonaban como un miedo ante tal hecho...

En ese poema, era ella o "el chico que se ha dejado crecer el cabello"? Difícil decidir cuando entre dos hay uno que ama más. Luego he pensado -con premeditación- que esa emoción trasmutada a fuerza en sentimiento, sólo me provoca ratitos de placer. Como la droga, cuando recién entra al cuerpo. Al paso de los años, uno se hace inmune a ese vaivén y lo único que queda es la pasión. Lo que deviene a ésta me provoca ofuscación tal. Me provoca deshacerme de su autor y de quien me lo provoca...-justificable-. Todo sea en pos de conservar la consciencia y la voluntad.(Recopilación de Cuentos, Maximiliano Durán)

Le asesiné esa noche en la habitación del motel al que huímos. Debo decir que casi le secuestré con mis palabras y su melodía. Eso fue fácil: casi como decir "te amo" al atardecer.

Ya no sé si fue el poema susurrado al oído, ó que me dibujó el amor mientras gozaba atado a la cama con pedazos de papel. Quizá fue que me recordó a una mujer que un día quiso volar por su hijo, cuándo los movimientos geológicos...Creo que rondaba un sueño por entonces.

Tal vez fue que quería esas palabras sólo para mí. Finalizar de leer o escuchar [a veces pienso que es lo mismo] ese poema significaba poder continuar. Sentía que de no acabar de leerlo, mi vida ya no sería igual. Que de no hacerlo: despertaría tarde para entonces, y que de hacerlo seria en sueños, inmerso en lo oscuro y lo profundo. Como cuando las cavernas...y yo: tapiado por una noche estrellada del paleolítico; bajo el silencio estremecedor posterior al caldo amniótico. Con ese mutismo que es miedo y terro a la par.

Le dejé ahí. Le asfixié con un beso en complicidad con esa mano que es dura y seca, áspera...justo cuando dormía después de ese jaleo entre canela y miel. En el orgasmo repetido que parece desdoblar el alma en maremoto.

Sangre blanca empapaba la mano siniestra exenta de "línea de vida". Eran lágrimas de Gaetana que habían brotado mientras la misma mano presionaba su nariz hata el ahogo. Mientras se preparaba y sumergía en un mar de luz.

-No temas -le decía-. Yo, ya he estado ahí. Quizá es que quiero esa palabras sólo para mí!

Cerré la puerta y me miraba, entendía entonces que fenecía en versos para renacer en oraciones. Podría decir que me amó hasta la última mirada. En cambio, yo le amé y le dejé de amar en la primera.

Hurté ese poema para convertirlo en prosa. Y lo contado es el peor de los crímenes que pude haber cometido hasta ahora. Robarme un poema.

Tras la puerta, he destrozado el poema. Mutilado letra por letra a conformar esa horrible masa que es miasma y es dolor en el laberinto de una profecía atada a un globo de gas.

Hace unos días le he dejado partir, haciéndole a la mar. Dentro de una botella. A unos cuantos kilómetros de aquí...

Ahora está observándome tras la ventana del patio trasero, y el ruido de su voz a penas es un soplo que se funde con el viento en un mismo canal. La interferencia recorre mi espina dorsal mientras trato de moverme y no puedo. Y trato de gritar. Y sé que ó lloro o grito...y no tiene caso porque estoy solo. Decido quedarme quieto, esperando a que pase el frío.

Mientras leo el final:

- "Le maté por amor, por un poema...dígamos que por una especie de amor filial; para que no sufrieses. Primero en un cuento...y por último en la realidad. Además, ¿Para que éstamos los amigos? Ya tienes un cuento más para el periódico, un escrito más por publicar. No lo olvides: Tú en mí, y yo en tí. Como un adlátere...Nos vemos en el espejo.