¿Por qué consumir grasas en la alimentación? ¿Son necesarias para el organismo? ¿Todo lo que elegimos para alimentarnos debe tener la advertencia “Libre de grasa y colesterol”?

Es importante saber que las grasas son una valiosa fuente de energía, ya que cada gramo aporta 9 calorías. Dan sabor y textura a las comidas. Aportan nutrientes especiales como los ácidos grasos que intervienen en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Permiten la absorción de vitaminas liposolubles tales como la A, D, E y K. En nuestro cuerpo el tejido graso protege órganos y articulaciones y ayuda en la regulación de la temperatura corporal.

Entonces debemos consumir grasas en forma muy medida y controlada, teniendo en cuenta que sean grasas insaturadas, incorporando las que contienen Omega 3, ya que reducen la formación de coágulos, mejoran la circulación, descienden el colesterol total y aumentan el colesterol “bueno”.

¿Por qué consumir menos grasas? Porque aumentan el nivel de colesterol en sangre, elevan el riesgo de hipertensión y enfermedad cardiovascular e incluso, las saturadas (de origen animal) están asociadas a algunos tipos de cáncer.

Si uno padece obesidad o simplemente tiene sobrepeso, debe saber que disminuyendo las grasas en la alimentación bajarán radicalmente las calorías que se ingieren, lo que redundará en una visible reducción del peso. Para lo cual conviene estar atento a:

- Aderezar las ensaladas con una cuchara de té de aceite, prefiriendo el de oliva.

- Incorporar a sus sándwiches mayonesa diet y si se desea, agregar lechuga o tomate y fiambres magros en lugar de embutidos.

- Reemplazar la manteca por queso blanco o ricota descremada, y recordar que los quesos más duros son los más grasosos.

- Disminuir el consumo de alcohol ya que por mecanismos aún no muy aclarados, produce un aumento del colesterol y los triglicéridos. Además son calorías vacías, sin nutrientes, que no permiten una buena bajada de peso.

- Aumentar el consumo de fibras (hidratos de carbono que el organismo no digiere o digiere parcialmente) y por lo tanto sumar a la dieta frutas, verduras, legumbres, en todas sus variedades, y tener en cuenta, especialmente el salvado de avena (que actúa sobre las grasas circulantes en la sangre) y la soja, en cuyos granos está presente la lecitina que por mecanismos inciertos inhibe la absorción del colesterol.