En Salud y medicina > medicina alternativa
Cada uno de nosotros somos seres únicos e irrepetibles. Esta verdad esencial pareciera en la sociedad del consumo en la cual vivimos, algo imposible de creer. Todos podemos vestirnos iguales y camuflarnos bajo cirugías estéticas con iguales narices, iguales “colas”, iguales pensamientos, etc.
Sin embargo es esa singularidad características de cada persona, la que permanentemente necesita expresarse y comunicarse para relacionarse con los demás. Es justamente en la expresión donde cada ser humano es único y es su lenguaje con los símbolos que elige para comunicarse, lo que lo diferencia de los otros.
En esa búsqueda de expresión personal, utilizamos distintos recursos, como pueden ser la expresión oral, escrita, el cuerpo, el dibujo, la música, la danza, y así podría nombrar todas las expresiones artísticas. Arte y terapia es una relación cada vez más frecuente en el campo de la medicina alternativa. Las artes creativas se emplean por el propio poder transformador de las mismas, capaces de generar salud en quien las incorpora como una práctica habitual en su vida.
Cada uno de nosotros percibe e interpreta la realidad de una forma única y sólo el arte nos brinda las posibilidades de expresar todo lo que sentimos. El teatro, los títeres, la expresión corporal o plástica nos ayudan en distintos momentos de nuestro desarrollo evolutivo a desplegar nuestra capacidad creadora, nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos, de tener una mirada diferente, de ser originales.
El arte nos permite captar la belleza que existe en la naturaleza y en cada uno de nosotros, por eso el arte promueve las diferencias, generando en cada uno de nosotros sentimientos de confianza y seguridad personal, al crear una imagen positiva de nosotros mismos.
Además de estos beneficios en nuestra autoestima, el arte tiene valor como medicina alternativa ya que permite alcanzar el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu, entre el goce estético y la materialidad del placer. Construye un yo fuerte y equilibrado permitiendo el desarrollo integral de la personalidad ya que nos permite conocer, y tomar conciencia de nuestras emociones y de esta forma mejorar nuestra calidad de vida interna y externa.
El cuerpo, tan expuesto en esta sociedad de la perplejidad, pocas veces es conocido desde su dimensión poética, es decir profundizando las posibilidades creativas y expresivas de todos nuestros sentidos. El arte como medicina alternativa, también viene en nuestra ayuda en este sentido, ya que nos recuerda que como seres humanos somos una unidad de cuerpo y alma y que esta unidad es indivisible. Cada vez que nos comunicamos expresamos todo lo que somos. Al disponernos a aprender algo, no podemos dejar de lado nuestras emociones, nuestra imaginación, nuestro cuerpo…no somos sólo intelecto.
Necesitamos descubrir día a día el increíble potencial que podemos desarrollar al crear. Todos somos artistas y nuestro potencial creativo puede ayudarnos a nosotros mismos y a los que comparten nuestro entorno a ser mejores.
El arte y la creatividad van de la mano. Cuando podemos crear, crecemos interiormente. Cuando nos formamos en alguna expresión artística, estamos construyendo nuestra interioridad y por lo tanto nos permitimos evolucionar interiormente.
La mirada del artista siempre es diferente y allí radica su original método. En el intercambio interdisciplinario la riqueza del profesional del arte, permite intervenciones capaces de romper fronteras disciplinarias. El arte tiene una capacidad transformadora en sí misma que permite generar estrategias de comunicación interdisciplinarias más fácilmente que otros campos del saber.
El arte es en sí mismo una actividad de comunicación, interactiva, que facilita la exploración, definición y emisión de mensajes en distintos entornos, con distintos formatos, canales y medios. El arte es la medicina alternativa capaz de crear puentes de comunicación entre realidades impensables.
En cualquier campo en que nos desempeñemos, al enriquecer nuestro mundo imaginario con el arte obtenemos herramientas creativas de acción. El alma es el principio de vida, decían los griegos. El ánima que es liberada e impulsada por el arte para vivir en plenitud. Seamos conscientes o no de esto, sólo con la imaginación podremos desarrollar todas nuestras posibilidades.
Empezamos diciendo que como seres únicos e irrepetibles, necesitamos una actividad específicamente humana que nos ayude a expresarnos. El arte es esa actividad que contribuye a una mayor humanización de la persona. Frente a un mundo que nos impulsa a la sobrevaloración del instante presente, el arte nos permite escapar de esa transitoriedad para buscar lo permanente, el espacio de lo eterno, el espacio de lo sagrado. Y en ello radica su carácter de medicina alternativa, de medicina holística, integradora, humana.
El arte nos recuerda que no somos objetos. En la sociedad capitalista donde todo se compra y se vende, nuestra interioridad sólo puede recuperarse en su expresión única y secreta, en las creaciones personales. El arte nos recuerda nuestra fragilidad de seres humanos. Nos recuerda, al decir de Elsa Bornemann, que “no somos irrompibles”, porque el arte crea un espacio, que no tiene una utilidad. El arte vale en sí mismo y no para obtener otra cosa. Crea un espacio en el que las personas pueden encontrarse porque lo importante en ese momento, es esa vivencia de mirarse, tocarse, sentirse, escucharse el uno al otro. Es la magia de ese momento capaz de transportarnos a otros mundos posibles, mundos en los cuales la paz es posible.
El arte (del antiguo griego “artao”) significa unir partes, por eso nos ofrece puentes que cruzar, nos muestra orillas a las que arrimarnos, nos ofrece la posibilidad de unir lo separado ya sea en el tiempo o en el espacio. El arte nos recuerda a los juegos de los niños, juegos en los cuales todo es posible, el mendigo puede ser rey, una calabaza una carroza, un zapatito de cristal la posibilidad de ser reconocidos en la esencia de nuestro ser. El arte, medicina alternativa, que cede espacio al juego que nos habilita para recuperar al niño interior.
El arte es el lenguaje universal que no reconoce fronteras y que todo ser humano entiende desde lo profundo de su ser. Porque todos somos seres humanos y porque cada uno es único e irrepetible, el arte es la puerta al alma, que nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y sanarnos desde el interior y desde ese camino de lo interno, salir al encuentro del otro, en una mayor comprensión mutua.
El arte trae consigo experiencias de trascendencia ya que toda creación es capaz de trascender límites de ser, de tiempo, de espacio e identidades. El arte es la experiencia transformadora de la persona, que conlleva muerte y renacimiento, descubrimiento e incesante expansión.
Por eso, el arte trae consigo la alegría. La alegría de sentirse vivo, la alegría de estar animado, la alegría que es impulso para vencer los obstáculos. Por ello el arte es sanador, es medicina alternativa para el mundo de hoy, porque tiene la capacidad de reparar nuestras heridas, restaurar nuestros afectos y nutrir nuestra vida de sentido.
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