REPRESENTACIÓN POLÍTICA, OPINIÓN PÚBLICA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

INTRODUCCIÓN:

Este trabajo aborda las relaciones existentes entre los conceptos: Representación política, opinión publica y los medios masivos de comunicación social.

Partimos del escenario con partidos políticos que presentan signos ideológicos cada vez más difusos, con muy bajos créditos de aceptación y representación de los ciudadanos. A ello se agregan grandes medios de comunicación privados (o no) que avanzan mas allá del servicio, derecho y deber de informar y formar opinión.

Desde el momento que el hombre comienza a hacer política, esta ha sido comunicación y teatralizacion, implicando juegos discursivos, puesta en escena, creación de climas, actuación, etc. En la actualidad política es una búsqueda de la necesidad de la gente y ha constituido el vehículo más reconocido de satisfacción de esas demandas, necesitando de canales de expresión y difusión de ideas y propuestas.

Sistemas políticos, actualidad política

Descubriendo la opinión pública

Hablar de espacio público político implica la búsqueda del conocimiento sobre las preferencias, valores, actitudes y sentires de la gente, donde anteriormente se encontraba restringido a la burguesía y actualmente con la democratización de masas y de los medios de comunicación, encontramos un espacio publico político más amplio que permite la creación de espacios de debates socialmente más inclusivos.

Como lo afirmara Monzón, fenómenos de opinión publica se han dado siempre porque:

- La historia muestra desde sus orígenes la existencia de grupos, comunidades, sociedades y pueblos, cuyos miembros mantienen relaciones entre sí. (relaciones horizontales)

- En toda comunidad siempre ha existido algún tipo de autoridad que se impone (relaciones verticales)

- Entre gobernantes y gobernados, incluso en los regímenes más autoritarios, se detecta algún tipo de comunicación en la actualidad política.

Finalmente se podría afirmar que siempre ha existido la posibilidad de contestación y participación del pueblo en los asuntos públicos.

Hasta la época de la ilustración existía una coincidencia plena entre la actualidad política y esfera publica que se remitía a las reuniones en las plazas públicas para el debate sobre los temas de administración y gobierno.

En el medioevo aparece los conceptos de publicidad, circunscripción al poder político y las personas públicas, siendo utilizado en esta época el concepto de vox populis (mentalidad o conjunto de sentimientos y ciencias de una comunidad).

El renacimiento trajo nuevos aires pasando el hombre a constituirse en el centro del universo y, al decir de Monzón, la razón se convierte en la mejor aliada para comprender y solucionar los problemas que los humanos tienen planteados en el espacio y en el tiempo. Aquí y ahora. Marcándose las fronteras entre lo sagrado y lo secular entre el poder político y el religioso, entre la fe y la razón, entre el principio de la autoridad y la vía de la opinión.

Es con la ilustración, en la disputa burguesa frente al absolutismo y la nobleza, donde el espacio público moderno aparece, con la autoridad de opinión pública, combinando los términos de opinión y público en un nuevo concepto compuesto. Esto genera una nueva ruptura de la unidad espacio público y privado.

Maquiavelo toma el concepto de opinión proveniente de los romanos y para él, nada contribuye más a la estabilidad y firmeza de una República, como organizarla de manera tal que las opiniones que agitan los ánimos tengan vías legales de manifestación, en donde legaliza las vías de expresión de la opinión como garantía de la estabilidad republicana.

La Revolución Inglesa es la que marcaría la prehistoria de la opinión publica, la razón de Estado (dominio público ideológicamente neutro) cuyo fin es el de mantener, hacia fines del siglo veinte, la cohesión social en un contexto de profundas divisiones políticas y religiosas. Este proceso da por resultado una esfera pública en donde las personas privadas hacen un uso público de su razón.

La tensión entre los espacios de la opinión, crítica, conocimiento y acción se multiplican y se traduce a juicios colectivos fuera del gobierno que afectan a la toma de decisiones en la actualidad política.

