En Salud y medicina > desnutrición
Para substituir las sustancias estructurales y energéticas que se pierden en el curso de los procesos vitales hay que añadir a la alimentación factores nutritivos esenciales y muy determinados en volumen suficiente. Si el organismo no recibe en absoluto estas sustancias se presenta entonces la inanición y la muerte por sed; si sólo recibe alimento parcialmente o en cantidad insuficiente, aparece entonces la desnutrición y las enfermedades carenciales.
Se llama caquexia a la afección caracterizada por una gran disminución de peso, y que va acompañada de una pérdida intensa de fuerzas. La temperatura del organismo es inferior, la termorregulación se encuentra alterada en las influencias refrigerantes y el metabolismo basal, disminuido. Esto último tiene su expresión en la atrofia de la glándula tiroides, que puede diagnosticarse después de la muerte. Existen enfermedades de tipo caquectizantes, dentro de las cuales el cáncer es la más común, seguida de patologías degenerativas del hígado y el tracto digestivo.
La muerte por hambre no se presenta en el hombre y en los animales en el mismo plazo. Además puede variar si los individuos se encuentran desde hace tiempo en descanso total o si están todavía en movimiento. Perros fuertes pueden superar el mes de vida, al igual que los caballos y los gatos, quienes podrían vivir hasta cuatro semanas con reposo total. Si puede ingerirse agua durante un estado de hambre, la muerte tarda aún más tiempo en sobrevenir, ya que el agua ingerida puede mantener estable la presión sanguínea durante algún tiempo, así como limpiar de los residuos del metabolismo que son nocivos en abundancia.
La sed puede soportarse mucho menos tiempo que el hambre, ya que todos los procesos vitales del organismo animal y humano están unidos a la existencia del agua, que representa las tres cuartas partes del cuerpo. Además, una ingestión insuficiente de agua origina trastornos del estado general e inapetencia, con la consiguiente disminución de los procesos vitales que indefectiblemente lleva a la muerte.
La insuficiencia continua de líquido produce hemoconcentración. Una pérdida del 10 % de agua corporal es crítica, mientras que aproximadamente el 40 % de pérdida de peso por hambre puede aún soportarse.
Causas de desnutrición: Además de los motivos lógicos de una alimentación insuficiente cualitativa o cuantitativamente, pueden ser también causas de desnutrición una enfermedad carencial, una digestión o absorción insuficientes en enfermedades del conducto gastrointestinal y de sus glándulas anexas. Principalmente este es el caso de alguna de las enfermedades infecciosas, crónicas e inflamatorias del intestino, por ejemplo la Paratuberculosis de los rumiantes, análoga a la Enfermedad de Crown en los seres humanos y en diferentes afecciones causadas por parásitos. Estos últimos son más frecuentes en los animales, pero en el hombre ocurre en niños (donde la más común es la equinococosis), en ancianos y en poblaciones de bajos recursos que habitan regiones geográficas especiales como las del África.
Se presentan trastornos crónicos en la absorción como secuela de una inflamación aguda del intestino delgado con atrofia de las vellosidades. Se produce también con frecuencia una caquexia en las llamadas enfermedades consuntivas, crónicamente inflamatorias de los órganos internos.
La intoxicación por descomposición de tejidos y productos de procesos inflamatorios posee una gran importancia. Esta clase de procesos actúan como "caídas de albúmina" mediante una rápida construcción y desintegración del material tisular y absorben del organismo materias estructurales albuminoideas vitales.
Desarrollo de la enfermedad. En la primera fase de estado de hambre el organismo cubre el déficit alimenticio con sus reservas de glucógeno del hígado, de la musculatura esquelética y del músculo cardíaco. Una vez agotados los depósitos de grasa, el organismo hace uso entonces de sus reservas de albúmina, existentes especialmente en el hígado y en la musculatura del esqueleto. Se presenta entonces una hipoalbuminemia. Se comprende así que la enfermedad del hambre pueda favorecer el desencadenamiento y el progreso de enfermedades infecciosas (donde la Tuberculosis es la consecuencia más habitual, principalmente en portadores del virus del SIDA).
Aspecto macroscópico: el estado de hambre produce una atrofia paulatina de la masa del organismo, la cual aparece en los diversos tejidos en distintos grados. Primeramente se atrofia el tejido adiposo, luego el hígado, el bazo, la musculatura, la piel, los riñones, el pulmón y el corazón. El encéfalo es el que mantiene su peso durante más tiempo.
Anatomopatológicamente existe un adelgazamiento pronunciado con disminución del tamaño de los órganos, anemia, líquido seroso en cavidades del organismo, atrofia serosa del tejido adiposo subepicárdico y de la médula ósea. Las hemorragias intersticiales y la adiposis hepática se consideran como síntomas de autointoxicación. La atrofia de las partes blandas hace que sobresalgan en forma dura los contornos del esqueleto. En niños se produce el denominado “Rosario raquítico”, que corresponde a las uniones costocondrales del tórax que sobresalen a raíz de la atrofia de la piel y tejido subcutáneo.
Significación y resultados: La muerte por hambre tiene lugar después de una gran debilidad muscular con decaimiento completo y pérdida profunda del conocimiento. Como causa inmediata de muerte, deben tomarse en consideración, junto a una autointoxicación, las alteraciones del metabolismo de los órganos, causada por insuficiencia de substratos y, sobre todo, una hipoglucemia terminal grave, que conduce a un fallo de los centros vitales, especialmente del centro respiratorio.
Posee una significación especial en los animales la desnutrición crónica en épocas de escasez en la que el suministro de alimentos no se encuentra interrumpido por completo, pero sí es constantemente insuficiente. Esto ocurre con mucha frecuencia en épocas de sequía o de inundaciones, cuando los animales no encuentran el alimento en los campos y comienzan a perder peso.
En los seres humanos merecen especial importancia las enfermedades psicológicas como la bulimia y la anorexia, donde todos estos procesos ocurren debido a que es el individuo quien se resiste a alimentarse como corresponde. Una vez avanzado el proceso, es fundamental para la curación recibir una dieta gradual y balanceada, supervisada en todo momento por un profesional, debido a que el organismo debe volver a acostumbrarse a digerir y hacer uso de los nutrientes del mismo modo en que lo hacía antes de instalarse la enfermedad. Lamentablemente, los disturbios en la alimentación como los mencionados anteriormente, como así también el extremo de la obesidad, constituyen enfermedades muy frecuentes en la actualidad, que deben tomarse como tales y recibir un tratamiento adecuado y precoz.
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