Etapa inicial de la Nefrología en Venezuela

Los pioneros en estos estudios a nivel mundial son los doctores Jhon Merrill de Boston y Jean Hamburgo (París). Pero aquellos que dedicaron su vida a fomentar el estudio de esta especialidad en el país fueron el Dr. Alberto Guinand Baldó, médico egresado de la Universidad Central de Venezuela, en 1956 inició sus prácticas en el Peter Bent Brigham Hospital como asistente del Dr, Merril en el laboratorio Cardio-renal, pudiendo estudiar la patología renal conocida hasta entonces: síndrome nefrótico, glomérulo nefritis, pielonefritis, insuficiencia renal aguda y crónica, así como los diferentes métodos diagnósticos y tratamientos curativos. En su retorno a Venezuela, y para ofrecer atención a las personas con enfermedades renales, el Dr. Baldó funda la primera unidad de diálisis en el hospital clínico universitario en el sexto piso, comenzando a dializar pacientes con insuficiencia renal aguda; con un riñón artificial tipo Nolffcoll, donado por el Dr. Pedro Blanco Gásperi. El Dr. Guinand con ayuda del urólogo Alfredo Nauffman, y conjuntamente con el departamento de Rayos X comenzaron a realizar los primeros radiorrenogramas y posteriormente gammagramas renales.

Paralelo a las actividades desarrolladas en Caracas, los doctores Bernardo Rodríguez y Dídimo Rubio realizaban sus actividades en el Hospital Universitario de Maracaibo, avanzando a pasos agigantados y procediendo a realizar el primer trasplante renal en 1967. En mayo de 1968 se realiza el segundo trasplante en el Hospital Universitario de Caracas. Mientras tanto, el Dr. Gastón Vargas, funda en el Hospital Vargas de Caracas, el servicio de hemodiálisis y trasplante renal así como la consulta externa de nefrología.

Este auge de la nefrología alcanza hospitales como el Miguel Pérez Carreño y el J. M de los Ríos donde se inicia la formación de profesionales en el área de la Nefrología pediátrica. Posteriormente se incorpora el Hospital Militar de Caracas bajo la jefatura del Dr. Agostini. Al mismo tiempo el Dr. Hugo Dávila, llega de Francia y se traslada a Mérida, constituyendo éste un pilar fundamental en la nefrología venezolana.

En 1971 los nefrólogos venezolanos ante la necesidad de comunicación y discusión académica, fundan la sociedad venezolana de nefrología y en 1974 se realiza el primer trasplante renal en el Hospital Miguel Pérez Carreño; Así mismo, la creación del Centro Nacional de Diálisis y Trasplante Renal el 10 de enero de 1977, siendo el primer reconocimiento oficial a la ejecución del programa de lucha contra las enfermedades renales.

En 1982 el Dr. García y su equipo realizan el primer trasplante renal en el Hospital central de Valencia, marcando definitivamente la realización de las esperanzas de vida de gran cantidad de pacientes.

Las Enfermedades Renales

En todas las Constituciones del mundo se ampara la salud como derecho fundamental de todo ser humano sin distinción de raza, sexo ni condición social o política, expresando que la salud no se limita a la ausencia de afecciones y enfermedades, en realidad se centra en la prevención, la promoción y la protección de los ciudadanos, implica un estado de bienestar integral en su sentido más amplio, basándose en la justicia y la equidad social.

En Venezuela, al igual que en otros países, las enfermedades renales constituyen un problema por los altos costos de los tratamientos y por la dificultad de los procedimientos terapéuticos que requieren los pacientes para conservar su salud. Lógicamente, las personas que tienen conocimiento de esta enfermedad es a través de familiares o amigos que la padecen, pues la carencia de campañas de prevención y despistaje y la mínima difusión de contenidos educativos al respecto agravan esta problemática.

Las deficiencias renales desencadenan una serie de procesos orgánicos que pueden degeneran el riñón y acabar con el equilibrio corporal. Para mermar las enfermedades e intentar restablecer la salud, los pacientes deben someterse a un tratamiento de Hemodiálisis (lavado de la sangre) tres veces a la semana durante tres horas, o la diálisis peritoneal, que se realiza a diario en el hogar del paciente; con medicamentos y equipo especial suministrado por el Seguro Social, que en su mayoría costea tratamientos y medicamentos a los enfermos renales.