Thomas Hobbes identifica a la conciencia con la opinión, en donde la razón pertenece al ámbito de lo interno y privado ya que, para éste, la confesión religiosa es un asunto privado sin consecuencias para el Estado, convirtiendo la conciencia en opinión, nivelando los actos de creer, juzgar e imaginar en la esfera del opinar. Esta desvaloración Hobbesiana del sentimiento religioso lleva en verdad a la valoración de la comunicación privada.

John Locke destaca la importancia de la opinión en cuanto a la idea que los demás tienen de uno, como el poder del qué dirán, para que nadie se margine y siempre permanezca dentro del sistema de valores de la colectividad, puesto que la opinión está mediada por la malla de contención social de las tradiciones populares y las costumbres colectivas.

Rousseau entenderá la opinión pública de manera similar a Locke cuando, al descubrir el paso del “estado de naturaleza” al “estado social”, le da entrada a lo público y a la opinión pública, ya que las relaciones son directas y espontáneas con un espíritu comunitario que responde a los deseos individuales ya que, cuando se entra en el “estado social”, la ficción y la apariencia triunfan frente a lo autentico y natural, dejando ya la opinión pública de ser la representación colectiva para transformarse en opinión privada de los poderosos.

Siendo esta opinión la voluntad del Estado, con la revolución Francesa deja de ser patrimonio de los sectores más ilustrados.

Lo político se desarrolla como educación para que los hombres se pongan de acuerdo y tengan como premisa la publicidad de esos acuerdos, manteniendo una particular relación con sus diferentes canales de difusión de las ideas reflejadas en la prensa, especialmente escrita. Teniendo la prensa un papel determinante en la ampliación de la participación de diferentes sectores sociales antes marginados, posibilitando el surgimiento de las democracias de masas.

Estas opiniones en la modernidad permiten la integración social, sirviendo de contrapeso al poder, evitando sus abusos y garantizando el juego político representativo.

En el S. XX con el gran avance tecnológico y el cada día más importante peso que asume la información, produce el advenimiento de lo que se conoce como sociedad de los medios. Generándose cambios profundos en los procedimientos de expresión y formación de la opinión pública que tendrá en los medios el mejor vehículo de expresión.

Algunos elementos tecnológicos dieron orígenes a los medios tales como la radio, la televisión, el cine y ahora la Internet que cambiarán para siempre la lógica de la comunicación.

Manuel Castells:

La transformación de la actualidad política y la sociedad en red

Manuel Castells señala las consecuencias directas de las nuevas tecnologías de la información sobre el debate político y las estrategias de búsqueda del poder.

Los medios (televisión, radio, periódicos e Internet) se convirtieron en el espacio privilegiado de la actualidad política, ya que sin ellos, es imposible ejercer o tener poder.

Muchas veces sostienen que los medios imponen sus elecciones a la opinión pública, Castells sostiene que esto no es así ya que los medios son totalmente diversos.

La crisis de los sistemas políticos tradicionales y el aumento de la inclusión de los nuevos medios, la comunicación y la información política, ha quedado capturada en el espacio de los medios, por ende, la organización de los medios encuadra y estructura a la actualidad política.

Esta captura de la actualidad política por parte de los medios tiene injerencia no sólo en las elecciones, sino en la organización política, en la toma de decisiones y en el gobierno, modificando en definitiva la relación existente entre el Estado y la sociedad.

Los medios de comunicación como espacio de la actualidad política en la era de la información:

En países democráticos, los medios son mayoritariamente grupos empresariales que necesitan de una buena audiencia y, para que ello ocurra, tienen que ser atractivos y creíbles. La credibilidad obliga a tener una distancia frente a las opciones políticas.

Castells hace hincapié en que sólo desde una posición de independencia creíble puede apostarse de forma ocasional a un apoyo político franco y oportunista o a un trato financiero oculto a cambio de respaldo, mediante la difusión o supresión de información.

Los medios tienen que ser neutrales y distantes, ya que eso los ayudará a mantener su credibilidad ante la audiencia, pero “la objetividad no existe”, sostienen Leroux y Rosales.

En Brasil Collor de Mello fue elegido presidente por una brillante actuación televisiva, el pueblo tomo las calles cuando se dio cuenta que estaba saqueando al estado.

La política de los medios no es toda la actualidad política, pero debe pasar a través de los medios para influir en la toma de decisiones, queda fundamentalmente encuadrada a su contenido, organización, proceso y liderazgo.

