En Salud y medicina > dieta
Hola amigos!
Seguramente les parecerá raro que en esta ocasión el artículo lleve un título que tenga que ver con amor siendo que la mayoría de mis artículos y reportajes hablan acerca de la salud y nutrición y esta es la sección de salud, no de sociedad, sin embargo todo va de la mano. En esta ocasión haré una pequeña combinación entre ambos para darnos cuenta de que el amor abarca mucho más que sólo un sentimiento de felicidad y bienestar en nuestros corazones… también en nuestro cuerpo… aunque no lo crean.
¿Qué hace una jovencita cuando busca atraer pareja? Fácil: comienza por ponerse a dieta para atraer al chico más guapo que en su vida haya visto. ¿Y cuando no lo tiene y se deprime? También muy fácil: come y come y comienza a engordar, lo que quizá hace un círculo vicioso, pues cuando se decide a salir de tal depresión y a buscar novio comienza su calvario al ponerse a dieta.
Las jovencitas enamoradas hacen todo lo posible por atraer a la pareja deseada y entre las tantas cosas que hacen es el ponerse en forma haciendo dieas milagrosas y sin lógica pero nunca cuidando su alimentación, ya que prefieren las salidas rápidas y sencillas como lo son las dietas “milagrosas” como la famosísima dieta de la manzana, que sin lugar a dudas se ha convertido en una de las favoritas de las adolescentes y jóvenes por la canidad de kilos que promete eliminar en menos de 1 semana. Son dietas que encuentran en revistas y en Internet que prometen bajar hasta cinco kilos en una semana o menos sin tener en cuenta que esto trae a la larga descompensaciones en su cuerpo, siendo el metabolismo el más afectado. Además pocas saben que lo que provocan no es pérdida de grasa sino de masa muscular y líquidos, por lo que cuando empiecen a comer subirán aquel peso que les costó horrores bajar en una semana o quizá menos, y todo por lograr ser aceptadas por aquel chico que a fin de cuentas terminó quedándose con otra.
Conozco un caso que tiene mucho que ver con esto. Su nombre es Isabella* y era una chica depresiva y gorda que no dejaba de comer por ansiedad cada que estaba sola en casa o aburrida o deprimida y su único refugio, aquello que la hacía sentir mejor eran los carbohidratos, sobretodo las galletas y lo que tuviera azpucar refinada, la más deliciosa e hipercalórica de todas y todo lo hacía porque se sentía la más gorda y fea del mundo. De buenas a primeras se dio cuenta de su realidad al mirarse en un espejo y decidió ponerse a dieta porque quería verse verdaderamente bonita y tener un novio, pues anhelaba sentirse amada por un chico y amar con la misma intensidad. Probó de todo, comenzando por dietas relámpago de Internet y revistas, ejercicio e incluso acupuntura. Su organismo comenzó a hacerse flojo, su metabolismo ya no respondía como al principio por lo que le costaba ya adelgazar, así que cuando Isabella veía la báscula subir, se traumaba y dejaba de comer, castigándose y haciendo más ejercicio de lo normal, comenzando así a tener problemas de anorexia y bulimia nerviosa. Tiempo después conoció a un chico del que se enamoró y se hizo novia, sin embargo se sentía gorda y se quería ver linda para él aún sabiendo que su chico la quería y aceptaba tal cual era, pues jamás le hizo un comentario de su apariencia física pero a Isabella le dio pánico el subir de peso y llegar a perderlo así que aumentó su grado de anorexia y bulimia a pesar de que su chico le decía que estaba bien así. Isabella no hizo caso y sucedió que su chico se fue de intercambio un semestre. Ella le hizo la promesa de estar más delgada para cuando él regresara y hasta la fecha así lo ha hecho: ha bajado 10 kilos y una talla pero a costa de su salud, ya que muchas veces ha llegado a sentirse mal. Sin embargo hace poco le cayó el “veinte” verdaderamente al verse las costillas en el espejo y decidió seguir haciendo dieta sólo tres semanas más y terminar por fin este círculo vicioso que tanto trabajo le ha costado.
Ahora Isabella toma terapias con una psicóloga y una nutrióloga cada semana tratando de aceptar su cuerpo y 4 meses después terminó su relación. Bien pudo haberse dejado caer de nuevo pero aprendió que con su cuerpo no se juega y que hay cosas más importantes que sólo estar bien para los demás cuando lo principal es comenzar por estar bien con uno mismo.
¿Pero y todo este choro para qué? Pues fácil: para demostrar que el amor y los trastornos alimenticios van ligados al 100% en la mayoría de los casos, pero así como puede ser dañino también puede ser benéfico: es la fuerza del amor el impulso que quizá una jovencita con sobrepeso necesitaba para darse cuenta de que su salud está en peligro y quiera hacer algo por remediarlo pero con métodos saludables como ir con un nutriólogo, hacer ejercicio y alimentarse bien… y es así realmente como hay que cuidarse: saludablemente para no dañar nuestra salud porque este es el único cuerpo que tenemos y para toda la vida; no se puede cambiar por uno nuevo por eso debemos atenderlo como él se merece porque de por sí hace mucho por nosotros. Somos la máquina más perfecta de este mundo y como tal necesitamos atendernos para funcionar correctamente.
Un consejo final: chicas: el amor todo lo puede, pero el amor no implica excesos. Cuídense por favor y si se deciden a bajar de peso háganlo como Dios manda y no las revistas. Es nuestro ideal y sueño estar delgadas para que el chico nos quiera, sin embargo no es absolutamente necesario, el amor no depende tanto de si estás gorda o flaca, pues el amor te acepta tal y como eres; pero so sí, no por eso descuides tu cuerpo, échale ganas a los dos y verás cómo tu vida cambia en un do por tres.
Suerte y ¡QUE VIVA EL AMOR! y por supuesto ¡LA SALUD!
*El nombre de Isabella ha sido cambiado para proteger su vida privada.
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