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La gran mayoría de los inmigrantes latinos, nos adaptamos tan fielmente al ritmo de vida de Norteamérica, que incluso, con el tiempo, empezamos a vivir las mismas dificultades en salud, educación, de comunicación y de confianza que vive un gran porcentaje de las familias ya establecidas acá desde hace largo tiempo.
El ritmo de trabajo diario, las actividades adicionales diarias, las preocupaciones y el cansancio al llegar a casa, generan que en promedio, solo nos comuniquemos con nuestros hijos alrededor de 10 a 15 minutos diarios con nuestros hijos, mientras que ellos, permanecen frente al televisor entre 3 y 5 horas diarias, convirtiéndose este, en su medio de comunicación mas concreto diariamente. Especialistas Europeos y Norteamericanos, han establecido que el aumento de violencia en adolescentes y la realización de delitos por parte de ellos, o incluso, ser victimas de delitos, se debe en gran parte, a la falta de comunicación y lazos afectivos en su hogar, ademas de los problemas de salud como stress, depresion, bulimia y anorexia, entre otros.
Poner sobre la mesa los problemas en salud, médicos y psicológicos que van a tener repercusiones sociales en los niños y adolescentes, y analizar cuestiones como la violencia en las aulas, los derechos de la infancia, el maltrato infantil o la inmigración, son algunos de los problemas que trae consigo la sustitución del diálogo intergeneracional por la televisión, las consolas de videojuegos o los ordenadores convirtiendo a hijos y padres en auténticos desconocidos.
Que debemos hacer para no tener niños y adolescentes violentos?
Según los especialistas en este tema, un niño o adolescente con dificultades en su comunicación intrafamiliar, se identifica por sus actitudes de ansiedad, depresión y algunas veces, en aislamiento por las dificultades en interactuar en un idioma distinto al de sus padres, o inclusive, por algunas actitudes de molestia ante la posibilidad de compartir espacios sociales con sus padres como reuniones, iglesia o vacaciones.
El fomentar el cuidado de una mascota por parte de nuestros hijos, y enseñarlos a asumir las responsabilidades que conlleva el tener animales en casa, como su comida, su limpieza, su salud, espacios de juego, caminata y otros, le permitirá a nuestros niños o adolescentes a comprender el mundo desde la óptica de las responsabilidades, y comprender el porque sus padres no pueden permanecer tanto tiempo junto a ellos.
Cada vez que sus tiempos se lo permitan, en lugar de tomar el teléfono para llamar a un amigo o concretar algún tema pendiente, comparta media hora en una conversación donde usted pueda contarle a sus hijos como le fue en su día de trabajo, y comparta sus triunfos y fracasos, todo con lenguaje constructivo, de manera que ellos vean todas las facetas posibles de la vida y del día a día de sus padres.
Finalmente, los psicólogos familiares, proponen que el conversar sobre temas de interés como deportes, noticias, salud, nutrición, sociales, música, nuevas tendencias, no solo ayuda a extender los lazos familiares entre padres e hijos, sino que también los convierte en niños y futuros adolescentes analíticos de su entorno, con mejores posibilidades de superar dificultades, con capacidad de síntesis, y mas enfocados al mundo que tendrán que enfrentar, en su ambiente escolar y una vez salgan de sus estudios secundarios.
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