La actualidad política espectáculo y el marketing político:

El modelo estadounidense

Castells se refiere a la transformación del sistema político estadounidense a tres procesos interconectados:

A) Declive de los partidos políticos y su papel para seleccionar candidatos.

B) El surgimiento de un sistema de medios de comunicación complejo, centrado en la televisión.

C) El desarrollo del marketing político, con encuestas de opinión constantes, comentarios de los medios de comunicación, propaganda selectiva por correo informatizado y bancos de teléfonos, y los ajustes en tiempo real, de los candidatos y los temas, al formato que pueda ganar.

Las reformas en la financiación de las campañas obligaron a los candidatos a recabar fondos y los contactos directos con la sociedad y como la publicidad en los medios y las campañas son muy caras, los candidatos acuden al apoyo de donantes privados y comités de acción política externos al sistema de partidos.

Estas tendencias reforzaron el papel de los medios de comunicación, tomaron el papel de intermediarios privilegiados entre los candidatos y el público.

Los expertos consideran que el momento decisivo en la relación entre los medios, las encuestas y la política fue la campaña de John Kennedy en 1960.

Kennedy basó su campaña en encuestas y la estrategia televisiva del debate.

La tecnología transformo el papel político de los medios, no solo por sus efectos en los mismos, sino por vincular el sistema de medios en tiempo real con el marketing político.

Castells diferencia la política Europea con la norteamericana sosteniendo que allí los sistemas políticos se basan mucho más en los partidos, con una larga tradición bien establecida y considerables raíces en su historia.

Además sostiene que son diferentes culturas, en lo que si respecta a un cambio es que hasta fines de la década de los ochenta la mayor parte de la televisión europea estaba controlada por el gobierno, lo cual hacia que el acceso político a ella estaba regulado, igualmente con la privatización de la televisión siguen una norma de autorregulación de equilibrio político para conservar su credibilidad.

Por otra parte los medios de comunicación se han vuelto tan importantes en Europa como en Estados Unidos para decidir los resultados de las candidaturas políticas, presentando encuestas con la opinión de la gente, debates, publicidad, etc.

En cuanto a la crisis de legitimidad, Castells señala también la crisis de credibilidad del sistema político, atrapado en el ámbito de los medios, dependiente de una compleja manipulación tecnológica, empujado a una financiación ilegal, arrastrado por los escándalos políticos. El sistema de partidos ha perdido su atractivo y su fiabilidad.

Existen claras expresiones de alejamiento de la actualidad política en todo el mundo, a medida que la gente observa la incapacidad del estado para resolver sus problemas.

Castells en su conclusión presenta tres tendencias que considera importantes para el futuro de la política informacional:

1. La primera es la recreación del estado local. En muchas sociedades de todo el mundo, la democracia local parece estar floreciendo. Cuando los gobiernos regionales y locales colaboran mutuamente y extienden su alcance a la descentralización vecinal y la participación ciudadana, los medios electrónicos se suman para la participación de los ciudadanos, eso contribuye para aumentar la participación en el gobierno local, esto muestra la posibilidad de reconstruir vínculos de representación de la actualidad política para compartir.

2. Una segunda perspectiva es la oportunidad que ofrece la comunicación electrónica para incrementar la participación política y la comunicación entre los ciudadanos.

3. La tercera tendencia que menciona Castells puede darse es el desarrollo de la política simbólica y de la movilización a causas “no políticas”, sea electrónicamente o de otro modo.

Estas movilizaciones se desarrollan en torno a temas que gozan de un amplio consenso y que no están necesariamente con uno u otro partido político. Pero no utilizan con mucha frecuencia los canales de representación política.

Estas formas de movilización política, que podrían definirse como política no partidista, orientada a un tema en concreto parecen obtener cada vez mayor legitimidad en todas las sociedades.

Lo hacen introduciendo nuevos procesos políticos, con lo que contribuyen a la crisis de la democracia liberal clásica, mientras que fomentan la aparición de la democracia informacional, aun por descubrirse.

