Entre macacos y serpientes: De la animalización política.Acercamiento a la idea del homo venezolanis. (Actualidad política)

Recientemente (Octubre, 2007), la Real Academia Española de la Lengua incluyó una serie de vocablos relacionados con la actualidad política y expresiones coloquiales como una norma derivada de la deformación del idioma castellano. Tal deformación se produce –en el caso venezolano- por la evolución natural de la lengua en el decir del pueblo, una constante, además, que reafirma la premisa: el uso se impone a la regla. Es como si el homo venezolanis impusiera sus registros de habla a partir del encabalgamiento de un vulgarismo sobre otro vulgarismo, ejecuciones lingüísticas que proliferan en mayor o menor medida y que ,con la misma correlación de intensidad, diversifican y vivifican el idioma. Sin duda, Andrés Bello se horrorizaría ante tal desfiguración del casticismo de la lengua materna y sentiría que su Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (1847) aró en el mar. Su proyecto -en la actualidad- pierde unidad y es difícil apreciar si estas transformaciones son parte de un fenómeno histórico-cultural o meramente espontáneo. Quizá sea una mezcla de ambas circunstancias, quizá sea el reflejo de una sociedad fracturada cultural, espiritual e ideológicamente, porque mientras un pueblo posea unidad espiritual y social, su estructura lingüística (neologismos regulares) se ampliaría exenta de barbarismos tan influyentes. Si una lengua se mantiene inmutable en el cronómetro social, sin duda se convertirá en el uso de una élite y provocará la desaparición de sus constructos para acunar una nueva jerga, un nuevo dialecto o idioma. La historia de la lengua española da cuenta de la evolución a la que se somete, año tras año , desde Alfonso X “El Sabio”. Todos los dialectos son hijos del latín vulgar y consanguíneos del latín culto. Nietos del griego y tataranietos del celta, entre otras familiaridades ligadas al arábigo, visigodo y el vascuence.

Entre las expresiones admitidas por el Diccionario de la R.A.E. resalta una que se corresponde con la actualidad política venezolana tanto interna como externa, ella es: Animal político, es decir, aquella persona que revela cualidades innatas para el ejercicio político. La realidad discursiva de los mandatarios latinoamericanos los reafirma como animales políticos en defensa de sus naciones y del proyecto que ampara a los más débiles de sus sociedades: los pobres. No obstante, al calor de la actualidad política y del debate político, en otros casos partidista, el verbo se animaliza, toma forma soez, escatológica y descalificadora y no se comporta a la altura del raciocinio sino que se ajusta a los afectos embriagados, incordios y pasionales. Ya es conocido por todas(os) las venezolanas y venezolanos, cómo en Bolivia llamaron a los presidentes Evo Morales y Hugo Chávez Frías, macaco menor y macaco mayor, respectivamente. Mención que por obviedad no hace referencia a la moneda hondureña, macuquiña, del valor de un peso, sino al mamífero primate que se ubica en África, Asia y Europa. También es posible que se relacione el término con su acepción más despectiva: Feo, deforme. Ése es un macaco. Quédate quieto macaco. Tenías que ser tú, otra vez, macaco er demonio. Esta voz, en Venezuela, sobre todo en la región central, se emplea desdeñosamente para apodar al hombre de tez morena-negra y con un fenotipo semejante a los primates. Rara vez se utiliza como una expresión de cariño: Mi macaquito lindo, ven a come. Es, en conclusión, un vocablo vejatorio de la condición humana.

Al parecer hay cabida para el asombro, aunque luego de convivir entre hambrunas y calamidades varias, este tipo de emotividades serán siempre casi inexplicables y pertinentes al estudio paranormal. Sin ánimos de entorpecer el discurso racional con ironías fútiles, se evitarán más digresiones para centrar el análisis en lo ocurrido entre el Presidente de España , José Luis Rodríguez Zapatero, El Rey Juan Carlos de Borbón y el de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, durante el cierre de la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile.

Evo Morales y Hugo Chávez, manejaron un discurso moral semejante en relación con la ofensas hacia sus personas cuando los apodaron macacos y esgrimieron ante los medios de comunicación internacionales, su repudio a tales descréditos dentro y fuera de la Cumbre. Por su parte, el Presidente Chávez, criticó con severidad al ex -mandatario español José María Aznar, por colaborar con el Carmonazo y fomentar la campaña fascita y calumniosa -de difusión mundial- en contra de su humanidad, su ideología y sistema de gobierno. Chávez argumentó en buena lid ante Rodríguez Zapatero, salvo cuando llamó a José María Aznar serpiente, echando por tierra su integridad y dejando claro que es un hombre con una idea moral distorsionada. Es inaudito que un Presidente de la República abogue públicamente por su probidad, repudiando cualquier mote que sobre su figura recaiga, y que luego de unas horas deslice sus iras más íntimas y descontroladas sobre Aznar, animalizándolo y olvidando los principios conductuales, básicos, que rigen a todo individuo consciente de su rol social.

Rodríguez Zapatero acertó en llamar a la sindéresis y a la no descalificación. Es extraño que siendo socialista defienda a Aznar en vez de rechazar puntualmente las acciones de Chávez. Se justifica Rodríguez Zapatero al argüir que es costumbre española respetar a presidentes electos por vía democrática aunque se discrepe políticamente. Es probable que Rodríguez Zapatero hablara con la máscara del colonialismo y no con la voz del hombre libre. El vicepresidente cubano Carlos Lage, al respecto, desconoció que un Presidente se legitima sólo porque haya sido electo por el pueblo sino que además debe demostrar la aplicabilidad de su proyecto de país en el transcurso de su gobierno. La nota discordante la marcó el Rey Juan Carlos de Borbón al confrontar a Chávez con molestia: << Por qué no te callas>>, como si se tratara de una discusión coloquial. Son muchas las apreciaciones psicológicas que surgen del comportamiento del Rey Juan Carlos, entre las que se destacarían:

a) Egocentrismo: Reafirmación de las debilidades del otro porque son reflejo de su propios defectos.

b) Paranoia protocolar= Hipocresía diplomática

c) Tiranía=ademanes físicos de la actitud monárquica.

d) Prepotencia=actitud característica del genio arbitrario.

Realmente son actualidad política

Tres figuras, tres hombres, tres representantes de dos sistemas de poder, con niveles conductuales reprobables y que infunden sospecha sobre sus futuras acciones; son animales políticos, no por su dotes para el ejercicio del pensamiento y la acción política sino por sus inconsistencias entre lo que se es y lo que se hace. Cuando se representa a un pueblo como Presidente, como diplomático, como miembro de una sociedad, la conducta idónea radica en la congruencia entre las ideas y las acciones. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué del japonés, chino e hindú necesita el homo venezolanis para elevar su espiritualidad? ¿Cuándo el homo venezolanis romperá los fragmentos de su ser para trazar su idiosincrasia total?

Sin duda, el homo venezolanis es el resultado de tres siglos de colonialismo, unos cien años de caudillismo, regímenes dictatoriales, seudodemocracias y socialismos de ensayos y errores desazonados, además de carecer del reconocimiento de una ancestralidad espiritual junto con el influjo de lo foráneo que pervierte lo poco que se arraiga a su sentido patrio y nacionalista. También hay que destacar que constantemente la actualidad política muestra neologismos y giros verbales novedosos como cuando el expresidente venezolano Rafel Caldera inventó la palabra millardo para referirse a la cifra mil millones...eso es actualidad política y lingüística.