El objetivo del presente escrito es poner en primera plana la crisis de la salud pública latinoamericana. Realizaremos, a tales fines, a lo largo del presente, una ubicación histórica y un análisis de la situación actual de uno de los centros de salud pública más importantes de la Argentina; el Hospital de Clínicas José de San Martín.

La salud en su concepción de pública, universal y gratuita se encuentra, cada vez mas, jaqueada por una serie de factores complejos que atentan contra las bases democráticas de la sociedad argentina. A medida que pasa el tiempo, la situación se aleja cada vez más de aquello que las generaciones mas jóvenes escuchamos de nuestros abuelos (e incluso nuestros padres) como una época de trabajo, estabilidad e inclusión social.

Cabe destacar, la Argentina es un caso particular con respecto a este tema. En el año 1949 la reforma constitucional incorpora a la salud como Derecho de la ciudadanía. El peronismo crea por primera vez la “Secretaría de Salud Pública” a cargo del Prof. Dr. Ramón Carrillo, fiel defensor de la gratuidad y universal acceso a la salud. Carrillo decide realizar un “Plan Nacional de Salud”, ideado y planificado por argentinos y a su vez combate la idea de incorporar un plan de salud británico, ya que, desde su concepción, era totalmente ilógico implementar un sistema que no estaba probado en un tipo de sociedad como la nuestra.

A esta arista se contrapone el discurso de gobiernos de factos y conservadores, quienes, pidiendo colaboración a organismos internacionales, decidieron “federalizar” la salud, haciéndola propia de cada provincia, de cada municipio, de cada comuna. Desintegrar así el concepto de salud nacional fue el objetivo. Esto produjo el terreno propicio para la asunción poderosa de la empresa privada, insertada y librada al “libre” juego de la oferta y la demanda. Se dio así, el pasaje de un estado de bienestar que proponía el peronismo (que nunca llego a ser total, desde ya), a un neoliberalismo salvaje, que vino de la mano de imposiciones antidemocráticas, gobiernos militares que, derrocando a los representantes legítimos del pueblo, enarbolaron los estandartes de la libertad de mercado, produciendo marginalidad, desintegración social, y decadencia de lo público.

De una salud pública y gratuita para todos los habitantes del suelo argentino, a un plan de prepaga, que solo una parte de la población puede costear, relegando a las masas olvidadas a una atención primitiva, herida por los avatares de la post-modernidad.

La presente exposición es uno de los resultados de un trabajo de campo realizado por un grupo de alumnos de la UBA, del cual formé parte. El trabajo pretendía el acercamiento a una institución de salud pública, con el objetivo de articular los datos hallados con conceptos y constructor teóricos variados. Este artículo está por lo tanto, asentado y basado en la información extraída de entrevistas realizadas a diferentes actores (empleados no médicos y médicos) de diferentes sectores del hospital (que por cuestiones de ética no especificaremos) así como también de la propia experiencia que tuvimos al caminar los pasillos, salas, aulas, sanitarios, escaleras y enfermerías del hospital.

De todas formas, por limitaciones espaciales, me veo obligado a no incluir todos los datos de entrevistas y descripciones. De todas formas, considero que lo desarrollado es tan claro, que no necesita mayor respaldo empírico.

Elegimos el Hospital de Clínicas por parecernos por entero exponente de lo que es la salud pública en el país, así como por haber sido y ser, uno de los hospitales de mayor referencia académica, clínica y asistencial de la República Argentina y países extranjeros.

Comenzaremos por el abordaje histórico, tomando los puntos importantes de la fundación del hospital.

El edificio del Hospital se encontró en un primer momento como escenario de un conflicto político (unitarismo – federalismo) que caracterizó a la Argentina desde sus primeros tiempos como país independiente del dominio español. Allí se atendían a los heridos bélicos, y a su vez funcionaba como cuartel de rifleros. Con posterioridad, el Gobierno de la Nación, entregó el edificio a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y la atención a la comunidad comienza poco después de 1880.