Mass Media

Para efectuar un análisis sociopolítico de la realidad la (cual se presenta a menudo como una totalidad, es decir, de manera compleja), debemos descomponerla para luego reordenarla para elaborar una mirada más acertada. Podremos así, abordar distintas esferas de esta realidad, ahora fragmentada.

La esfera mediática de los medios de comunicación tiene dos roles: Por un lado, los medios son el escenario privilegiado del acontecer político, ya que lo que no pasa por la TV, no existe. Por el otro lado, los medios son actores importantes del juego político porque eligen, recortan y privilegian a un actor por sobre otro.

Como analistas de la comunicación, es necesario prestar atención a lo que se dice y a lo que se omite (incluso hacer uso de los dichos).

Pasos metodológicos de los analistas:

1. Es evidente que la subjetividad se relaciona con nuestro marco ideológico, con nuestras tendencias, y por lo tanto debemos aplicar la distancia crítica para diluir y acotar al máximo la posición subjetiva.

2. El estilo debe sostenerse a lo largo de todo el análisis ya que se trata del trazo que cada analista le otorga a su ASP (creativo, periodístico, de investigación, etc.).

- El estilo puede ser: irónico, formal, crónica, panorama.

- Debe omitirse el análisis en primera persona del singular y plural.

3. Debe existir coherencia entre el titular y el desarrollo.

4. El lenguaje tiene tres usos: 1) ordinario o vulgar (que no debe ser el del análisis, ya que se sostiene por opiniones y es el más común); 2) científico (que se basa en la explicación de los hechos), y 3) el filosófico.

Todo profesional de la comunicación debe trabajar con la rigurosidad del lenguaje científico y sumarle lenguaje periodístico y político. Así se constituye en lenguaje analítico.

El estudio de la profesión periodística nos inculcó mediante diversas disciplinas (entiéndase materias curriculares), que la opinión pública ya no se basa en el concepto de la Ilustración (que opinaba a través del pensamiento elaborado racionalmente), sino que se trata de una masa segmentada de opiniones individuales que expresan diferentes intereses.

Jean-Marc Ferry teorizó acerca del surgimiento del modelo mediático:

Con el advenimiento de los medios masivos (un siglo después del surgimiento de la sociedad de masas del S. XIX), se dio una redefinición del espacio público. Este espacio está definido por la comunicación política a través del marco mediático donde se maneja el poder político. Se mediatiza la comunicación de las sociedades: La humanidad se entrega al espectáculo en el espacio público.

Entonces, el espacio público político no está regulado como en tiempos de la Ilustración por la ética y el derecho sino por la opinión difusa de las sociedades civiles, donde la prensa juega un papel preponderante, que busca una interacción mayor con el público.

En cuanto al lenguaje político y la realidad de la actualidad política, Edelman señala que el lenguaje crea los mundos sociales que las personas experimentan y dice que no es un instrumento para describir una realidad objetiva, sino que construye realidades sociales.

El individuo experimenta el lenguaje sobre ciertos acontecimientos constituyendo, a partir de él, la realidad de la actualidad política.

Edelman habla también del vínculo entre las condiciones sociales y la construcción de significados y dice que es fácil predecir el lenguaje político, porque se basa en declaraciones estereotipadas. Señala además que para todo problema político hay un conjunto de enunciados y declaraciones que se utilizan frecuentemente y que hay formas apropiadas e inapropiadas de expresión.

Regis Debray es el descubridor de la mediología (que estudia cómo se relaciona la construcción simbólica -los modos de pensar, de ser, el mundo de las ideas-, los medios de transmisión y las formas de poder).

Según Debray, un hombre que construye un universo simbólico gobierna y, quien gobierna, transmite símbolos.

Dice incluso que el Estado es en sí mismo invisible e inaudible y que debe hacerse ver y escuchar por medio de metáforas. El espectáculo del Estado es el que hace al Estado, porque un Estado que no diera algo para ver y escuchar sería una nada. Por eso, los símbolos en conjunción con la tecnología, permiten tomar conciencia de la existencia del Estado.

Debray habla de un Videoestado, un Teleestado o un Estado Seductor o Publicitario que utiliza mecanismos de seducción.

