“No es oro todo lo que reluce,

ni toda la gente errante anda perdida;

a las raíces profundas no llega la escarcha,

el viejo vigoroso no se marchita.

De las cenizas subirá un fuego,

y una luz asomará en las sombras…”

-Tolkien-

A través de toda la historia de la humanidad, miles de sociedades han existido, unas han perdurado, otras por diversas razones inevitablemente se han extinguido, hoy vivimos en una sociedad en crisis, en la que ha pasado a un segundo plano algo tan importante como la integridad del ser humano y el valor que tiene dentro de un grupo particular de personas, por ello, tantos están tratando de rescatarla, de dar nuevas luces sobre las preguntas del hombre, sobre las mejores maneras de vivir, sobre lo que se puede hacer ante la crisis que ha devastado tanto al pueblo y a la sociedad entera, crisis de la cual no se salva Colombia inmersa en el círculo vicioso de destruir y ser destruido sin razón alguna o mejor con razones sin algún tipo de justificación coherente a través de su historia. Esta reflexión está encaminada a mostrar un camino entre muchos que seguramente habrán, un camino en el que personalmente se cree y en consecuencia se actúa, esta es solo una opción que algunos ya han acogido, planteada por diversos autores y que puede llevar a la solución de los problemas del país y el mundo, y si a lo mejor no da la solución, por lo menos presenta una alternativa coherente y viable que procurará la vida en armonía y los elementos para implantar condiciones más apropiadas para el desarrollo adecuado del ser humano en toda su extensión.

Para abrir un poco la esfera del conocimiento que sustenta la tesis nombrada anteriormente, cabe decir que dentro de la perspectiva conceptual del construccionismo, la historia es el proceso de construcción del presente donde se actualiza el pasado y se edita el futuro, concepción relacionada también con la construcción de memoria y el ejercicio de la dignidad, consecuentemente este pensamiento se haya ligado al de Baró (1988) con respecto a la realidad social concebida como una construcción histórica producto de la acción humana, planteando además que “el influjo interpersonal no es una relación mecánica de estímulos y respuestas, sino que es parte constitutiva de la acción, a la que da sentido y significación ligándola a una sociedad concreta”. Con base en estos planteamientos, se puede incluir el juicio de Gergen (1998) con respecto a la psicología social, sobre la cual afirma que “es ante todo una indagación histórica, pues trata con hechos que son en gran medida irrepetibles y que fluctúan ostensiblemente a lo largo del tiempo, pues los principios de la interacción humana no pueden generalizarse fácilmente a lo largo del tiempo porque los hechos sobre los cuales se basan generalmente no permanecen estables”.

Recapitulando, la historia es un proceso de construcción que es factible de ser cambiado influyendo de manera conjunta con la interacción entre los individuos para formar la realidad social, la cual es estudiada por la psicología social, entendiendo esta como un ejercicio de indagación histórica, pues se ocupa de hechos cambiantes a lo largo del tiempo e inestables, sin querer decir con ello que son inexactos o inválidos, sino que sencillamente, están sujetos a variaciones constantes.

Así pues, traducida la teoría anteriormente expuesta a la sociedad colombiana específicamente, podemos decir que efectivamente, todo lo que se está viviendo actualmente se encuadra dentro de un proceso histórico de decisiones y acciones de diversos seres humanos que a través de dicha acción han venido construyéndola y aún lo siguen haciendo. El problema radica tal vez, en el hecho de no ser conscientes de que esta construcción no ha sido únicamente de las personas que han ocupado a través de la historia el poder y han tomado, por decirlo así, las “decisiones visibles”, es decir, aquellas que se han hecho públicas; esta construcción ha sido producto también de todos los habitantes del país sin ninguna clase de distinción, todos y cada uno en mayor o menor medida, para bien o para mal han dado su aporte en la construcción de la sociedad colombiana tal y como hoy en día la conocemos. Sería importante que a través de dicho conocimiento de la situación socio-histórica de Colombia se pudiera hacer un recuento para así aprender del pasado, actuar en el presente y planear o pensar el futuro de la mejor manera.

También sería conveniente que a través de este conocimiento de la influencia de la acción tanto individual como grupal sobre una sociedad entera y su historia, cada persona se sintiera motivada a movilizar el cambio y la salida de la crisis, que se acabaran los reproches a los dirigentes como únicos responsables de la situación (si querer decir con ello, que no tienen nada que ver con la misma) sino que se tomara la conciencia suficiente para saber que todo lo que se hace influye en la sociedad y así, por medio de pequeñas acciones cotidiana propiciar el cambio del pueblo, que se dejara de lado la indiferencia, esa posición que afirma que como a mi no me toca entonces no hago nada, que realmente se crea que vale la pena luchar por el país y por mejorar su condición tanto externa como interna en pro de una mejor vida para todos los habitantes del mismo, en conclusión, que se cooperara entre todos para lograr salir de lo que ha venido destruyendo desde hace tanto al país en particular y así se vayan eliminando poco a poco aquellas conductas que impiden la mejoría.

Finalmente, cabe afirmar que si dicha construcción de la sociedad colombiana de la que se ha hablado con anterioridad ha sido producto de la interacción humana en todas sus expresiones y estamos en épocas de crisis buscando soluciones, considero conveniente empezar por nuestras casas, nuestros trabajos, nuestros sitios de estudio a actuar como se afirma en el párrafo anterior, para que así de las acciones pequeñas se generen en masa las grandes soluciones. Esta es una alternativa, no es la única y a lo mejor ni siquiera sea la que de la solución a la crisis, sin embargo, da una opción nueva dentro de las existentes ante una decisión que cada cual deberá tomar en algún momento de su vida cuando se tome conciencia de que se juega un papel dentro de la sociedad, un papel determinante para la construcción o destrucción de la misma, ojalá para el momento en que todos tomen la decisión no sea demasiado tarde.

“Quien no es capaz de moverse no tiene derecho a esperar que lo empujen”.

Malcom Forbes

“La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido sin importar su resultado final”

Vaclau Havel

Referencias Bibliográficas

- Baró, I. (1988) Acción e ideología. Psicología social desde Centroamérica. San Salvador: UCA editores

- Revista Anthropos. Huellas del conocimiento #177. Psicología social: una visión crítica e histórica. Barcelona: Plural.