No es que nos interese reconstruir toda la historia del hospital, ello ya fue hecho en reiteradas ocasiones, y puede encontrarse en cualquier escrito o pagina Web en referencia al mismo, sino que citamos estos hechos a fin de comprender el discurso médico en el cual se da la fundación edilicia y la posterior organización de este hospital académico.

Un primer indicio nos lo da la época. La generación del ’80, encuentra su marca en lo que los historiadores llamaron la “Belle Epoque”, lapso que va desde las dos últimas décadas del siglo XIX hasta 1914 con el comienzo de la Gran Guerra. Es la época del eufórico positivismo y del planeamiento, producto de los avances tecnológicos y científicos de la época. Las ideas de D. F. Sarmiento (uno de los tres presidentes del período), encuentran cauce en la motivación por un proyecto de país europeo, donde la inmigración intelectualmente calificada, sumado a la inversión de capital industrial, formarían un país liberal de fuerte posición. Es la época del “Orden y Progreso”

Dentro de los pabellones del Hospital de Clínicas, se dieron ciertos hechos históricos de extrema importancia como por ejemplo la descripción de la Enfermedad de Ayerza, la primera aplicación de insulina, los síndromes de Castex, el primer cateterismo cardíaco, así como también las primeras residencias médicas, la cirugía experimental, las primeras punciones de riñón, las primeras toracotomías, etc.

Nuestro análisis se aboca a las problemáticas que caracterizan la situación de la salud hoy en día, sumado al estado político-económico actual, donde observamos que la concepción de salud y enfermedad utilizada por el discurso médico (discurso de poder como diría Michelle Foucault) no aborda las problemáticas desde el punto de vista de la complejidad.. Es por ello que nos remontamos en la historia, para señalar la decadencia actual del Hospital de Clínicas, como exponente de la crisis de la salud pública en general.

La definición de Salud que da la Organización Mundial de la Salud, es posterior a esto que hemos nombrado (con ella ya nos ubicamos en el tiempo posterior a la Segunda Guerra Mundial), pero la construcción del edificio en si, corresponde a la “Belle epoque”

El edificio se lo entrega el Gobierno de la Nación a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, con el fin de que este sea un Hospital Académico. Lugar de enseñanza, práctica, investigación y a su vez, que brinde servicio a la población, la clínica. No es de extrañar por lo tanto, la división estructural del Hospital. Está dividido por áreas, por disciplinas. Clasificadas y separadas entre sí. Gastroenterología tiene su ubicación, Urología se encuentra en otro piso, Salud Mental esta en el primer subsuelo, etc.

Incurriríamos en un error si realizásemos un juicio acerca de este hecho. Si dijésemos que en el Hospital no se trabaja de forma interdisciplinaria, ya que cada área se encuentra diferenciada y separada del resto, al estilo de las diferentes “facultades” o “áreas de conocimiento” sin trabajo entre ellos. Tenemos que recordar que es un Hospital de alta complejidad, correspondiente al tercer tipo de atención. El hospital tiene una dimensión de casi toda una manzana.

El paciente que es derivado allí, como dice la jefa de enfermería “Ya esta enfermo”. Es real, no obstante, que no se trabaja de forma interdisciplinaria, sin embargo este dato lo extraemos de las entrevistas, de lo que nos cuentan los que trabajan en el hospital. El edificio por si solo, no determina como se trabaja en el, pero si, nos habla de los presupuestos científicos, de la concepción científica que tuvieron sus fundadores.

Volviendo a la historia, vemos entonces de donde viene el hospital, por qué se lo funda, con qué motivo se lo funda. Esto nos ayuda a entender muchas características que encontramos en los datos así como también nos ayuda a evitar interpretaciones sin fundamento. Veamos una breve descripción del hospital actualmente.

-El Hospital ya no es gratuito

-Autogestión: bonos contribución para pagar sueldos de personal no medico.

-Muy lejano a lo que sería una prestación privada (7 pesos la consulta)

-Dependencia política y económica del rectorado de la UBA

El hospital es un Hospital de Autogestión, es decir que los pacientes que allí se tratan abonan un pequeño bono de contribución. El hospital entonces no es gratuito en el sentido específico del término.