La sociedad y nuestras vidas se mueven en términos de videoclip, y no como un largometraje. Esto determina la conformación de un nuevo tipo de sociedad y de relaciones de poder.

El tipo de gobierno es la videocracia, que cambia el centro simbólico. Se trata de un Estado sin conceptos claros sobre la soberanía ni sobre el proyecto colectivo. Hay una pérdida de la identidad colectiva. No hay una doctrina como antaño que modele a este Estado. La lógica que lo gobierna es la carrera por la audiencia de los medios. Trata de captar a canales y periodistas que influyen sobre el público: agradar a quienes agradan. La cuestión central de este Estado publicitario radica en cómo seducir a los seductores, dado que el fin es acaparar la audiencia de los medios.

En este escenario, Estado y medios “coproducen” los acontecimientos simbólicos. De esta manera, el Estado ve cómo sus hechos son exagerados positivamente, mientras que el medio elegido para comunicarlos tiene la exclusividad.

Este Estado se rige por el control permanente de las encuestas de opinión, lo cuál hace que la comunicación se polarice en el destinatario. Es la opinión, según Debray, la que gobierna a la democracia, porque las creencias colectivas (tanto religiosas como políticas) se han desmoronado. Estas creencias se han convertido en meras opiniones.

Se trata de un Estado acelerado, sobreexcitado y que por ello no está en condiciones de hacer frente a la jerarquía de sus tareas y prioridades. Tanto el Estado como los políticos no son autónomos sino que dependen de los medios de comunicación.

El autor argumenta que, quien no es escuchado por los medios, no es escuchado por el Estado seductor y viceversa; y que, lo que no está en la agenda mediática, no tiene importancia.

Por su parte, Dominique Wolton manifiesta que la política no existiría sin comunicación y que los medios masivos ensanchan el espacio público político. Dice que la comunicación política se ha vinculado a la propaganda a través de los movimientos de masas (nazismo, comunismo, etc.) y que a partir del siglo XX, comunicación y actualidad política se relacionaron de la siguiente manera: la acción era valorizada y se dividía del discurso. Este a su vez traía desconfianza y se asociaba con mentiras y falsas promesas.

Wolton no cree que la sociedad civil de hoy en día sea manejable e influenciable. Dice que con el advenimiento de los medios masivos se ha producido un gran cambio porque estos tienen un papel fundamental sobre el discurso político y sobre la opinión pública, dado que permiten exponer los discursos de los actores y posibilitan el intercambio y la argumentación.

Entonces quiere decir que, a través de la intervención de los medios, se democratiza la sociedad y sin ellos, la política muere porque no podría llegar a la sociedad.

De esta manera se ensancha el espacio público porque a través de los medios se hace posible el intercambio de los discursos de los tres actores (políticos, medios y opinión pública) que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre actualidad política.

El modelo de comunicación política que propone Wolton se basa en los tres actores políticos más genéricos (no los únicos) que participan de ella, que a su vez son autónomos, y cuyos discursos interactúan.

Los tres actores se relacionan a través del discurso, pero se legitiman ante ellos mismos y ante la sociedad, de distinta manera.

1. Los políticos: a través de los votos, en los procesos electorales. La comunicación se vincula a la adhesión y persuasión.

2. Los medios de comunicación o periodistas: a través de la calidad y veracidad de la información que brindan.

3. La opinión pública: mediante los procedimientos científicos-técnicos que intervienen en los sondeos y que intentan disminuir al máximo el margen de error. La opinión pública no es fácilmente manipulable.

La comunicación política permite el intercambio de los puntos de vista de estos actores, legitimándolos entre ellos mismos y por consiguiente, también otorga legitimidad al proceso democrático. Por lo tanto, la comunicación política es el escenario donde se intercambian argumentos y pensamientos: permite la confrontación de los tres discursos políticos: la ideología y la acción (para los políticos), la comunicación (para la opinión pública) y la información (para los medios de comunicación).

El contenido de la comunicación política se va modificando con el tiempo, en función del lugar que van ocupando los diversos temas coyunturales, porque a su vez, la comunicación política contribuye a identificar nuevas problemáticas que van surgiendo, a integrarlas a los debates políticos y a excluir temas obsoletos, con lo cuál es dinámica.