Uno de los más graves problemas que enfrentan estos pacientes, es que la única forma de “curar” estos padecimientos es el trasplante renal, auspiciado por la Asociación de Trasplantes de Venezuela (ATV) institución que desde aproximadamente veinticinco años dirige sus esfuerzos en la captación de donantes voluntarios y en la atención pre y post-trasplante de los pacientes. Cabe destacar que la ATV, es una organización sin ánimo de lucro y por tanto no posee la contribución suficiente para sufragar los gastos de campañas institucionales e informativas sobre salud renal.

Otros factores de importancia que dificultan estas intervenciones quirúrgicas, son las deficiencias en la planificación de los programas de donación, insuficiencia de recursos económicos, humanos y de infraestructura, aunado a la falta de conciencia solidaria que impiden a muchas personas contribuir y dar vida después de la vida, por medio de la donación.

Es importante resaltar, que la falta de información con respecto al tema, ha creado un tabú alrededor de la donación, sin contar las diferencias éticas, religiosas y hasta culturales que impiden que un ser humano pueda ayudar a otra cuando su vida ya se haya extinguido. Según los datos suministrados por la Asociación de trasplantes de Venezuela en su censo del año 2002, existen en Venezuela aproximadamente 8000 pacientes en diálisis, de los cuales 6.450 se encuentran en hemodiálisis y 1.550 en diálisis peritoneal, sin contar las personas que padecen anomalías renales no controladas y que pueden desencadenar procesos irreversibles de daño renal. A nivel nacional se cuenta con 107 Unidades de Diálisis, distribuidas en 42 centros hospitalarios, 58 centros privados y 7 consultorios.

En este mismo estudio se indica, que un gran número de pacientes ingresa cada mes en la lista de espera de la ATV, luego de haberse realizado los estudios médicos para ser candidato a un trasplante, pero sólo el 5% de la demanda puede ser cubierta como consecuencia de las publicaciones amarillistas sobre el comercio de órganos en el país y las pocas campañas informativas que inciten a donar órganos; un 12% de los pacientes cuenta con un pariente sano y compatible que les pueda donar un órgano, y el 880% restante, debe someterse a la diálisis manteniendo la esperanza de hallar un órgano compatible para el trasplante.

En el país se cuenta con nueve centros de Trasplante de riñón, con la infraestructura adecuada para atender a los pacientes, equipos y personal médico calificado, pero la carencia de órganos para los trasplantes (riñones) reducen las oportunidades de vida de los pacientes.

Los centros autorizados para trasplante de riñón en Venezuela son:

El Hospital Universitario de Caracas, el Hospital Universitario de Valencia, el Hospital Universitario de los Andes, el Hospital Militar de Caracas, el Hospital J. M de los Ríos, el Hospital Central de Acarigua, el Hospital Miguel Pérez Carreño y el Hospital Antonio María Pineda de Barquisimeto.

El aumento del número de personas que presentan alguna anomalía renal, ya sea por herencia, diabetes o hipertensión (principales causas de daño renal) ha alertado a los organismos sanitarios venezolanos, y se ha visto una mayor atención hacia estos casos sólo que se han tomado acciones de orden legal, como las propuestas por la sub.-comisión de salud en una nueva Ley de Donación de órganos donde se expresa: que toda persona fallecida o con muerte cerebral, es donante de órganos y partes humanas a menos que expresamente manifestara en vida lo contrario, este proyecto de Ley ha tenido sus detractores, entre ellos, la Asociación Venezolano de Derecho Médico (AVEDAME) que manifestó que la aprobación de dicha Ley representaría una violación a los derechos humanos contemplados en la constitución.

Existe gran cantidad de información valiosa en cuanto a salud renal para Venezuela, pero aún no se ha creado un medio idóneo para difundirla y dar la oportunidad de educar a la población en la atención primaria de la salud con artículos sobre la prevención de las enfermedades de los riñones y las vías urinarias, por ello, un sitio Web especializado en este tema, daría forma a múltiples peticiones de pacientes, familiares y médicos, llenando un vacío comunicacional y afianzando un compromiso social con la salud y la vida.

Por todo lo anteriormente expuesto, puede afirmarse que con la aplicación de la medicina preventiva y la difusión oportuna de información, se podría minimizar el número de personas que anualmente desarrollan enfermedades renales, y que con los cuidados y la atención médica adecuada, eliminarían las peligrosas consecuencias de ser un paciente renal.