El hospital depende del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires. Por lo tanto los fondos del hospital provienen de la UBA (los cuales provienen del estado) y los fondos provenientes de los bonos de contribución para saldar los sueldos del personal no médico. La mayoría de los médicos que trabajan en el hospital son docentes de la universidad, y su actividad es ad-honorem, no reciben compensación salarial por las actividades que desarrollan allí.

Existe una importante crisis de insumos. Por esta razón, de las 400 camas, solo son utilizables 200. Lo que por suerte mantiene su excelencia en el hospital es el cuerpo medico.

Vemos aquí y deducimos cómo la Salud Pública, en desventaja del progresivo crecimiento de un neo liberalismo que se comenzó a instalar en la Argentina con Martínez de Hoz, para re afirmarse en la década menemista, se encuentra totalmente jaqueada por una serie de factores de diferente índole, y donde, afirmamos, un abordaje científico de esta problemática nunca podría realizarse desde una sola disciplina. La intención es abordarlo desde los diferentes planos para brindar un estudio mas completo del tema.

Siguiendo esto que citamos anteriormente, incurrimos en el hecho de que, cruzando Azcuénaga, nos encontramos con la Clínica Otamendi, uno de los hospitales privados más prestigiosos del país. Allí se vienen a atender pacientes que pueden solventar los grandes gastos que implica poder tratarse en una clínica privada, tanto del interior como del extranjero. En relación a este dato, no es necesario hacer mayor hincapié en la marcada diferencia entre una institución estatal y otra privada. No solo en el radio de escasas cuadras se encuentra el Otamendi, sino que también tenemos la clínica Suizo y las sedes de muchas prepagas como Medicus.

No hace falta mayor instrucción teórica para notar la diferencia entre las instituciones. El mármol que adorna el piso de la entrada al Otamendi, el estacionamiento propio con sus respectivas ambulancias, la fachada totalmente conservada, pulcra, plantas decorativas, cuadros de diferentes pintores ubicados en las paredes, lo asemejan mas a un hotel de lujo que a un hospital. Girando la vista hacia la derecha tenemos al gran Hospital de Clínicas, de diez pisos o mas de altura, pero presentando una imagen de decadencia que nos habla de la crisis de la salud pública.

Claro, la fachada del hospital no tiene porque hablar de su excelencia, pero los entrevistados nos hablan de falta de insumos, de médicos que trabajan sin sueldo, de que el hospital estuvo a punto de cerrar.

Si los pacientes de una de las secciones, por si solos, son 40.000, si un hospital de esta envergadura, de este tamaño, con tantas áreas, con tanta tecnicidad, que atiende tal número de pacientes por año esta a punto de cerrar, la crisis de la salud pública es un hecho comprobable a simple vista.

Además, médicos con grandes títulos académicos, de gran trayectoria, que a su vez son profesores, y que atienden día a día gratis en el hospital, desde la lógica de la ganancia, que hoy en día impregna todas las áreas de esta sociedad globalizada, ¿por qué habrían de seguir asistiendo al hospital?. Sin duda el nivel de compromiso del cuerpo médico es incuestionable y digno de ser condecorado.

Así vamos viendo la extrema complejidad de la crisis de la salud pública. No lo podríamos abordar nunca desde un único plano. Nada podríamos resolver. Se nos escaparían factores importantes que el recorte de una disciplina siempre realiza. Nos limitamos a mencionar los diferentes problemas, el abordaje aquí realizado es una simple a aproximación a esto que excede todas las áreas de servicios, así como del patrimonio público. Solo debería ser abordado formalmente por un equipo interdisciplinario desde el paradigma de la complejidad.

Resolver y revertir procesos degenerativos de una crisis hace tiempo comenzada, requiere conjuntamente de la intervención de diferentes sectores de la sociedad, desde el estado hasta la población, con pluralidad de concepciones, visiones y soluciones. La variedad del grupo, el cual se ampara bajo una misma palabra que denomina a la nación, es la base de toda dimensión y procedimiento democrático.

Bibliografía:

www.hospitaldeclinicas.uba.ar/