En Salud y medicina > caída del cabello
Una persona pierde alrededor de 100 pelos al día. Pero normalmente el cuerpo los reemplaza en algunos meses. Sin embargo, llega un momento en que esa sustitución cesa, especialmente en el caso del hombre. Los folículos pilosos dejan de trabajar en forma definitiva; el peso se vuelve más escaso y al final aparece una calva en la coronilla denominada corona, ocurre lo mismo en la zona de la frente y la sien. Es muy raro que la calvicie se total, siendo más frecuente encontrar hombres con una tira de pelo que cubra la nuca hasta las sienes. En el caso de la mujer la caida del cabello se produce en forma más pareja, distribuída casi uniformemente en toda la cabeza.
En cabeza existen unos 100.000 folículos pilosos, con su respectivo pelo y de a una a dos glándulas sebáceas por folículo. Estas glándulas producen una segregación aceitosa que cubre el pelo con una fina capa protectora. Esa capa aceitosa le confiere a nuestro cabello el brillo, si bien esto representa sólo un efecto óptico secundario, puesto que su función principal es proteger el pelo para garantizar un efecto aislante a la humedad.
Esta protección sebácea tenía vital importancia para nuestros antepasados, que, viviendo a la intemperie, necesitaban mantener su pelo como defensa contra el frío.
Esas glándulas sebáceas no funcionan en todas las personas de la misma manera. Su productividad depende de factores genéticos y puede ser muy alta, lo que provoca un pelo con gratitud constante, o deficiente, haciendo que tengamos el cabello reseco.
No obstante se puede estimular la actividad de las glándulas sebáceas con métodos externos como el calor o el consumo de algunas sustancias químicas. Si estos estímulos son constantes la producción de grasa se ajusta al nivel deseado, e incluso la glándula puede aumentar en tamaño.
Quien posee un pelo graso suele lavarlo con más frecuencia, esto sin embargo, únicamente agrava el problema, sobre todo si se lava con agua muy caliente, pues, como se explicó antes, el calor estimula la producción de la glándula. La consecuencia de la exagerada producción de grasa se llama seborrea, que debe ser tratada por un dermatólogo.
En tiempos pasados, se le aconsejaba a las mujeres cepillar el cabello al menos 100 veces al día para otorgarle brillo y vigorosidad. Hoy en día sabemos que el excesivo cepillado lo resquebraja, lo que favorece la caida del cabello. En caso de cepillarse hay que hacerlo con un cepillo de cerdas blandas a fin de producir la menor cantidad de daño posible.
La estructura visible del pelo prácticamente no se puede alterar, ya que se compone casi exclusivamente de material córneo, es decir, de materia muerta, como las uñas. En la mayoría de los casos aplicar productos tiene como resultado el recubrimiento del pelo con una capa de laca que sirve para que en su superficie, escamosa y áspera, tenga momentáneamente más brillo y sus características simulen un cabello elástico y voluminoso, pero no lograrán un buen resultado si lo que se busca es detener la caida del cabello. La estructura del pelo que se inserta en el cuero cabelludo es la parte viva del mismo, por lo que los tratamientos que se hagan sobre el mismo, lograrán mejorar la calidad de cabello que se produce, evitando así la pérdida del mismo. Los masajes capilares con diferentes productos suelen ser una muy buena solución, de todos modos es el dermatólogo quien debe diagnosticar cada caso y proponer un tratamiento.
No es raro que a partir de los 20 años de edad una parte de los folículos trabaje de forma limitada; la causa de esto son las transformaciones hormonales, una manifestación que parece estar más extendidas en los países industrializados de occidente. Alrededor de un 70% de los hombres se quedan calvos al llegar a los 50 años, y se ve que la caida del cabello se manifiesta cada vez más en hombres jóvenes.
En lugar de producir un pelo sano y fuerte que en el caso normal tiene cerca de 0,1 mm. los folículos producen pelillos débiles, que con el avance de la edad pueden llegar a tener solo 0,0002 mm. de diámetro. Entonces la zona afectada se cubre de vello muy fino, llamado comúnmente pelusa. Si este mal funcionamiento continúa los folículos pilosos cesan su función definitivamente.
Existen centenares de explicaciones para la caida del cabello: demasiado sexo, o muy poco, exceso de sol, falta de un correcto aseo, uso continuado de gorros, herencia, caspa. Sin embargo, hoy en día es mundialmente aceptado que los folículos pilosos mueren por cuestiones hormonales o genéticas. En la mayoría de los casos la tendencia a la calvicie se hereda, especialmente en hombres. Si el padre o el abuelo lucieron una calva total o del 50%, hay grandes probabilidades de que ésta la hereden el hijo o el nieto. Es decir que la herencia va hasta dos generaciones.
La hormona que se supone responsable de la caida del cabello es una sexual masculina, el andrógeno. Un nivel demasiado elevado de andrógenos puede detener fácilmente el crecimiento del centro activo de la raíz del cabello, con que dejan de formarse nuevas células pilosas. Como en las mujeres el nivel de andrógenos es más reducido, hay pocas mujeres, sólo un 8%, con riesgo de sufrir una caida intensa del cabello o sufrir calvicie en una determinada zona.
Hay otras teorías que apoyan la de las hormonas. Durante el embarazo se reduce intensamente el crecimiento del cabello en la mujer, esto se debe al desbalance hormonal que se enfrenta en esa etapa. El filósofo Aristóteles realizó la siguiente observación: “Ningún joven sin cabello, ninguna mujer, ningún eunuco”. De hecho, los niños cantantes que eran castrados durante los siglos XVII y XVIII con el fin de que no cambiaran la voz, solían conservar su cabello toda la vida.
También se responsabiliza de la calvicie al mal funcionamiento de otras glándulas, como la tiroides. Los medicamentos contra el hipertiroidismo suelen ser nombrados entre los desencadenantes de la caida del cabello. Una enfermedad del cuero cabelludo es la alopecia nerviosa, donde, por factores de estrés se pierde cabello en una zona concentrada.
Quienes no quieren resignarse a que su adorno natural de la cabeza disminuya cada vez más, se aferran a la porción de pelo que le queda mediante tratamientos químicos o se realizan implantes en el cuero cabelludo para aumentar el volúmen. El procedimiento de implante es algo doloroso, pero prácticamente exento de riesgos, y el cabello nuevo, por lo general, resulta duradero siempre que sea apoyado con terapias químicas para estimular al folículo.
Los masajes regulares del cuero cabelludo estimulan la irrigación y la secreción de las glándulas sebáceas que se desembocan en el folículo. Aún no se conoce el mejor remedio para detener definitivamente la caida del cabello, pero si muchos remedios que pueden frenarla e incluso en algunos casos, recuperar algo del cabello perdido.
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